El obispo de Pittsburgh, Mark A. Eckman, ha decidido no solicitar a Roma la renovación del permiso que permite celebrar la Misa tradicional en la iglesia de San Tito, en Aliquippa, Pensilvania. La última celebración según el Misal Romano de 1962 tendrá lugar el próximo 4 de septiembre, poniendo fin a una presencia litúrgica que se había mantenido durante años y obligando a los fieles que quieran continuar asistiendo al Vetus Ordo a desplazarse unos 27 kilómetros hasta otra parroquia.
La decisión fue comunicada por el propio Eckman en una carta fechada el 7 de agosto y dirigida a los fieles de Mary, Queen of Saints, parroquia a la que pertenece la iglesia de San Tito. El obispo no afirma que Roma haya rechazado una nueva prórroga: ha sido él quien ha decidido no solicitarla, dejando que expire la autorización actualmente vigente.
El caso se enmarca en la aplicación de Traditionis custodes, el motu proprio promulgado por Francisco en julio de 2021 que introdujo fuertes restricciones a la celebración según el Misal de 1962. Entre ellas se encuentra la necesidad de obtener autorización de la Santa Sede para permitir estas celebraciones en iglesias parroquiales.
Un permiso que Roma ya había prorrogado
La propia carta de Eckman permite reconstruir el proceso seguido durante los últimos años. En febrero de 2022, su predecesor al frente de Pittsburgh, David Zubik, escribió al Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos para solicitar autorización para mantener la Misa tradicional en San Tito.
La petición contemplaba su celebración el tercer domingo de cada mes —excepto cuando coincidiera con determinadas solemnidades— y el primer viernes de cada mes. El Dicasterio concedió la autorización el 21 de abril de 2022 por un periodo de dos años.
Cuando aquel plazo se acercó a su término, Zubik solicitó una prórroga. Roma volvió a autorizar las celebraciones el 3 de septiembre de 2024, nuevamente por dos años.
La situación cambia ahora con Eckman, quien sucedió a Zubik como obispo de Pittsburgh en 2025. A diferencia de su predecesor, ha optado por no solicitar una nueva extensión.
«Después de consultar con expertos en la materia, y tras mucho tiempo dedicado a la oración y al discernimiento, he decidido que no solicitaré una renovación del permiso para utilizar el Misal Romano de 1962 en la parroquia Mary, Queen of Saints», explica.
La autorización, por tanto, no termina después de una negativa de Roma a mantenerla, sino por la decisión del ordinario de no pedir que vuelva a ser prorrogada.
Eckman sostiene que el permiso «solo pretendía ser temporal»
El argumento central ofrecido por el obispo es que estas autorizaciones tenían carácter transitorio.
Eckman señala que, cuando el Dicasterio concedió el permiso, recordó a la diócesis que el Misal promulgado por san Pablo VI y san Juan Pablo II constituye la «única expresión de la lex orandi del Rito Romano», formulación recogida en Traditionis custodes.
A continuación, el obispo afirma que el permiso para celebrar según el rito anterior dentro de una iglesia parroquial «solo pretendía ser temporal» y sostiene que la expectativa de la Santa Sede era que la necesidad de estas autorizaciones terminara desapareciendo.
Según la explicación recogida en su carta, el objetivo sería conducir a estos fieles hacia «la celebración del rito posconciliar».
Los fieles deberán desplazarse unos 27 kilómetros
Eckman reconoce en la propia carta que su decisión será «difícil» para algunos fieles que han encontrado «alimento espiritual» en las celebraciones de San Tito. También les agradece su amor por la Eucaristía, su devoción a la Iglesia y su deseo de rendir culto a Dios.
Sin embargo, quienes quieran continuar asistiendo a la Misa tradicional tendrán que hacerlo en otro lugar.
El obispo los invita expresamente a acudir a Most Precious Blood of Jesus, parroquia situada en Pittsburgh y atendida por sacerdotes del Instituto de Cristo Rey Sumo Sacerdote, donde la liturgia tradicional se celebra diariamente.
