A cien años de la Cristiada, Guanajuato rinde homenaje a los mártires de Cristo Rey

A cien años de la Cristiada, Guanajuato rinde homenaje a los mártires de Cristo Rey

Guanajuato ha conmemorado por todo lo alto el centenario de la gesta cristera. Este fin de semana, el Cerro del Cubilete —corazón geográfico de México y epicentro espiritual de la Cristiada— acogió los actos centrales por los 100 años del inicio de la resistencia católica frente a la persecución religiosa desatada por Plutarco Elías Calles. Con una misa solemne presidida por el arzobispo de León, monseñor Jaime Calderón Calderón, y la presencia de la gobernadora del estado, Libia Dennise García Muñoz Ledo, autoridades civiles y eclesiásticas rindieron homenaje a los hombres y mujeres que hace un siglo lo dieron todo al grito de «¡Viva Cristo Rey!».

 

Un arco monumental para el Santuario de Cristo Rey

Como parte de los festejos, la gobernadora entregó el nuevo Arco de Bienvenida y la explanada de descanso construidos en la subida al Santuario Votivo Nacional de Cristo Rey, una obra de más de 14 millones de pesos levantada por el Gobierno del Estado expresamente para conmemorar el centenario cristero. El arco, de acero y madera rústica que evocan la Cruz de Cristo y coronado por la inscripción «¡Viva Cristo Rey!», se inspira en el acceso a la Ermita Expiatoria —donde se alzó el primer monumento a Cristo Rey, dinamitado por órdenes del régimen callista— y marca el inicio de un recorrido de 800 metros hasta el Santuario, con explanada, cruz, bancas y placas informativas para los más de tres millones de peregrinos que cada año ascienden al Cubilete. El monumento estrenó además nueva iluminación LED, que hará visible al gigantesco Cristo Rey en la noche del Bajío.

El rector del Santuario, el padre Manuel Sandoval Álvarez, resumió el sentido de la obra: «un monumento para preservar la memoria histórica, la reconciliación y la libertad religiosa».

«Las libertades que hoy disfrutamos se las debemos a la resistencia cristera»

Ni siquiera el aguacero que obligó a trasladar el acto protocolario de la explanada al interior del templo —«una travesura de Nuestro Señor», bromeó la alcaldesa de Silao, Melanie Murillo— empañó la jornada. Desde el presbiterio de Cristo Rey, la gobernadora pronunció palabras que hace un siglo habrían sido impensables en boca de un gobernante mexicano: «Hoy recordamos a los que defendieron su fe hace cien años. Que nunca olvidemos que las libertades que hoy disfrutamos se las debemos a hombres y mujeres de la resistencia cristera». Monseñor Calderón, por su parte, recordó que «un Estado laico no necesita combatir a la religión para reafirmar su autonomía» y que ninguna sociedad es libre «si sus diferencias terminan convirtiéndose en motivo de exclusión y de violencia». Al término de los discursos se trasladó al interior del templo la placa conmemorativa de los 100 años de los cristeros. Participaron también familiares y descendientes de los combatientes cristeros, los tres poderes del estado y los guardias nacionales de Cristo Rey.

 

Guanajuato, tierra cristera

Los actos del Cubilete coronan un año de conmemoraciones en todo el estado. Pénjamo —cuna de Luis Navarro Origel, uno de los primeros alzados— develó placas conmemorativas y celebró una cabalgata en memoria de los protagonistas de la gesta, mientras que Abasolo inauguró la primera placa de la Ruta Histórica de la Cristiada, un circuito regional que recorrerá los escenarios de la epopeya. Cien años después, la tierra que regó con su sangre a tantos mártires —canonizados por San Juan Pablo II en el año 2000— celebra sin complejos a quienes defendieron la libertad de la Iglesia cuando defenderla costaba la vida.

Para profundizar: quienes deseen conocer a fondo la epopeya cristera pueden hacerlo con La Contrarrevolución cristera. La historia de los católicos que se alzaron contra la persecución. México 1926-1929, del padre Javier Olivera Ravasi, publicado por Homo Legens y disponible también en Legens.app. Con prólogo del benedictino Santiago Cantera, el sacerdote argentino —doctor en Filosofía y en Historia— va más allá del relato de los hechos para presentar la Cristiada como lo que fue: el choque entre dos cosmovisiones, la católica e hispanista frente a la revolucionaria, masónica y laicista, en la estela de la Vendée o del Carlismo. Apoyado en abundantes fuentes primarias, Olivera Ravasi deja hablar a mártires y perseguidores, y rescata figuras como la del niño san José Sánchez del Río o el general Gorostieta. Una obra imprescindible para descubrir, sin la losa de la propaganda oficial, la historia de los hombres y mujeres que murieron gritando «¡Viva Cristo Rey y Santa María de Guadalupe!».

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