El cardenal Blase Cupich, arzobispo de Chicago (Estados Unidos), ha restituido al sacerdote Michael Pfleger al ministerio en la parroquia de Santa Sabina después de que la Junta Independiente de Revisión de la archidiócesis concluyera que «no hay razón para creer» que sea culpable de la acusación de abuso sexual de una menor que motivó su apartamiento cautelar el pasado mes de julio.
La decisión fue comunicada por Cupich en una carta fechada el 24 de agosto y dirigida a los fieles de Santa Sabina. Tras recibir las conclusiones de la investigación, el cardenal afirma haberlas aceptado y haber restituido a Pfleger «con efecto inmediato».
La acusación investigada se remontaba a hace más de treinta años. Según explicó el propio sacerdote cuando fue apartado, una mujer que había estudiado en Santa Sabina afirmaba haber sufrido abusos sexuales por su parte entre 1993 y 1995. Pfleger negó tajantemente los hechos desde el principio y calificó la acusación de «mentira absoluta».
Cupich defiende el procedimiento seguido
En su nueva carta, Cupich dedica buena parte de su explicación a defender el procedimiento empleado por la archidiócesis.
La acusación fue examinada por la Junta Independiente de Revisión, asistida por la Oficina de Protección de Menores de la archidiócesis y por investigadores externos. El cardenal sostiene que una investigación independiente garantiza tanto a quien presenta una denuncia como al acusado «una revisión justa e imparcial» de los hechos.
Cupich introduce además una consideración especialmente significativa después de haber apartado cautelarmente a Pfleger durante más de un mes: el procedimiento, afirma, también debe proteger «los derechos e intereses del clérigo acusado».
Cuando la Junta concluye que no existe razón para considerar culpable al sacerdote, añade el arzobispo, este debe tener «la libertad de regresar al ministerio sin que una nube de sospecha se cierna sobre él».
«Nadie debería subestimar el valor de una investigación independiente y disciplinada, aunque se haga pública y requiera una cantidad considerable de tiempo», señala.
Sobre el caso concreto, Cupich comunica:
«La Junta de Revisión ha concluido que no hay razón para creer que el padre Pfleger sea culpable de esta acusación».
Y agrega:
«Después de considerarlo cuidadosamente, he aceptado su conclusión y he restituido al padre Pfleger al ministerio en Santa Sabina, con efecto inmediato».
La quinta acusación conocida en cinco años
La investigación ahora cerrada no era la primera que afrontaba el sacerdote. Pfleger ha sido objeto de varias acusaciones de abuso sexual referidas a hechos supuestamente ocurridos décadas atrás, pero las investigaciones eclesiásticas anteriores tampoco determinaron su culpabilidad. La prensa de Chicago identifica la presentada este verano como la quinta acusación conocida en aproximadamente cinco años.
En enero de 2021, Pfleger fue apartado después de que dos hermanos lo acusaran de haber abusado sexualmente de ellos cuando eran menores, a partir de la década de 1970. Posteriormente apareció otra acusación. La Junta Independiente de Revisión examinó las denuncias y concluyó que existían razones insuficientes para considerar al sacerdote culpable. Cupich lo restituyó en mayo de aquel año.
La propia carta con la que el cardenal anunció aquella restitución utilizaba una formulación muy similar a la actual: la Junta había determinado que había «razones insuficientes» para sospechar que Pfleger fuera culpable.
En 2022, el sacerdote volvió a apartarse del ministerio tras otra denuncia, presentada por un hombre que situaba los supuestos hechos en la década de 1980. Después de una nueva investigación, fue nuevamente restituido en diciembre de ese año al concluirse que no había razones para sospechar que fuera culpable.
Más de un mes apartado de Santa Sabina
La última investigación comenzó en julio. Cupich anunció entonces que Pfleger debía apartarse de todo ministerio y abandonar temporalmente su residencia en la parroquia mientras se esclarecían los hechos.
El sacerdote respondió públicamente negando la acusación y cuestionando el sistema empleado en estos casos. «La presunción de inocencia no existe para los sacerdotes», sostuvo entonces.
La comunidad de Santa Sabina, donde Pfleger desarrolla su ministerio desde 1981, reaccionó con una intensa campaña en defensa del sacerdote.
El pasado 16 de agosto, feligreses y simpatizantes se concentraron ante la catedral del Santo Nombre de Chicago para reclamar su regreso. Tres días después se convocó otra concentración ante las oficinas de la archidiócesis bajo el lema We Stand With Fr. Pfleger. Sus partidarios reclamaban una resolución rápida y cuestionaban los efectos que la prolongación del procedimiento estaba teniendo sobre la parroquia.
Algunos dirigentes parroquiales llegaron a pedir cambios en el sistema de investigación de la archidiócesis, entre ellos una mayor transparencia sobre los plazos, resoluciones más rápidas y un sistema de medidas cautelares que tuviera en cuenta factores como la antigüedad de las acusaciones y la existencia o no de un riesgo actual para menores.
Pfleger: «He vuelto»
Tras conocerse su restitución, Pfleger reaccionó en sus redes sociales con una fotografía de Michael Jordan acompañada de la expresión «I’m Back» —«He vuelto»—.
«Gracias a Dios y gracias a todos los que permanecieron a mi lado», escribió el sacerdote.
Pfleger, de 76 años, es una figura conocida en Chicago por sus más de cuatro décadas al frente de Santa Sabina y por su activismo contra la violencia armada, el narcotráfico y la delincuencia. Su actividad pública también ha provocado controversias dentro de la Iglesia.
En 2011, el entonces arzobispo de Chicago, cardenal Francis George, lo suspendió temporalmente después de que Pfleger amenazara con abandonar el sacerdocio si era trasladado de Santa Sabina. En 2019, Cupich censuró públicamente su decisión de ofrecer la parroquia como tribuna al dirigente de la Nación del Islam Louis Farrakhan.
Cupich pide a la parroquia dejar atrás «la tristeza y la decepción»
La carta del 24 de agosto concluye con una reflexión espiritual dirigida a una comunidad que ha vivido varias veces el apartamiento y posterior restitución de su párroco.
Cupich recuerda el Evangelio del próximo domingo sobre tomar la cruz y seguir a Cristo y sostiene que los sufrimientos no deben entenderse necesariamente como castigos, sino que pueden unirse a la Cruz.
«Quiero reconocer el sufrimiento que vosotros y el padre Mike habéis soportado, porque sé que su ausencia ha sido real y dolorosa», escribe.
El cardenal pide a los feligreses que permitan que la Palabra de Dios los libere «de toda tristeza y decepción» y les solicita que continúen siendo «una luz en la comunidad».
Con la decisión anunciada el lunes, Michael Pfleger vuelve por tercera vez en cinco años al ministerio en Santa Sabina después de haber sido apartado cautelarmente por acusaciones de abuso sexual que las investigaciones de la archidiócesis no consideraron fundadas.