Para los fieles que hasta ahora acudían a San Tito, la alternativa propuesta supone desplazarse aproximadamente 27 kilómetros. La existencia de esta segunda comunidad es precisamente una de las circunstancias que permiten a Eckman suprimir las celebraciones en San Tito sin que el Vetus Ordo desaparezca completamente de la diócesis.
El propio prelado elogia en su carta la labor desarrollada allí por el Instituto de Cristo Rey y afirma que sus sacerdotes celebran la liturgia tradicional «cada día con belleza, gracia y en conformidad con todas las normas de la Iglesia».
Carta completa del obispo Mark Eckman
7 de agosto de 2026
Mary, Queen of Saints Parish
A la atención del reverendo John B. Gizler III
115 Trinity Drive
Aliquippa, PA 15001
Queridos hermanos y hermanas en Cristo:
A lo largo de mi ministerio como vuestro obispo, he procurado fomentar la unidad de nuestra Iglesia local y ayudarnos a todos a crecer cada vez más profundamente en nuestro amor por la Eucaristía y la sagrada liturgia. Como sabéis, el 16 de julio de 2021, el papa Francisco promulgó la Carta Apostólica motu proprio Traditionis custodes, cuyas normas regulan el uso del Misal Romano de 1962. Entre otras cosas, Traditionis custodes exige el permiso de la Santa Sede para utilizar el antiguo Misal Romano para la celebración de la Misa en iglesias parroquiales.
En febrero de 2022, mi predecesor, monseñor David A. Zubik, escribió a la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos y solicitó permiso para utilizar el Misal Romano de 1962 en la iglesia de San Tito de la parroquia Mary, Queen of Saints el tercer domingo de cada mes, excluyendo las fechas de Pascua, Navidad y Pentecostés, así como el primer viernes de cada mes. El 21 de abril de 2022, la Congregación concedió ese permiso; sin embargo, el permiso fue otorgado únicamente por un tiempo limitado: un periodo de dos años. Posteriormente, el obispo Zubik solicitó una prórroga del permiso, que fue concedida el 3 de septiembre de 2024 por un periodo adicional de dos años.
Al conceder el permiso, el Dicasterio nos recordó que el actual Misal Romano promulgado por los papas san Pablo VI y san Juan Pablo II es la única expresión de la lex orandi del Rito Romano y que, por tanto, los fieles deben crecer en su aprecio por él. Con este fin, el permiso para celebrar según el rito anterior en una iglesia parroquial solo pretendía ser temporal. La expectativa de la Santa Sede ha sido que la necesidad continuada del permiso llegara finalmente a su fin y que los fieles fueran conducidos hacia la celebración del rito posconciliar.
Teniendo todo esto presente, después de consultar con expertos en la materia y tras dedicar mucho tiempo a la oración y al discernimiento, he decidido que no solicitaré una renovación del permiso para utilizar el Misal Romano de 1962 en la parroquia Mary, Queen of Saints. En su lugar, permitiré que el permiso actual finalice cuando expire el periodo de tiempo concedido. Por tanto, la última Misa celebrada según el rito anterior en la iglesia de San Tito tendrá lugar el viernes 4 de septiembre de 2026.
Si después de ese momento algunos fieles siguen deseando rendir culto al Señor según el Misal Romano de 1962, quisiera invitarlos y animarlos a acudir a la parroquia Most Precious Blood of Jesus. Allí, bajo la dirección de su párroco, el canónigo William Avis, él y sus compañeros sacerdotes del Instituto de Cristo Rey Sumo Sacerdote celebran cada día la liturgia anterior con belleza, gracia y en conformidad con todas las normas de la Iglesia.
Sé que esta decisión será difícil para algunos fieles que han encontrado alimento espiritual en estas celebraciones. Estoy sinceramente agradecido por vuestro amor a la Eucaristía, vuestra devoción a la Iglesia y vuestro deseo de rendir culto a Dios fielmente. Espero que, mientras continuamos caminando juntos en comunión con la Iglesia, todos sigamos creciendo en la fe, la caridad y la unidad. Tened la certeza de mis oraciones por vosotros y por los fieles de la parroquia Mary, Queen of Saints.
Vuestro hermano en Cristo,
Mark A. Eckman
Obispo de Pittsburgh