El marco de educación sexual de los colegios católicos de Hamburgo cuenta entre las «primeras experiencias sexuales» las caricias que el lactante recibe al ser aseado.
El documento, de 62 páginas y en vigor desde junio de 2025, entra mañana en las aulas de los quince centros de la archidiócesis. InfoVaticana lo ha examinado íntegramente. Roma no ha contestado ni a la carta que los padres dirigieron a León XIV en febrero ni a la denuncia canónica presentada en junio contra el arzobispo Stefan Heße.

Traducción no oficial al español del documento original de la Archidiócesis de Hamburgo. El texto original en alemán se puede ver aquí.
«Hay que tener en cuenta que el ser humano es un ser sexual ya desde el principio. La vivencia positiva de los roces suaves que el lactante percibe durante la higiene corporal figura entre las primeras experiencias sexuales.» La frase no procede de un manual de sexología: está en la página diecisiete del marco «Männlich, weiblich, divers: Rahmenkonzept für sexuelle Bildung an den katholischen Schulen im Erzbistum Hamburg», el documento que a partir de mañana rige la educación sexual en los quince colegios católicos de la archidiócesis de Hamburgo, desde primero de Primaria hasta el Bachillerato.
Lo que sigue a esa frase importa tanto como ella. El texto remite al sexólogo Uwe Sielert, catedrático emérito de Kiel, para describir «qué importantes experiencias sexuales» hace después el niño pequeño explorando su propio cuerpo, tocando «de manera lúdica» a otro niño de su edad, o comparando con el suyo el cuerpo de hermanos mayores o el de los padres. Y concluye con la consecuencia pedagógica: «A los padres les corresponde en esta fase un papel importante, pues la percepción posterior que el niño tenga de su propio cuerpo depende de cómo reaccionen los padres a la exploración sexual».
La definición de la que arranca todo el edificio es también de Sielert: la sexualidad como «energía vital general que se sirve del cuerpo, se alimenta de fuentes diversas, conoce formas de expresión muy distintas y es significativa en múltiples sentidos». De ahí derivan cinco dimensiones —identidad, relación, placer, fecundidad y apertura a la trascendencia—, y de la tercera, que el placer es «parte central y motriz de la sexualidad». Más adelante el documento asigna a la educación sexual la tarea de promover una configuración atenta y digna del placer sexual «a lo largo de todo el arco de la vida humana». El marco declara apoyarse en «los conocimientos de las ciencias humanas y de la teología moderna, así como en el discurso sobre los textos de acción del Foro Sinodal IV», y orienta sus contenidos por los estándares de educación sexual de la Bundeszentrale für gesundheitliche Aufklärung, elaborados con la oficina regional europea de la Organización Mundial de la Salud.
El aparato moral descansa sobre las siete normas de la religiosa estadounidense Margaret Farley, presentadas en el documento como «principios rectores que desde la perspectiva cristiana condicionan un buen trato con la sexualidad», aplicables a una relación «en la constelación en que se viva». La fuente citada es la edición alemana de Just Love. Sobre ese libro, la Congregación para la Doctrina de la Fe publicó el 30 de marzo de 2012 una Notificación firmada por el cardenal Levada y aprobada por Benedicto XVI: advertía a los fieles de que la obra no está en conformidad con la doctrina de la Iglesia católica y de que, por tanto, no puede utilizarse como expresión válida de sus enseñanzas «para las sesiones de orientación o formación». El marco de Hamburgo la emplea exactamente en ese contexto y no menciona la Notificación en ningún punto de sus 62 páginas.
Dos veces —en la fundamentación y de nuevo, en recuadro destacado, en el bloque de Bachillerato— el documento reproduce una formulación del moralista Stephan Goertz según la cual ya no es la forma concretamente practicada de la sexualidad la que define la calidad ética de la relación, sino la calidad ética de la relación la que decide la moral de la sexualidad. En el capítulo antropológico, siguiendo a la teóloga Christine Büchner, sostiene que la pluralidad en Dios permite entender la diversidad como voluntad divina y que, en consecuencia, en una vida dada por Dios no puede tratarse de una norma válida para todos, sino del despliegue de la variedad.
