El Gobierno ha admitido a trámite la petición de incluir en el catálogo estatal de símbolos contrarios a la memoria democrática la estatua del Cristo Rey del puig de Sant Salvador, en Felanitx (Mallorca), inaugurada el 1 de julio de 1934, dos años antes de la Guerra Civil. La solicitud, presentada el 2 de octubre por el escritor e investigador local Bartomeu Mestre Sureda, conocido como Balutxo, con el respaldo de 33 vecinos y de la asociación Memòria de Mallorca, pide que la figura se catalogue para que la administración competente proceda a su retirada o demolición. Sostiene que el brazo extendido del Cristo reproduce el saludo romano y que la imagen es, por tanto, un símbolo fascista.
Según contó el propio Mestre a Ultima Hora, el Ministerio le notificó una semana después que la petición había sido admitida a trámite y que se estudiará a fondo. «Tenían seis meses para contestar y a la semana ya lo han hecho», dijo. La admisión no supone ninguna orden de retirada: el expediente está en su fase inicial y el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática debe analizar la documentación, recabar informes y escuchar a las partes antes de resolver.
La tesis de los solicitantes descansa en un cambio de proyecto. El monumento lo impulsó y financió el canónigo Mateu Alzamora Tauler, que dirigió las obras hasta su muerte en 1933. La imagen prevista era, según Mestre, un Sagrado Corazón sencillo, con las manos extendidas. Tras la muerte de Alzamora, el rector de Felanitx, Antoni Mora, la habría descartado cuando ya solo faltaba colocarla y habría encargado una figura distinta, un Cristo Rey coronado y con el brazo alzado. El dosier, con unas quince fotografías y documentos de la época, atribuye ese cambio a tres personas a las que presenta como falangistas, entre ellas el propio rector, según recoge El Debate.
El argumento choca con el calendario de la propia ley. El Debate recuerda que la Ley de Memoria Democrática de 2022 se refiere al periodo que va del golpe del 18 de julio de 1936 a la Constitución de 1978, y la estatua es de 1934. Los historiadores consultados por ese diario niegan que el monumento tenga intención falangista o haga apología del franquismo, y plantean que el gesto puede leerse como una bendición al pueblo. Que algunos de quienes intervinieron en el diseño apoyaran después a los sublevados, añaden, no convierte la obra en un símbolo político. El Cristo tampoco figuraba en el censo de símbolos franquistas que el Govern balear de Francina Armengol elaboró en 2019, con unos 95 elementos en 28 municipios, entre los que no estaba Felanitx.
La estatua se levanta en terrenos del Obispado de Mallorca, que, según Canal 4 Diario, defiende su permanencia «conforme a la legalidad vigente» y recuerda que no fue considerada un símbolo contrario en el inventario autonómico. Ese mismo medio advierte de que la legislación estatal permite actuar también sobre símbolos situados en propiedades privadas o religiosas con proyección pública, de modo que la titularidad no basta por sí sola para protegerla.
En Felanitx, el gobierno municipal se opone a la retirada. La alcaldesa, Catalina Soler (PP), que gobierna con El Pi, ha dicho que la figura es una representación religiosa de Cristo bendiciendo al municipio y que «esto une a todos los felanitxers». Ha anunciado que, si el Gobierno pide un informe, el Ayuntamiento consultará a los vecinos y promoverá una recogida de firmas para mantener la estatua en su sitio. El PP local ha ido más lejos: «Si es necesario, acamparemos debajo del monumento».
La historia del monumento guarda además un episodio de hostilidad de su propia época. La mañana de su inauguración, en plena República, la carretera de acceso al santuario amaneció sembrada de clavos, que pincharon las ruedas de varios coches que subían a la ceremonia, incluido el del obispo. La revista local El Felanigense lo calificó entonces de «salvajada».
El expediente de Felanitx se suma a otros abiertos en aplicación de la misma ley, como la retirada de la inscripción a José Antonio Primo de Rivera en la catedral de Murcia o la de la Cruz de los Caídos de Cáceres. Esta vez la pieza señalada no es una inscripción ni un monumento a los caídos, sino una imagen de Cristo Rey anterior a la guerra, y el Ministerio ha tardado una semana en aceptar estudiarla.
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