Mientras en Hamburgo (Alemania) los quince colegios católicos de la archidiócesis han comenzado a aplicar un marco de educación sexual cuestionado por un grupo de padres, la Conferencia Episcopal de Polonia ha reclamado al Gobierno que respete los derechos educativos de las familias ante la nueva Educación Sanitaria obligatoria y que restituya «inmediatamente» el lugar de las clases de Religión en las escuelas.
La posición aparece recogida en la declaración «El joven merece más», fechada en Varsovia el 24 de agosto y firmada por los tres miembros de la Presidencia de la Conferencia Episcopal: monseñor Tadeusz Wojda, arzobispo metropolitano de Gdansk y presidente del Episcopado; monseñor Józef Kupny, arzobispo metropolitano de Wroclaw y vicepresidente; y monseñor Marek Marczak, secretario general.
Los obispos cuestionan especialmente «la visión del hombre, del matrimonio y de la familia» que se desprende de los programas y manuales de la nueva asignatura de Educación Sanitaria, que será obligatoria desde el 1 de septiembre, y sostienen que dejar únicamente como optativo el módulo dedicado específicamente a la sexualidad no resuelve sus objeciones.
«Las clases de Religión no son un privilegio de la Iglesia»
La declaración dedica uno de sus principales apartados a las reformas introducidas por el Ministerio de Educación Nacional en la enseñanza religiosa.
«Queremos decir claramente que las clases de Religión no son un privilegio de la Iglesia», afirman los obispos. A su juicio, constituyen un derecho constitucional de los alumnos y de sus padres, derivado de la libertad de conciencia y religión y del derecho de las familias a educar a sus hijos conforme a sus convicciones.
La Presidencia episcopal identifica cuatro medidas que están conduciendo, a su juicio, a la marginación de la asignatura: la obligación de colocar las clases de Religión antes o después de las demás materias, la reducción a una hora semanal, la posibilidad de agrupar alumnos de distintas clases y la exclusión de la calificación de Religión del cálculo de la nota media.
«Con preocupación nacida del cuidado de las jóvenes generaciones observamos las actuaciones del Ministerio de Educación Nacional», señalan.
Por ello, reclaman «el inmediato restablecimiento del lugar que corresponde» a la asignatura y la apertura de «un diálogo real» con los representantes de las comunidades religiosas.
Religión o Ética
La Presidencia del Episcopado respalda además un proyecto de ley de iniciativa ciudadana destinado a garantizar que todos los alumnos reciban una formación sobre los fundamentos axiológicos de la vida mediante una de dos asignaturas: Religión o Ética.
«Los alumnos deberían elegir entre las clases de Religión y las de Ética», sostienen los prelados.
Según explican, los jóvenes necesitan un espacio para abordar cuestiones como «la responsabilidad, la dignidad de la persona, la honestidad, la solidaridad y el sentido de la vida en común».
«Es una cuestión de responsabilidad por el futuro de las jóvenes generaciones», añaden.
La Educación Sanitaria será obligatoria desde septiembre
La segunda cuestión abordada por los obispos es la nueva asignatura de Educación Sanitaria.
La Conferencia Episcopal no rechaza la necesidad de que las escuelas formen a los alumnos en cuestiones relacionadas con la salud. El documento reconoce expresamente la importancia de la prevención de enfermedades, la salud mental y la adquisición de conductas sociales responsables.
La objeción se dirige al planteamiento antropológico de determinados contenidos.
«Nuestras preocupaciones se refieren a la visión del hombre, del matrimonio y de la familia que se desprende de los presupuestos programáticos y de los libros de texto publicados», afirma la declaración.
Por este motivo, los obispos reciben «con preocupación e inquietud» la decisión del Ministerio de Educación de establecer el carácter obligatorio de la materia desde el próximo 1 de septiembre.
«El Estado debe apoyar a la familia, no asumir sus funciones fundamentales»
La Presidencia episcopal considera insuficiente que el módulo específicamente dedicado a la sexualidad pueda quedar fuera de la parte obligatoria.
