Karekin II, máxima autoridad de la Iglesia Apostólica Armenia, y otros seis obispos han sido llevados ante los tribunales acusados de incumplir una resolución judicial que ordenaba restituir a un prelado apartado por la propia Iglesia. Los siete se enfrentan a posibles multas o penas de hasta dos años de prisión en un nuevo episodio de la grave confrontación entre la jerarquía eclesiástica y el Gobierno del primer ministro Nikol Pashinyan.
El proceso comenzó este viernes en Vagharshapat, ciudad situada a unos 20 kilómetros de Ereván y conocida históricamente también como Echmiadzin, donde se encuentra la Santa Sede de la Iglesia Apostólica Armenia. Decenas de fieles recibieron entre aplausos a Karekin II a su llegada al tribunal, situado a apenas un kilómetro de su residencia.
La causa afecta directamente al gobierno interno de la Iglesia: la justicia armenia había ordenado provisionalmente restituir a un obispo destituido por las autoridades eclesiásticas, mientras que estas sostienen que corresponde exclusivamente a la Iglesia decidir sobre el ministerio y la disciplina de sus prelados.
El conflicto por la destitución de un obispo
El origen de la causa se encuentra en Arman Saroyan, cuyo nombre eclesiástico es obispo Gevorg, que había reclamado la renuncia de Karekin II.
Saroyan acudió a la justicia civil el pasado 15 de enero para impugnar las medidas adoptadas contra él. Al día siguiente, un tribunal dictó una medida cautelar que impedía a la Santa Sede de Echmiadzin obstaculizar el ejercicio de sus funciones episcopales y su control sobre las finanzas de la diócesis.
Posteriormente, el Consejo Espiritual Supremo recomendó su deposición y Karekin II ratificó la decisión. La Fiscalía considera que el Catholicós y los otros seis miembros de este órgano incumplieron con ello la resolución del tribunal.
La Iglesia rechaza ese planteamiento porque considera que los tribunales civiles no tienen competencia para determinar quién debe ejercer como obispo ni para intervenir en cuestiones de disciplina eclesiástica.
El caso supera así la disputa personal con Saroyan. En el centro se encuentra una cuestión especialmente sensible para la libertad de la iglesia armenia: si un tribunal estatal puede obligar a una autoridad religiosa a mantener o restituir a uno de sus propios obispos contra una decisión adoptada conforme a su gobierno interno.
La primera audiencia queda interrumpida a los 30 minutos
La primera jornada del juicio terminó, además, con un giro inesperado. Apenas media hora después de comenzar la vista, el juez Hakob Manukyan decidió apartarse del procedimiento.
La Fiscalía había planteado dudas sobre su imparcialidad debido a una relación profesional anterior con Ara Zohrabyan, uno de los abogados de la defensa. El magistrado aceptó inhibirse, por lo que la causa deberá ser asignada a otro juez antes de que pueda continuar.
Los siete acusados deberán esperar ahora la designación del nuevo magistrado y la fijación de otra fecha para el juicio. Mientras tanto, tienen prohibido abandonar Armenia.
Tras la suspensión de la audiencia, Karekin II regresó a la Santa Sede de Echmiadzin acompañado por numerosos fieles. Allí participó en una celebración religiosa y calificó las acusaciones formuladas contra la jerarquía de «infundadas y falsas».
Los obispos denuncian una injerencia en la vida de la Iglesia
El proceso ha provocado también reacciones fuera de Armenia. Serovpe Isakhanyan, obispo de la Iglesia Apostólica Armenia en Alemania, junto con otros dos prelados de Siria e Irak, advirtió en vísperas del juicio de que la situación está perjudicando «el funcionamiento normal de nuestra Iglesia».
Los tres obispos denunciaron un clima de «tensiones y desconfianza mutua» entre el Estado y la Iglesia y rechazaron que conflictos de esta naturaleza puedan resolverse mediante «presión jurídica, persecución penal, confrontación aguda o injerencia en la vida interna de la Iglesia».
A su juicio, continuar por ese camino puede aumentar las tensiones sociales, profundizar las divisiones existentes y perjudicar la confianza de los armenios en las instituciones democráticas y judiciales.
Karekin II ya tenía prohibido abandonar Armenia
El proceso contra los siete prelados no constituye un episodio aislado. El pasado febrero, la Fiscalía General ya presentó cargos penales contra Karekin II y le prohibió abandonar el país, una medida que le impidió viajar a Austria para participar en una asamblea de la Iglesia armenia.
La actuación se sumaba a una sucesión de procesos contra destacados miembros del episcopado. Entre ellos se encuentran los arzobispos Bagrat Galstanyan y Mikael Ajapahian y el obispo Mkrtich Proshyan, detenidos o procesados en diferentes causas durante la escalada de tensión entre el Gobierno y la Iglesia.
Aunque cada procedimiento responde a acusaciones concretas que deberán ser examinadas individualmente por los tribunales, la acumulación de actuaciones contra miembros de la jerarquía ha alimentado las denuncias de injerencia estatal en la autonomía de la Iglesia.
De Nagorno Karabaj al enfrentamiento con Pashinyan
La crisis tiene como telón de fondo las derrotas sufridas por Armenia frente a Azerbaiyán y el profundo debate abierto en el país sobre la política seguida posteriormente por Pashinyan.
La guerra de 2020 por Nagorno Karabaj —un enclave disputado con Azerbaiyán y habitado históricamente por población mayoritariamente armenia— terminó con importantes pérdidas territoriales para Armenia. En septiembre de 2023, una ofensiva azerbaiyana permitió a Bakú hacerse con el control completo del territorio y provocó el éxodo de decenas de miles de armenios.
Los esfuerzos posteriores de Pashinyan para alcanzar un acuerdo de paz con Azerbaiyán, incluidas concesiones territoriales y fronterizas, encontraron una fuerte oposición en sectores de la sociedad y de la Iglesia.
El arzobispo Bagrat Galstanyan se convirtió en 2024 en uno de los principales dirigentes de las protestas contra esas concesiones. Posteriormente fue detenido bajo la acusación de participar en la preparación de un intento de golpe de Estado. Otros prelados han sido arrestados o procesados desde entonces.
La confrontación ha terminado alcanzando directamente a las máximas autoridades políticas y religiosas del país. Pashinyan ha reclamado la salida de Karekin II, mientras que el Catholicós ha pedido a su vez la renuncia del primer ministro.
Una Iglesia estrechamente ligada a la identidad armenia
El conflicto adquiere una dimensión particular por el peso histórico y social de la Iglesia Apostólica Armenia. Según el censo de 2022, alrededor del 90 % de la población del país pertenece a ella.
Armenia es considerada tradicionalmente la primera nación que adoptó oficialmente el cristianismo como religión del Estado, a comienzos del siglo IV. La Iglesia armenia remonta su origen a la predicación de los apóstoles san Judas Tadeo y san Bartolomé y desempeñó durante siglos un papel decisivo en la conservación de la lengua, la cultura y la identidad nacional.
Karekin II, de 74 años, ocupa desde 1999 el cargo de Catholicós de Todos los Armenios, título que designa a la máxima autoridad de la Iglesia Apostólica Armenia. Su sede se encuentra en Echmiadzin, centro espiritual del cristianismo armenio.
La recusación del juez obliga ahora a retrasar un proceso que apenas había comenzado. Cuando se designe a su sustituto, el tribunal deberá determinar si Karekin II y los otros seis obispos incurrieron en responsabilidad penal al desobedecer la resolución judicial.