El arzobispo de Chicago (Estados Unidos), cardenal Blase Cupich, ha apartado temporalmente del ministerio al sacerdote Michael Pfleger, uno de los presbíteros más conocidos de su archidiócesis por su prolongado activismo social, después de que la Oficina de Investigación y Revisión de Abusos contra Menores recibiera una denuncia por un presunto abuso sexual a un menor ocurrido hace más de treinta años en la parroquia de Santa Sabina.
La decisión fue comunicada por el propio Cupich en una carta dirigida a la comunidad parroquial. En ella informa de que Pfleger deberá apartarse del ministerio y residir fuera de la parroquia mientras se desarrolla la investigación. El arzobispo señala asimismo que el sacerdote «ha negado rotundamente la acusación».
Investigación en marcha
Según explica el cardenal, la denuncia ha sido remitida a las autoridades civiles, conforme a los protocolos de protección de menores de la archidiócesis. Asimismo, la persona denunciante ha recibido el ofrecimiento de los servicios del ministerio diocesano de atención a las víctimas.
«No presumimos la verdad o falsedad de una acusación hasta que el proceso haya concluido y nuestra Junta Independiente de Revisión haya formulado una recomendación que yo acepte. Solo mediante una revisión exhaustiva e imparcial podemos garantizar la justicia para todas las partes implicadas», afirma Cupich en su carta.
El arzobispo añade que «el bienestar de los niños confiados a nuestro cuidado es nuestra preocupación primordial» y recuerda que la archidiócesis anima a cualquier persona que haya sufrido abusos o conductas inapropiadas por parte de miembros del clero, religiosos o empleados eclesiales a presentar la correspondiente denuncia.
Mientras dure el proceso, el padre Thulani D. Magwaza continuará al frente de la parroquia de Santa Sabina y atenderá las necesidades pastorales de la comunidad.
Un sacerdote con gran proyección pública
Michael Pfleger, de 76 años, es párroco de Santa Sabina desde 1981. La parroquia, situada en el South Side de Chicago, una zona de mayoría afroamericana marcada durante décadas por elevados índices de pobreza y violencia, se ha convertido bajo su liderazgo en una de las comunidades católicas más conocidas de Estados Unidos por su intensa actividad social.
Durante más de cuatro décadas, Pfleger ha promovido campañas contra la violencia armada, el narcotráfico y la delincuencia, además de impulsar iniciativas de apoyo a personas sin hogar, drogodependientes y otros colectivos vulnerables. Su compromiso con cuestiones sociales y raciales le ha otorgado una notable proyección pública dentro y fuera de la Iglesia estadounidense.
Su trayectoria también ha estado acompañada de diversas controversias. En 2011 fue suspendido temporalmente por el entonces arzobispo de Chicago, el cardenal Francis George, después de amenazar con abandonar el sacerdocio si era trasladado de Santa Sabina. Tras presentar disculpas, fue restituido en el cargo. En 2019, el cardenal Cupich criticó públicamente su decisión de invitar a intervenir en la parroquia al líder de la Nación del Islam, Louis Farrakhan.
El sacerdote rechaza las acusaciones
Tras conocerse la decisión del arzobispo, Pfleger publicó un comunicado en el que calificó la denuncia de «mentira absoluta» y aseguró no recordar a la persona que lo acusa.
El sacerdote sostuvo además que el procedimiento seguido por la archidiócesis resulta injusto para los presbíteros investigados. «La presunción de inocencia no existe para los sacerdotes», escribió.
Pfleger atribuyó también la denuncia a los ataques que, según afirma, recibe desde hace años por su activismo social y por sus críticas a la actual Administración estadounidense. Entre otras acciones recientes, mencionó una celebración litúrgica en la que lavó los pies y pidió perdón a representantes de pueblos indígenas, hispanos, afroamericanos, miembros de la comunidad LGBT, iraníes, venezolanos, mujeres y jóvenes afroamericanos por las persecuciones sufridas en Estados Unidos.
No es la primera investigación
No es la primera vez que Michael Pfleger es investigado por denuncias de esta naturaleza. En 2021 la archidiócesis examinó acusaciones presentadas por tres hombres y, un año después, una cuarta denuncia. Tras concluir ambos procesos, las investigaciones fueron archivadas y el sacerdote regresó al ejercicio de su ministerio.
En su carta a los fieles, Cupich recordó que la comunidad de Santa Sabina «ya ha pasado por esta situación anteriormente» y expresó su confianza en que el procedimiento seguido por la archidiócesis «ha demostrado ser eficaz para proteger los derechos de todas las partes», al tiempo que pidió oraciones por la parroquia durante el desarrollo de la investigación.