La Archidiócesis de Santiago de Compostela ha presentado la imagen y la banda sonora del Año Santo Compostelano 2027 con una propuesta que combina referencias explícitamente cristianas y jacobeas con los códigos de una producción audiovisual contemporánea. Entre las imágenes del videoclip de Un campo cheo de estrelas destacan varias secuencias de bailarinas ejecutando una coreografía en el interior de la Catedral.
La propuesta fue presentada oficialmente por la propia Archidiócesis el pasado 24 de septiembre en el monasterio de San Martín Pinario, durante un acto presidido por el arzobispo, Mons. Francisco José Prieto Fernández. El lema escogido para el Jubileo procede del Evangelio de san Mateo: «Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría» (Mt 2,10). Prieto lo presentó como una invitación a vivir el Año Santo como tiempo de encuentro con Cristo, perdón, esperanza y acogida de los peregrinos.
No estamos ante un videoclip profano al que se haya cedido la Catedral. Tampoco ante unas imágenes comparables por su contenido a otras producciones que han utilizado templos españoles como escenario. Es la propia Archidiócesis la que ha encargado y difundido una pieza de finalidad pastoral que adopta deliberadamente el lenguaje del videoclip contemporáneo.
Precisamente por eso merece plantearse una cuestión que va más allá de una polémica puntual: ¿necesita una Catedral convertirse en escenario coreográfico para comunicar el Evangelio con un lenguaje contemporáneo?
Un himno pop-folk para internet y encuentros pastorales
Un campo cheo de estrelas es una composición del músico gallego Carlos Martínez Movilla, presentada mediante una producción audiovisual de Hugh McGinley. La Archidiócesis la dio a conocer junto con la nueva identidad visual del Año Santo.
La información diocesana distingue dos propuestas musicales. Óscar Valado, director del Departamento de Música de la diócesis y coordinador de los trabajos musicales del Jubileo, explicó que una estará destinada específicamente al uso litúrgico, compuesta para coro y órgano, y tiene previsto su estreno en diciembre, posiblemente durante la apertura de la Puerta Santa.
La otra, de estilo pop-folk, está concebida para la difusión del Año Santo «en el entorno digital o encuentros de tipo pastoral». Se encuentra disponible en gallego y castellano y el videoclip se ofrecerá también con y sin subtítulos.
Bailar dentro de la Catedral
El videoclip combina imágenes vinculadas al Camino con secuencias realizadas en el interior del templo. En ellas, varias bailarinas desarrollan una coreografía utilizando diferentes espacios de la Catedral como escenario de la producción.
El contenido que acompaña las imágenes es, sin embargo, explícitamente cristiano. Según la explicación de la propia Archidiócesis, la letra y el videoclip presentan al apóstol Santiago como «guía e intercesor para llegar a Cristo». Óscar Valado señaló que este vínculo constituye «uno de los mensajes centrales del himno».
La segunda pieza audiovisual presentada durante el acto recurre igualmente al interior de la Catedral. Una larga capa roja atraviesa el templo dejando una estela que dibuja un camino. La imagen establece un paralelismo entre la estrella que condujo a los Magos hasta Belén y la que orienta a los peregrinos hacia Compostela.
La identidad gráfica se nutre además de elementos del propio templo. La estrella de ocho puntas procede del mecanismo del Botafumeiro; el número 27 reinterpreta las marcas que los canteros dejaron sobre las piedras de la Catedral, y la tipografía Santa Compostela toma referencias de los manuscritos catedralicios, las marcas medievales y el hierro forjado.
Una catedral no es un plató
La Iglesia no prohíbe cualquier actividad artística dentro de sus templos. La música y las artes han encontrado precisamente en las iglesias uno de sus grandes lugares de desarrollo a lo largo de la historia cristiana. Pero un templo consagrado tampoco puede tratarse como cualquier edificio monumental.
