La Justicia australiana ha condenado a seis años y seis meses de prisión al exobispo de Broome, Christopher Saunders, por abusar sexualmente de dos jóvenes indígenas mientras estaba al frente de esta diócesis del noroeste de Australia. La sentencia, dictada el miércoles 7 de octubre por el Tribunal de Distrito de Australia Occidental, establece que el antiguo prelado, de 76 años, podrá solicitar la libertad condicional a partir de febrero de 2031.
Según informa Associated Press, la condena llega casi dos meses después de que un jurado declarase a Saunders culpable de 13 delitos sexuales cometidos entre 2008 y 2019. El tribunal consideró probados los abusos contra dos jóvenes, aunque lo absolvió de otros seis cargos relacionados con un tercer denunciante. Otras cuatro acusaciones relativas a un menor de 13 años habían sido retiradas al comienzo del juicio.
La decisión judicial culmina un proceso que durante años ha comprometido a una de las figuras más veteranas de la jerarquía católica australiana. Saunders gobernó la diócesis de Broome desde 1996 hasta su renuncia en 2021, en una región de enorme extensión territorial y con una importante presencia de comunidades aborígenes.
Alcohol, regalos y fondos de la Iglesia
Durante el proceso, la Fiscalía sostuvo que Saunders utilizaba su posición como obispo para acercarse a jóvenes indígenas y atraerlos a propiedades de la diócesis, donde les ofrecía alcohol y cigarrillos adquiridos con dinero de la Iglesia.
Las acusaciones describieron un patrón de captación de jóvenes vulnerables mediante regalos y encuentros organizados en residencias eclesiásticas. Uno de los denunciantes tenía 16 años cuando comenzaron los abusos y, según expuso la acusación durante el juicio, sentía que no podía negarse a las peticiones del entonces obispo.
El veredicto de culpabilidad, conocido el pasado mes de agosto, estableció su responsabilidad penal por doce cargos de agresión sexual y uno de penetración sin consentimiento.
La defensa había reconocido que Saunders organizaba reuniones en las que se consumía abundante alcohol, pero rechazó que hubiera cometido delitos sexuales. El jurado, después de tres semanas de juicio, desestimó esa versión respecto de los trece cargos por los que finalmente fue declarado culpable.
La Conferencia Episcopal australiana pide perdón a las víctimas
Tras conocerse la sentencia, el arzobispo de Perth y presidente de la Conferencia Episcopal Australiana, Timothy Costelloe, expresó el pesar de la Iglesia por los delitos cometidos y reconoció el profundo daño sufrido por las víctimas.
Costelloe señaló que la condena refleja la gravedad de los hechos y sus consecuencias para quienes padecieron los abusos, especialmente por haber sido cometidos por una persona que ocupaba una posición de autoridad y responsabilidad dentro de la Iglesia.
En su comunicado, el arzobispo pidió perdón a las víctimas por el sufrimiento causado y por la traición de la confianza que habían depositado en un dirigente eclesiástico. También reconoció la valentía de quienes decidieron denunciar lo sucedido.
Una investigación del Vaticano permitió reabrir el caso
La investigación contra Saunders tuvo también un recorrido dentro de la Iglesia. La Policía australiana había cerrado una primera investigación en 2021 sin presentar cargos por falta de pruebas, pero el Vaticano ordenó posteriormente una investigación canónica conforme a las disposiciones de Vos estis lux mundi, la normativa promulgada durante el pontificado de Francisco para investigar determinadas denuncias contra obispos.
El informe elaborado durante aquellas pesquisas fue remitido en 2023 a las autoridades de Australia Occidental y contribuyó a la reapertura de la investigación criminal. Saunders terminó siendo detenido y acusado formalmente en febrero de 2024.
Aunque el documento vaticano nunca fue publicado oficialmente, parte de sus conclusiones se filtró a la cadena australiana Seven Network. Según esa información, los investigadores consideraron probable que Saunders hubiera agredido sexualmente a cuatro jóvenes indígenas y señalaron la posible captación de otras 67 personas, entre jóvenes y adultos. Estas conclusiones no equivalen a condenas judiciales por esos hechos adicionales.
El proceso judicial iniciado en julio también puso de manifiesto el papel de la investigación eclesiástica en la recopilación de información que posteriormente llegó a manos de la Policía.
El caso ha tenido consecuencias prolongadas para la diócesis de Broome, que permaneció varios años sin obispo residencial tras la salida de Saunders. En diciembre de 2024 asumió su gobierno Timothy Norton, quien, después del veredicto de agosto, pidió perdón a las víctimas y se comprometió a desarrollar un proceso de escucha y acompañamiento en las comunidades afectadas.
En el ámbito canónico, el procedimiento contra Saunders había quedado suspendido mientras avanzaba la causa penal. La sentencia de prisión supone ahora un nuevo paso en un caso que comenzó con denuncias contra el obispo y ha terminado con una condena por trece delitos sexuales.