El cardenal Marc Ouellet, prefecto emérito del Dicasterio para los Obispos, ha hablado públicamente sobre las consecuencias de las acusaciones de agresión sexual formuladas contra él en 2022, después de que un tribunal canadiense las declarase infundadas y condenase a su denunciante por difamación. El purpurado ha descrito los cuatro años transcurridos desde el inicio del caso como una «pesadilla» que ha afectado a su salud, su reputación y su autoridad moral.
En una entrevista concedida a Rome Reports, publicada el 7 de octubre, Ouellet se refirió a la sentencia dictada el pasado 31 de agosto por el Tribunal Superior de Quebec, que dio la razón al cardenal en la demanda por difamación presentada contra la agente de pastoral Pamela Groleau.
«Cuando pienso en todo el asunto, desde el principio hasta el final, duró cuatro años. Ha sido como una pesadilla, una experiencia muy difícil y costosa, porque tuve que contratar abogados para defenderme, y esto afectó a mi reputación, mi autoridad moral, mi salud y muchas otras cosas», explicó.
La resolución, firmada por el juez Martin Castonguay, concluyó que las acusaciones de Groleau eran infundadas y que la denunciante había modificado su relato de los hechos con una temeridad que el magistrado consideró equivalente a malicia. El tribunal la condenó a pagar 100.000 dólares canadienses en concepto de indemnización.
«Me sentí bajo una nube de sospecha»
Las acusaciones contra Ouellet se hicieron públicas en agosto de 2022, cuando su nombre apareció en una demanda colectiva contra la Archidiócesis de Quebec por presuntos abusos cometidos durante varias décadas.
El cardenal negó desde el principio los hechos que se le atribuían. En diciembre de aquel año decidió emprender acciones judiciales contra su denunciante, al considerar que las acusaciones habían perjudicado gravemente su honor y su ministerio.
En la entrevista, Ouellet explicó que inicialmente había esperado varios meses antes de presentar la demanda. Sin embargo, al comprobar que su nombre aparecía públicamente asociado a otros casos de abusos sexuales contra menores, decidió acudir a los tribunales.
«Me di cuenta de que mi caso estaba siendo incluido junto a los de pederastia. Me dije: esto es insoportable, no puedo tolerarlo», recordó.
El purpurado también describió las consecuencias que las acusaciones tuvieron sobre su actividad pública. Según relató, algunas invitaciones fueron canceladas y otras quedaron sujetas a reservas por la controversia que rodeaba su nombre.
«Creo que hoy, con todos los casos que se han hecho públicos, existe más bien una presunción de culpabilidad, y por eso me sentí bajo esa nube de sospecha y de duda», afirmó.
Una sentencia que declaró infundadas las acusaciones
El fallo del Tribunal Superior de Quebec, de 52 páginas, examinó los hechos denunciados por Groleau y las distintas versiones que presentó a lo largo del procedimiento.
El juez Castonguay concluyó que las acusaciones carecían de fundamento y que el cardenal había sido víctima de afirmaciones difamatorias. La sentencia también consideró que la conducta de la denunciante había causado un perjuicio significativo a su reputación.
Como se informó tras conocerse la resolución judicial, el magistrado cuestionó la credibilidad del testimonio de Groleau, especialmente por las modificaciones introducidas en su relato de los supuestos contactos físicos atribuidos al entonces arzobispo de Quebec.
La decisión judicial se produjo después del juicio civil celebrado en marzo de 2026. Según Rome Reports, el plazo legal para recurrir la sentencia ya ha concluido.
Ouellet reconoció que, pese al fallo favorable, las consecuencias personales de las acusaciones no desaparecen automáticamente.
«Me temo que el daño no puede repararse realmente», señaló, al referirse al impacto que el procedimiento tuvo sobre los últimos años de su trayectoria eclesiástica.
Destinará los 100.000 dólares a víctimas de abusos en comunidades indígenas
El cardenal ha decidido destinar la totalidad de la indemnización a organizaciones que atienden a víctimas de abusos sexuales en comunidades indígenas de Canadá.
La decisión ya había sido anunciada tras conocerse la sentencia y ha sido reiterada por el purpurado en su entrevista.
Ouellet explicó que, al valorar su propia experiencia, también piensa en quienes han sufrido abusos sexuales y han tenido que esperar durante décadas para poder denunciarlos.
«Mi caso es pequeño en comparación con este sufrimiento», afirmó.
El cardenal recordó que el reconocimiento judicial y las indemnizaciones económicas no eliminan necesariamente las consecuencias de los abusos sufridos por las víctimas.
La donación está vinculada a las organizaciones que trabajan con las comunidades indígenas de Canadá, cuya situación fue abordada por el papa Francisco durante su viaje apostólico al país en julio de 2022.
Ouellet reafirma su compromiso contra los abusos
Durante la entrevista, el prefecto emérito del Dicasterio para los Obispos repasó también su trabajo en la prevención de los abusos dentro de la Iglesia.
Explicó que comenzó a ocuparse de esta cuestión en 1990, a raíz del caso de abusos en el internado de Mount Cashel, en la provincia canadiense de Terranova.
Posteriormente, durante sus responsabilidades episcopales y al frente del organismo vaticano encargado de los nombramientos de obispos, aseguró haber intervenido en situaciones relacionadas con denuncias y comportamientos indebidos.
Ouellet reconoció que las acusaciones contra él afectaron especialmente a la credibilidad de esa trayectoria.
«Es como si el trabajo pastoral que he realizado perdiera su credibilidad», explicó.
Pese a ello, insistió en que su experiencia personal no modifica la necesidad de continuar combatiendo los abusos dentro de la Iglesia.
«Debemos continuar la lucha de manera inequívoca y sin descanso», afirmó.
Las declaraciones llegan más de un mes después de la sentencia favorable al cardenal en el procedimiento civil por difamación. Ouellet, que había mantenido silencio sobre las consecuencias personales del caso, ha querido ahora explicar el alcance de lo sucedido y reiterar su compromiso con las víctimas de abusos.