Las Hijas de María (Children of Mary) dejarán de existir como comunidad en octubre de 2026 después de que el Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica descartara su reconocimiento como instituto de derecho diocesano «ni ahora ni en el futuro». El obispo de Columbus, en Ohio (Estados Unidos), monseñor Earl Fernandes, decidió suprimir la asociación pública de fieles tras recibir la comunicación de Roma.
Fernandes expuso las razones de la decisión en una carta fechada el 10 de agosto, difundida junto con otra comunicación de las propias Hijas de María. El obispo señala problemas en la formación de las integrantes e incluso «abusos asociados con los consejos evangélicos» y con la separación entre los fueros interno y externo. La comunidad ha aceptado la supresión «con espíritu de fe, humildad y obediencia filial a la Iglesia».
Más de 25 años de historia
Las Hijas de María tienen sus orígenes hace más de 25 años. La comunidad fue establecida canónicamente en la archidiócesis de Cincinnati, también en Ohio, en 2016 y en 2022 se trasladó a la diócesis de Columbus, con sede en Newark.
Su carisma está centrado en «saciar la sed de Jesús de ser amado en el Santísimo Sacramento». Su apostolado se ha desarrollado mediante la adoración eucarística, la oración para que otros amen y adoren a Cristo en la Eucaristía y la evangelización. Fernandes destaca asimismo la devoción mariana de la comunidad y su oración por los sacerdotes.
Las Hijas de María estaban constituidas como asociación pública de fieles y trabajaban para obtener el reconocimiento como instituto de derecho diocesano.
Como parte de ese proceso, la comunidad trató de reformar y precisar sus Constituciones, clarificar su carisma, resolver cuestiones relacionadas con la propiedad de sus bienes y mejorar la formación de sus integrantes.
Según Fernandes, las religiosas proporcionaron «de buena fe» al Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica la documentación necesaria para comenzar el procedimiento.
«A pesar de los mejores esfuerzos de las hermanas, estas reformas resultaron difíciles», afirma.
Problemas de formación y «abusos asociados con los consejos evangélicos»
Fernandes explica que durante los últimos años llegaron a su conocimiento dificultades relacionadas con la formación dentro de la comunidad.
El obispo menciona concretamente «ciertos problemas de formación e incluso abusos asociados con los consejos evangélicos y el derecho a la separación del fuero interno y externo».
Los consejos evangélicos son pobreza, castidad y obediencia. La distinción entre los fueros interno y externo preserva el ámbito de la conciencia personal respecto del ejercicio externo de la autoridad. Fernandes lo describe en su carta como la separación entre «el fuero de la conciencia personal» y «el fuero de las acciones externas y observables».
La carta del obispo no ofrece más detalles sobre la naturaleza de esos abusos ni identifica a las personas implicadas.
Fernandes asegura que se realizaron «sinceros intentos» para abordar las dificultades y que mantuvo informado al Dicasterio en Roma durante el proceso.
El Dicasterio descarta el reconocimiento
Según relata Fernandes, un funcionario del Dicasterio le comunicó finalmente que las dificultades de formación habían estado presentes en la vida comunitaria desde sus comienzos y habían persistido pese a las reformas emprendidas.
«Incluso con las reformas intentadas, debido a los problemas formativos en la vida comunitaria desde sus inicios y a la persistencia de estos problemas, las Hijas de María no serían aprobadas ahora ni en el futuro para su erección como instituto de derecho diocesano», señala el obispo.
Las religiosas confirman esa comunicación en su propia carta.
«Recientemente se nos ha informado de que el Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica ha tomado la decisión de que nuestra comunidad no será considerada para su aprobación como instituto de derecho diocesano, ni ahora ni en el futuro», explican.
Las Hijas de María señalan, por su parte, que durante el proceso surgieron «problemas formativos imprevistos» debido a que se trataba de una comunidad relativamente nueva y afirman que Fernandes les fue transmitiendo las preocupaciones del Dicasterio.
Tres integrantes profesaron votos perpetuos en mayo
El pasado mayo, tres integrantes de las Hijas de María realizaron su profesión de votos perpetuos durante una Misa presidida por el propio Fernandes.
Según informó entonces The Catholic Times, medio de la diócesis de Columbus, a la celebración asistieron sacerdotes, religiosos y seminaristas. Las tres hermanas prometieron «perseverar hasta la muerte».
La superiora de la comunidad, madre Philomena Maria, describió aquel día como «un hermoso florecimiento en las vocaciones de tres de nuestras hermanas, que han venido a esta comunidad para entregar sus vidas por profundo amor a Jesús, verdaderamente presente en el Santísimo Sacramento».
Una de ellas era sor Cecilia Grace, natural de Russellville, Ohio, que había ingresado en el convento en 2019, a los 18 años.
«La supresión era la única opción»
Una vez recibida la decisión del Dicasterio sobre el futuro canónico de la comunidad, Fernandes decidió suprimir la asociación.
El obispo explica que el reconocimiento como instituto de derecho diocesano habría proporcionado a las integrantes «mayor estabilidad y la garantía de una atención espiritual y física permanente».
«Sabiendo que esto no sería posible y reconociendo que algunas de las mujeres de las Hijas de María pueden tener una auténtica vocación como religiosas consagradas en una orden reconocida por la Iglesia, determiné que la supresión era la única opción», afirma.
Fernandes señala que la decisión permitirá a las integrantes discernir posteriormente su vocación «en una nueva asociación o instituto o en el mundo».
La intervención de Roma en los nuevos institutos religiosos
Desde 2020, la erección de un nuevo instituto de vida consagrada de derecho diocesano requiere la autorización previa y por escrito de la Santa Sede.
Francisco modificó ese año el canon 579 del Código de Derecho Canónico mediante el motu proprio Authenticum charismatis. Hasta entonces, el obispo diocesano podía erigir válidamente un instituto después de consultar a la Sede Apostólica. Desde la entrada en vigor de la reforma, necesita obtener previamente una licencia escrita de Roma.
La decisión comunicada por el Dicasterio impide, por tanto, que las Hijas de María puedan completar el proceso para convertirse en un instituto de derecho diocesano.
«Fe, humildad y obediencia filial»
Las Hijas de María han anunciado que su existencia como comunidad terminará en octubre de 2026.
«Aunque esta decisión es dolorosa de aceptar, la recibimos con espíritu de fe, humildad y obediencia filial a la Iglesia que amamos», señalan.
Las religiosas reconocen que la decisión «puede parecer abrupta», pero añaden que «mucho ha sucedido hasta llegar a este punto», sin proporcionar más detalles.
«Mientras cada una continúa discerniendo el camino que el Señor pone ahora ante nosotras, lo hacemos con confianza en que Él es fiel y en que su providencia nunca falla», escriben.
La comunidad recuerda «las amistades formadas, las vidas tocadas y el amor de Cristo compartido» durante sus años de apostolado y confía en que las semillas sembradas continúen dando fruto.
Fernandes también reconoce el trabajo realizado por las Hijas de María y pide a los fieles que recen por sus integrantes.
«Una supresión de este tipo no es ni común ni rara en la Iglesia», señala el obispo. «Se siente más profundamente cuando ocurre a nivel local y entre personas que conocemos personalmente».
El prelado concluye recurriendo al primer libro de Samuel: «Dios no ve como ve el hombre, porque el hombre ve las apariencias, pero el Señor mira el corazón».