«La educación de un ámbito tan sensible de la vida humana debe respetar el derecho de los padres a decidir sobre su forma», sostiene.
Y formula a continuación una de las afirmaciones centrales del documento:
«El Estado debe apoyar a la familia en la educación, no asumir sus funciones fundamentales».
Los obispos reclaman que la sexualidad sea presentada «en la perspectiva de las relaciones matrimoniales y familiares», porque consideran que en ese contexto «sirve al auténtico bien de la persona».
También manifiestan su preocupación por «la ausencia de una posición inequívoca» según la cual «el matrimonio es la unión de una mujer y un hombre».
La definición del matrimonio ha ocupado recientemente el debate jurídico del país. El Tribunal Constitucional polaco reafirmó este verano la protección constitucional del matrimonio como unión entre un hombre y una mujer.
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Los obispos aseguran que sus peticiones no fueron atendidas
El documento denuncia asimismo la falta de un diálogo suficientemente amplio durante la preparación de la nueva asignatura.
«Las propuestas y peticiones de la Iglesia católica romana no fueron tenidas en cuenta», afirman los obispos.
La Presidencia episcopal considera que una materia que afecta a ámbitos tan sensibles requiere «un amplio consenso social, transparencia programática y una participación real de los padres y de los ambientes educativos».
Por ello, reclama consultas con padres, educadores y comunidades religiosas y una elaboración conjunta de los contenidos que respete las convicciones de las familias y los alumnos.
El contraste con los colegios católicos de Hamburgo
La posición adoptada por los obispos polacos coincide en el tiempo con la entrada en vigor de un marco de educación sexual en los quince colegios católicos de la archidiócesis de Hamburgo, en Alemania, que ha provocado la oposición de un grupo de padres.
InfoVaticana examinó íntegramente el documento alemán, titulado Männlich, weiblich, divers: Rahmenkonzept für sexuelle Bildung an den katholischen Schulen im Erzbistum Hamburg. Entre sus contenidos figura la afirmación de que el ser humano es «un ser sexual ya desde el principio» y que «la vivencia positiva de los roces suaves que el lactante percibe durante la higiene corporal figura entre las primeras experiencias sexuales».
La diferencia entre ambos casos está en quién establece los contenidos cuestionados. En Polonia, los obispos se enfrentan a una asignatura impulsada por el Ministerio de Educación para el sistema escolar y reclaman al Estado que respete las competencias de las familias. En Hamburgo, el marco se aplica precisamente en colegios católicos dependientes de la archidiócesis y cuenta con el respaldo de sus autoridades educativas.
Un grupo de padres de los centros alemanes ha tratado de impedir su aplicación. En febrero dirigió una carta a León XIV y en junio presentó una denuncia canónica contra el arzobispo de Hamburgo, Stefan Heße. El programa entró finalmente en vigor sin que Roma hubiera dado respuesta a ninguna de las dos iniciativas.
Mientras los padres alemanes reclaman ante la propia Iglesia su capacidad de intervenir en la educación afectivo-sexual que reciben sus hijos en colegios católicos, la Presidencia del Episcopado polaco formula ahora ese principio frente al Estado: «La educación de un ámbito tan sensible de la vida humana debe respetar el derecho de los padres a decidir sobre su forma».
«Preguntad por los contenidos que se enseñan»
Los obispos polacos concluyen precisamente con un llamamiento directo a las familias para que ejerzan esos derechos.
«Participad en la vida escolar, preguntad por los contenidos que se enseñan, haced uso de vuestros derechos constitucionales», piden a los padres.
Agradecen también a los profesores de Religión su perseverancia «ante las dificultades que se acumulan» y ofrecen la colaboración de la Iglesia mediante consultas, programas de apoyo a las familias, asistencia psicológica y espacios de diálogo entre padres, escuelas y comunidades religiosas.