Los contenidos empiezan en primero de Primaria, en las asignaturas de Religión y Alemán, con el objetivo de que los alumnos traten a todas las personas con aprecio «con independencia de la identidad de género y la orientación sexual» y acepten modelos de vida diversos. En segundo se introducen la percepción crítica de las atribuciones de rol y las «múltiples constelaciones familiares». En quinto y sexto los alumnos «perciben distintas identidades sexuales y aceptan la diversidad de las personas y de sus formas de relación». En Bachillerato deben informarse sobre la regulación legal del estado civil «divers» y sobre la transición, y entre las competencias del bloque de amor, sexualidad y relación figura que «fundamenten su propio punto de vista sobre la interrupción del embarazo y lo defiendan teológicamente de modo discursivo». En ese mismo bloque se les pide explicar la indisolubilidad del matrimonio a partir del concepto de sacramento y reflexionar sobre el inicio de la vida humana en la fecundación del óvulo.
Seis páginas del documento están dedicadas a preparar a los docentes para las conversaciones con los padres que rechazan lo que el texto llama «pedagogía sexual de la diversidad». El capítulo está construido como un diálogo ficticio en bocadillos: en azul, a la izquierda, la afirmación «problemática» del padre; en verde, a la derecha, la respuesta sugerida. Se abre con una recomendación de Sielert: en caso de conflicto con los padres puede ser tarea de la escuela «ponerse del lado de los niños». Una nota reproduce, como ejemplo de premisa falsa, una carta enviada por unos padres al departamento escolar en el verano de 2017. A la objeción de que tratar la homosexualidad y la transexualidad contradice la doctrina católica, el documento responde citando Amoris laetitia y recordando que no todas las discusiones doctrinales, morales o pastorales deben resolverse mediante una intervención magisterial.
En las 62 páginas no hay una sola cita del Catecismo de la Iglesia católica, de Humanae vitae, de Veritatis splendor, de Persona humana ni del documento «Varón y mujer los creó» que la Congregación para la Educación Católica publicó en 2019 precisamente sobre la teoría del género en la educación. Tampoco aparece la palabra castidad. El único documento pontificio utilizado es Amoris laetitia, en seis pasajes. Gravissimum educationis se cita dos veces, para respaldar una «educación sexual positiva y prudente» y el aprovechamiento de los progresos de la ciencia psicológica, y en ningún momento en su número tercero, que declara a los padres primeros educadores de sus hijos.
Los agradecimientos del documento incluyen a Monika Stein, delegada de prevención del arzobispado, y a Ulli Freund, antigua colaboradora del comisionado del Gobierno federal alemán para las cuestiones de abuso sexual infantil, ambas por su lectura crítica del borrador. Una nota informa además de que distintos departamentos de la archidiócesis cooperan con «Soorum», proyecto de divulgación sobre diversidad sexual y de género del Magnus-Hirschfeld-Centrum de Hamburgo, cuyos monitores imparten talleres a grupos escolares.
El «Elternnetzwerk Kinderschutz und Prävention», que agrupa a más de doscientos padres, docentes, médicos y juristas, reclama la retirada del marco desde 2025. Dos reuniones con la archidiócesis, en diciembre de 2025 y febrero de 2026, terminaron sin acuerdo; en la segunda, según el acta de los representantes de los padres, el arzobispado se comprometió a eliminar del texto las fuentes que los padres consideran pseudocientíficas, ligadas a Sielert y a Helmut Kentler. La versión accesible hoy en la web de los colegios católicos del arzobispado sigue citando a Sielert en el cuerpo, en las notas y en la bibliografía, y no consta la publicación de una versión revisada. El 25 de febrero los padres escribieron al arzobispo Heße; el 27, dos representantes entregaron en la nunciatura de Berlín, al entonces nuncio Nikola Eterović, una carta dirigida a León XIV y escritos para varios dicasterios, entre ellos el de la Doctrina de la Fe. El 9 de marzo se dirigieron al presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, Heiner Wilmer. En junio presentaron denuncia canónica contra Heße ante el Dicasterio para los Obispos, que dirige desde octubre de 2025 el arzobispo Filippo Iannone, nombrado por León XIV para el puesto que el propio Papa ocupó entre 2023 y el cónclave. Ninguna de esas instancias ha respondido.
Heße, arzobispo de Hamburgo desde 2015, ofreció su renuncia en marzo de 2021 tras reconocer errores personales de procedimiento en la gestión de casos de abusos durante su etapa como vicario general de Colonia; Francisco la rechazó en septiembre de aquel año. El portavoz del departamento escolar de la archidiócesis, Christoph Schommer, declaró a CNA Deutsch que el arzobispado mantiene un intercambio regular e intenso con los padres y sus representantes, y que en el momento de su entrada en vigor el marco contó con una amplia aprobación de la representación general de padres, de los equipos directivos y de los responsables de pastoral escolar.