Comienza en Australia el juicio contra el obispo Christopher Saunders por presuntos abusos sexuales

Comienza en Australia el juicio contra el obispo Christopher Saunders por presuntos abusos sexuales

El obispo emérito de Broome, una diócesis situada en el remoto noroeste de Australia, Christopher Saunders, comenzó esta semana a ser juzgado por el Tribunal de Distrito de Australia Occidental, en Perth, acusado de 26 delitos sexuales presuntamente cometidos contra tres jóvenes aborígenes entre 2008 y 2017. El prelado, de 76 años, que dirigió la diócesis entre 1996 y 2021, se ha declarado inocente de todos los cargos.

El proceso, previsto para prolongarse durante tres semanas, constituye el último capítulo de un caso que durante años ha sacudido a la Iglesia australiana y que llevó al Vaticano a ordenar una investigación canónica sin precedentes en el país. Mientras tanto, el procedimiento abierto en el Dicasterio para la Doctrina de la Fe permanece suspendido hasta que concluya la causa penal.

La Fiscalía acusa al obispo de abusar de tres jóvenes

En su alegato inicial, la Fiscalía sostuvo que Saunders organizaba reuniones con jóvenes aborígenes en distintas propiedades de la diócesis repartidas por la región de Kimberley y que habría utilizado ese entorno para captar a algunas de las presuntas víctimas.

Los 26 cargos incluyen dos por penetración sexual sin consentimiento, tres por actos indecentes con un menor y catorce por agresión indecente, además de otros delitos relacionados con los mismos hechos.

La mayor parte de las acusaciones se refiere a un denunciante que tenía entre 16 y 17 años cuando conoció al entonces obispo. Según la acusación, Saunders se habría ganado su confianza mediante regalos antes de cometer los presuntos abusos en diferentes lugares, entre ellos la residencia episcopal de Broome, un hotel de Kununurra y la misión de Kalumburu. Los otros dos denunciantes eran también jóvenes cuando, supuestamente, ocurrieron los hechos.

Uno de ellos declaró por videoconferencia durante la segunda jornada del juicio y aseguró que accedía a las peticiones del obispo porque lo consideraba «el jefe».

La defensa niega todas las acusaciones

El abogado defensor, Tony Hager, rechazó todos los cargos en nombre de Saunders y pidió al jurado que no se dejara influir por posibles prejuicios contra la Iglesia católica. Según la defensa, el caso se reduce a versiones contrapuestas entre los denunciantes y el acusado.

Durante el juicio está previsto que comparezcan antiguos trabajadores de la diócesis de Broome, así como el obispo de Geraldton, mons. Michael Morrissey, quien ejerció como administrador apostólico de la diócesis tras la salida de Saunders.

La investigación ordenada por Roma reabrió el caso

Las primeras denuncias contra Saunders se hicieron públicas en 2020, cuando también surgieron acusaciones sobre el presunto uso de fondos diocesanos para proporcionar dinero, teléfonos móviles, alcohol y viajes a jóvenes aborígenes vulnerables.

Ese mismo año el obispo dejó el gobierno pastoral de la diócesis y, en 2021, presentó su renuncia alegando motivos de salud. Una primera investigación policial fue archivada ese mismo año por insuficiencia de pruebas.

Sin embargo, en 2022 la Santa Sede ordenó una investigación canónica sobre su conducta, la primera realizada en Australia conforme al motu proprio Vos estis lux mundi, promulgado por el papa Francisco para investigar denuncias contra obispos.

El informe elaborado por los investigadores vaticanos, de unas 200 páginas, fue posteriormente remitido a la Policía australiana, lo que motivó la reapertura de la investigación criminal y desembocó en la detención del obispo en febrero de 2024. Las conclusiones también fueron enviadas al Dicasterio para la Doctrina de la Fe, que mantiene suspendido el procedimiento canónico hasta que exista una resolución judicial firme.

La diócesis permaneció tres años sin obispo

Tras la imputación de Saunders, la Conferencia Episcopal Australiana reiteró públicamente su plena colaboración con la Justicia y recordó la necesidad de investigar con rigor todas las denuncias de abusos. En la misma línea, el entonces administrador apostólico de Broome, mons. Michael Morrissey, insistió en que la protección de menores y de adultos vulnerables constituye la máxima prioridad de la Iglesia.

La diócesis de Broome, que atiende a unos 12.000 católicos repartidos por una extensa región del noroeste australiano, permaneció tres años sin obispo residencial tras la renuncia de Saunders. La situación quedó normalizada en 2024 con la toma de posesión de mons. Timothy Norton, de la Congregación del Verbo Divino (SVD), poniendo fin a un largo periodo de sede vacante. Mientras tanto, el juicio contra Christopher Saunders continuará durante las próximas semanas y será la Justicia australiana la que determine su responsabilidad penal.

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