El canon 1210 del Código de Derecho Canónico establece que «en un lugar sagrado sólo puede admitirse aquello que favorece el ejercicio y el fomento del culto, de la piedad y de la religión», y prohíbe lo que no esté en consonancia con la santidad del lugar. El Ordinario puede permitir otros usos concretos siempre que no resulten contrarios a su carácter sagrado.
La cuestión no se resuelve, por tanto, preguntando simplemente si bailar es bueno o malo. Tampoco puede afirmarse que una producción sea impropia por el mero hecho de utilizar un lenguaje contemporáneo.
El criterio es más exigente: si lo que sucede dentro del templo favorece el culto, la piedad o la religión o, al menos, permanece realmente en consonancia con la santidad del lugar.
En Santiago, la autoridad eclesiástica responsable ha considerado evidentemente que esta producción cumple con ese criterio. Eso no impide preguntarse por la conveniencia de convertir el interior de uno de los grandes santuarios de la Cristiandad en escenario de una producción coreografiada.
La sombra de C. Tangana y la Catedral de Toledo
Las imágenes recuerdan inevitablemente el precedente de la Catedral de Toledo, aunque equiparar el contenido de ambas producciones sería injusto.
En octubre de 2021, C. Tangana y Nathy Peluso publicaron Ateo, un videoclip grabado parcialmente en el interior de la Catedral Primada que incluía escenas de marcada sensualidad. La autorización del rodaje provocó una fuerte reacción entre los fieles.
El arzobispo de Toledo, Mons. Francisco Cerro Chaves, lamentó públicamente lo ocurrido y pidió perdón a quienes se habían sentido «justamente heridos» por el uso realizado del templo. Posteriormente presidió un acto penitencial. El entonces deán, Juan Miguel Ferrer, que había autorizado y defendido el rodaje, terminó presentando su dimisión.
La controversia permitió conocer que la Catedral de Toledo había servido meses antes como escenario de otro videoclip, Cuando sale la luna, de María Toledo. Su contenido era radicalmente diferente y mucho más respetuoso que el de Ateo, pero el caso permitía plantear una cuestión que no dependía de la provocación del vídeo de C. Tangana: «¿Es adecuado convertirla en un plató, por muy buenas intenciones […] que tengan los solicitantes?».
Cinco años después, Santiago plantea una variante distinta y más difícil de resolver con una respuesta inmediata. No hay provocación sexual, anticlericalismo ni utilización irreverente de los símbolos cristianos. Hay una producción impulsada por la propia Iglesia que quiere evangelizar y que habla expresamente de Cristo.
Pero hay también cámaras, escenografía y bailarinas actuando en el interior de una Catedral.
Prieto pide evitar que el Camino se convierta en un producto
El mejor criterio para analizar la elección audiovisual quizá no esté en las primeras reacciones de las redes sociales, sino en las propias palabras pronunciadas por el arzobispo de Santiago durante la presentación.
Mons. Prieto llamó a preservar «el origen cristiano, el horizonte espiritual y la meta apostólica de la peregrinación» frente al riesgo de reducir el Camino a un producto turístico o a una sucesión de experiencias.
El arzobispo presentó el Año Santo como una gran oportunidad evangelizadora y advirtió que su fecundidad no dependerá principalmente del número de actos organizados, sino de la capacidad de las comunidades para mostrar el rostro de Cristo y hacer visible el Evangelio.
Al concretar cómo hacerlo, habló de una conversación sin prisas, «un templo abierto al silencio», «una celebración litúrgica cuidada», un sacerdote disponible para la reconciliación y un voluntario que ayude discretamente al peregrino.
Daniel Lorenzo, director de la Fundación Catedral, incidió en la misma idea durante la presentación. El contenido del Jubileo, explicó, no puede reducirse a una campaña publicitaria, porque su sentido más profundo se encuentra en el anuncio y el testimonio.
Un mensaje que parece contradecir lo que ofrecen las imágenes y coreografía elegida para «promocionar» este año santo.
Lea también: Santiago de Compostela invita a León XIV para el Año Santo 2027