A continuación reproducimos íntegramente (y traducida al español) la declaración de la Presidencia de la Conferencia Episcopal de Polonia:
DECLARACIÓN DE LA PRESIDENCIA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE POLONIA
«EL JOVEN MERECE MÁS»
La educación de las jóvenes generaciones no es tarea de una sola institución. La familia, la escuela, las comunidades religiosas, las organizaciones sociales y el Estado conforman conjuntamente el espacio para el desarrollo de los jóvenes. Es necesaria una cooperación basada en el respeto mutuo y en el reconocimiento de las competencias de cada uno de los participantes en el proceso educativo.
Vemos cuánto necesitan hoy los niños y los jóvenes un apoyo auténtico, referencias seguras y ambientes en los que puedan crecer con un sentimiento de seguridad y dignidad. Al comienzo del nuevo curso escolar y ante los graves desafíos que afronta la educación, la Presidencia de la Conferencia Episcopal de Polonia se siente obligada a tomar la palabra con espíritu de preocupación pastoral por las jóvenes generaciones de nuestra patria.
1. La Iglesia al servicio del desarrollo integral de la persona
Desde hace siglos, la Iglesia acompaña al hombre en su camino hacia la madurez, no como una institución que reclame para sí el monopolio educativo, sino como una comunidad que descubre en el Evangelio la imagen más plena del hombre y procura hacerla realidad.
Entendemos la educación como un acompañamiento atento del joven en el descubrimiento de la verdad sobre sí mismo, sobre Dios y sobre el mundo. No se trata únicamente de transmitir conocimientos o desarrollar capacidades. Se trata de formar a toda la persona de manera que pueda amar, vivir en la verdad y elegir el bien.
Un desafío particular de nuestro tiempo es el debilitamiento de los vínculos familiares, vecinales y entre iguales. Los jóvenes crecen cada vez más en un mundo de intensa comunicación digital y, al mismo tiempo, experimentan la soledad. Necesitan espacios en los que sean escuchados, vistos y guiados hacia la madurez.
Ante desafíos tan graves, la Iglesia no puede permanecer indiferente. Comprendemos que ninguna institución puede sustituir a un padre atento ni a un educador sabio, pero deseamos prestar nuestro apoyo en la difícil tarea de educar.
2. Las clases de Religión, derecho de los alumnos y de los padres
Queremos decir claramente que las clases de Religión no son un privilegio de la Iglesia. Son un derecho constitucional de los alumnos y de los padres, derivado del principio de libertad de conciencia y religión y del derecho de los padres a educar a sus hijos conforme a sus propias convicciones.
Las clases de Religión ayudan a formar la conciencia, enseñan responsabilidad y construyen una jerarquía de valores. No sirven únicamente para la formación personal de los creyentes. Permiten conocer mejor la historia de Polonia y de Europa, la literatura, el arte, la ética social y muchos otros ámbitos de la cultura.
También ayudan a comprenderse mejor a uno mismo, encontrar el sentido de la vida y profundizar en la comprensión de la propia fe. Aportan a la educación escolar algo irreemplazable: una respuesta a las preguntas más profundas sobre el sentido, el valor y la finalidad de la vida humana.
Para muchos alumnos, especialmente en momentos de crisis, son precisamente los contenidos recibidos en las clases de Religión los que se convierten en una referencia que les impide perderse.
En este contexto, observamos con preocupación, nacida del cuidado de las jóvenes generaciones, las actuaciones del Ministerio de Educación Nacional.
La obligación de situar las clases de Religión antes o después de las demás actividades escolares, la reducción de la enseñanza a una hora semanal, la posibilidad de agrupar clases y la eliminación de la nota de Religión de la media académica conducen a su marginación en la escuela polaca.
Por ello, pedimos el inmediato restablecimiento del lugar que corresponde a estas clases y la apertura de un diálogo real con los representantes de las comunidades religiosas.
3. La necesidad de una formación axiológica
Apoyamos decididamente el proyecto de ley de iniciativa ciudadana que pretende garantizar a cada alumno unas clases escolares que formen el fundamento axiológico de su vida mediante las asignaturas de Religión o Ética.
El joven necesita un espacio en el que hablar sobre la responsabilidad, la dignidad de la persona, la honestidad, la solidaridad y el sentido de la vida en común.
La formación en valores no es contraria al pluralismo; al contrario, permite mantener un diálogo respetuoso y construir comunidad pese a las diferencias.
