La Catholic Identity Conference ha celebrado su edición de 2026 entre el viernes 2 y el domingo 4 de octubre en el hotel DoubleTree de Green Tree, en las afueras de Pittsburgh (Pensilvania), según el programa oficial. La organiza The Remnant, semanario tradicionalista fundado en 1967 por Walter Matt y dirigido desde 1994 por su hijo Michael J. Matt, cofundador del congreso y maestro de ceremonias. Las sesiones se retransmiten en directo mediante suscripción y los vídeos se ponen a la venta después, lo que ha convertido la cita en la más seguida del tradicionalismo norteamericano fuera de Estados Unidos.
El congreso ha coincidido con un momento delicado para la Misa tradicional en la diócesis anfitriona. Como adelantó InfoVaticana en agosto, el obispo Mark Eckman decidió no pedir a Roma la renovación del permiso para celebrar el rito antiguo en la iglesia de San Tito, en Aliquippa, cuya última Misa tuvo lugar el 4 de septiembre. Desde entonces la única celebración tradicional de la diócesis es la de la parroquia personal de Most Precious Blood of Jesus, atendida por el Instituto de Cristo Rey Sumo Sacerdote.
El programa
El viernes abrió el ciclo de ponencias Peter Kwasniewski, filósofo y liturgista, con «La Misa tradicional: lo que verdaderamente une a todos los clanes», en referencia al lema con que Matt presenta el congreso desde hace años, «unir los clanes»: sentar en la misma sala a tradicionalistas diocesanos, fieles de los institutos Ecclesia Dei y a la Fraternidad San Pío X, representada este año por James Vogel, director de comunicación de su distrito estadounidense.
El sábado concentró los nombres principales. A las 9:30 el vaticanista Edward Pentin moderó una mesa sobre «El Vaticano de León y los misioneros africanos de la Misa tradicional», con la participación del padre João Silveira. A las 14:00 intervino monseñor Robert Mutsaerts, obispo auxiliar de ‘s-Hertogenbosch (Países Bajos), con «La respuesta católica a una Iglesia (sinodal) en crisis». A las 15:30, Eduard Habsburg-Lothringen, embajador de Hungría ante la Santa Sede, habló sobre «La Misa tradicional y el último emperador católico», dedicada al beato Carlos de Austria. La conferencia principal, a las 19:30, corrió a cargo de monseñor Athanasius Schneider, obispo auxiliar de Astaná (Kazajistán), bajo el título «La victoria de Cristo sobre la toma de control hostil dentro de la Iglesia», expresión que el cardenal Gerhard Müller aplicó en su día al Sínodo sobre la sinodalidad.
Completaron el cartel la vaticanista Diane Montagna, la activista provida Abby Johnson, el historiador John Rao, Jacob Imam, presidente del College of St. Joseph the Worker, sor Mary Anne, de las Esclavas del Inmaculado Corazón de María, David Sonnier y el obispo capuchino Donald Lippert, misionero en Papúa Nueva Guinea. Joseph Strickland, obispo emérito de Tyler y presente en la edición anterior, no figuraba este año entre los ponentes.
Mutsaerts, de la carta a León XIV al estrado de Pittsburgh
La intervención de Mutsaerts era la más esperada por el contexto. En agosto dirigió una carta abierta a León XIV en la que pide que Cristo, la conversión, la Eucaristía, la evangelización y la salvación de las almas vuelvan al centro de la vida de la Iglesia, y pregunta si el proceso sinodal ha acercado de hecho a alguien a Cristo. En ella recuerda que la predicación de Jesús comenzó con «convertíos y creed en la Buena Nueva» y no con una consulta sobre las estructuras eclesiales.
Es también un obispo que ha vuelto al estrado tras un accidente de tráfico sufrido en mayo, cuando regresaba de confesar, con luxación de cadera, fractura de pelvis y rotura de codo.
En la edición de 2025, en esta misma sala, Mutsaerts sostuvo que bajo las crisis políticas y económicas de la época se esconde otra espiritual que el mundo moderno ha descuidado, que la sed humana de sentido persiste aunque se rechace a Cristo y que ni la fe ciega en el mercado ni el culto a la ciencia ni las experiencias esotéricas pueden sustituirle. Resumió la tesis en una frase: «Donde Cristo no es rey, reina el caos». The Remnant lo presentó como uno de los discursos mejor recibidos del congreso, con una ovación en pie de más de tres minutos.
Schneider y el acto de reparación de 2025
Schneider es el único ponente que ha participado en todas las ediciones desde que el congreso adquirió proyección internacional. En su conferencia de 2025, pronunciada el 4 de octubre, afirmó que el primer mandamiento es rechazado hoy incluso dentro de la jerarquía y pidió a los fieles no ofrecer incienso a los ídolos contemporáneos, entre los que citó la corrección política, la «Madre Tierra», los icebergs y la ideología LGTB, y añadió que un católico no puede participar ni siquiera indirectamente en otro culto religioso.
Aquella edición incluyó un acto público de reparación por la peregrinación de colectivos LGTB a la basílica de San Pedro durante el Jubileo, presidido por Schneider, Mutsaerts, Strickland y Marian Eleganti, obispo auxiliar emérito de Coira, seguido del rezo del rosario.
Un congreso sin respaldo diocesano
La diócesis de Pittsburgh nunca ha avalado el encuentro. En 2022 hizo constar que no animaba a los católicos a asistir, cuando el programa anunciaba «artículos de resistencia» contra el pontificado de Francisco y la agenda del «Gran Reinicio». El congreso ha mantenido desde entonces el mismo formato y el mismo hotel, con el aforo agotado en las últimas ediciones; en 2021 superó los 700 asistentes.
Michael Matt ha fijado el tono con que la organización mira al nuevo pontificado en una de sus emisiones recientes, en la que repasa la trayectoria de los cardenales Suenens, Bea y Danneels, de Helder Câmara y del Pacto de las Catacumbas hasta los documentos conciliares que, a su juicio, León XIV está reactivando. La edición de 2026 se ha celebrado, por tanto, en clave de observación: el movimiento tradicional todavía no ha dictado sentencia sobre el Papa Prevost y espera a ver qué hace con Traditionis custodes.