Por estos motivos, los alumnos deberían elegir entre las clases de Religión y las de Ética. Es una cuestión de responsabilidad por el futuro de las jóvenes generaciones.
4. Educación Sanitaria con respeto a la familia y a los derechos de los padres
Desde sus comienzos, la Iglesia se preocupa por el desarrollo del hombre en todas sus dimensiones. Por ello, valoramos la necesidad de una educación sanitaria en la escuela y reconocemos su importancia para la prevención de enfermedades, la salud mental y las actitudes sociales responsables.
Nuestras preocupaciones se refieren, sin embargo, a la visión del hombre, del matrimonio y de la familia que se desprende de los presupuestos programáticos y de los libros de texto publicados.
Por ello recibimos con preocupación e inquietud la decisión del Ministerio de Educación Nacional de establecer el carácter obligatorio de la asignatura «Educación Sanitaria» a partir del 1 de septiembre de este año.
Señalamos que el problema no queda resuelto dejando como optativo el módulo relativo a la sexualidad.
La educación de un ámbito tan sensible de la vida humana debe respetar el derecho de los padres a decidir sobre su forma. El Estado debe apoyar a la familia en la educación, no asumir sus funciones fundamentales.
La sexualidad debe presentarse desde la perspectiva de las relaciones matrimoniales y familiares, porque es en este contexto donde sirve al auténtico bien de la persona.
También nos preocupa la ausencia de una posición inequívoca según la cual el matrimonio es la unión de una mujer y un hombre.
Pedimos, por tanto, a los padres que vigilen constantemente la educación de sus propios hijos en un ámbito de la vida tan importante y, al mismo tiempo, tan sensible.
Señalamos asimismo que en la elaboración de los presupuestos programáticos faltó un amplio diálogo con los ambientes responsables de la educación. Las propuestas y peticiones de la Iglesia católica romana no fueron tenidas en cuenta.
Consideramos que un ámbito educativo tan importante requiere un amplio consenso social, transparencia en los programas y una participación real de los padres y de los ambientes educativos.
Pedimos consultas sustantivas con los padres, los ámbitos educativos y las comunidades religiosas, así como la elaboración conjunta de contenidos programáticos que respeten las convicciones de todos los padres, niños y jóvenes.
5. Gratitud a los padres, profesores y educadores
Deseamos dirigir unas palabras de especial gratitud y de cordial aliento a todos los padres, profesores y educadores que cada día afrontan la difícil tarea de una educación basada en valores.
Vuestro esfuerzo tiene una enorme importancia, y cada hora dedicada a conversar sobre aquello que verdaderamente importa constituye un don de valor incalculable depositado en el corazón de un joven.
Os agradecemos especialmente a vosotros, queridos profesores de Religión, vuestra perseverancia y entrega ante las dificultades que se acumulan. Nada puede sustituir vuestro amor, vuestra presencia y vuestro testimonio cotidiano.
Queridos padres, os pedimos: participad en la vida escolar, preguntad por los contenidos que se enseñan y haced uso de vuestros derechos constitucionales.
Vuestra preocupación por la educación es indispensable, y la Iglesia está siempre dispuesta a apoyaros mediante consultas, la elaboración de programas de apoyo a las familias, el desarrollo de ayuda psicológica y la creación de espacios de diálogo entre la escuela, los padres y las comunidades religiosas.
A todos los comprometidos con la tarea educativa os impartimos nuestra bendición pastoral para el nuevo curso escolar, pidiendo a Dios fuerza, sabiduría y perseverancia en este hermoso, responsable y exigente servicio.
Que María, Madre de todos los educadores, os rodee con su maternal protección en el servicio a las jóvenes generaciones.
† Tadeusz Wojda SAC
Arzobispo metropolitano de Gdansk
Presidente de la Conferencia Episcopal de Polonia
† Józef Kupny
Arzobispo metropolitano de Wroclaw
Vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Polonia
† Marek Marczak
Secretario general de la Conferencia Episcopal de Polonia
Varsovia, 24 de agosto de 2026