El embajador de Estados Unidos ante la Santa Sede, Brian Burch, ha querido aclarar el sentido de unas declaraciones publicadas recientemente por The New York Times y ha insistido en que el papel de León XIV como jefe del Estado de la Ciudad del Vaticano es «inseparable» de su misión como pastor universal de la Iglesia. En una entrevista concedida al programa The World Over with Raymond Arroyo, de EWTN, el diplomático aseguró que nunca pretendió presentar las intervenciones del Pontífice sobre la guerra con Irán como simples valoraciones políticas o diplomáticas.
«Creo que ha habido un malentendido», afirmó Burch. «El Papa, como soberano de la Santa Sede y como pastor universal de la Iglesia, desempeña dos funciones que son inseparables».
Burch rechaza la interpretación de The New York Times
La controversia surgió después de que The New York Times publicara una entrevista en la que citaba al embajador afirmando que «cuando el Papa actúa como líder soberano de la Santa Sede, está al mismo nivel que los demás líderes mundiales». El periódico interpretó además que Burch diferenciaba entre las declaraciones del Papa como vicario de Cristo y las realizadas como jefe del Estado vaticano.
El embajador negó que esa fuera su posición y sostuvo que el diario no reflejó correctamente el sentido de sus palabras.
«The New York Times no entiende exactamente los matices de la doctrina social de la Iglesia ni cómo aplicarla», afirmó durante la entrevista con EWTN.
«El Papa llama al mundo a los más altos principios morales»
Burch explicó que la dimensión diplomática de la Santa Sede nunca puede separarse de la misión espiritual del Romano Pontífice.
«El Papa tiene esta doble función. Es el jefe del territorio soberano de la Santa Sede, que mantiene relaciones diplomáticas con el mundo, pero inseparablemente de ello está su papel como pastor universal de la Iglesia católica», señaló.
Añadió que, cuando interviene en asuntos internacionales, León XIV lo hace para recordar «los más altos principios morales» y proponer a las naciones un ideal de convivencia basado en la paz, la justicia y la dignidad de la persona humana.
Las decisiones prudenciales corresponden a los gobernantes
El embajador distinguió entre esos principios morales universales y las decisiones concretas que deben adoptar los responsables políticos en situaciones de conflicto.
Según explicó, cuestiones como la información de inteligencia disponible, la evolución de las negociaciones diplomáticas, las alianzas regionales o las consecuencias militares de una intervención son elementos prudenciales cuya valoración corresponde a quienes tienen la responsabilidad del bien común.
«Son cuestiones muy concretas y prudenciales que influyen en el juicio sobre el uso legítimo de la fuerza», afirmó.
Al mismo tiempo, elogió el papel de León XIV como pastor universal por recordar constantemente la necesidad de buscar soluciones pacíficas. «El Santo Padre llama a la humanidad a ese ideal superior de intentar resolver estos conflictos sin violencia y sin recurrir al uso de la fuerza», señaló.
«No hay desacuerdo sobre la paz»
Burch aseguró además que no aprecia un desacuerdo de fondo entre el presidente Donald Trump y León XIV respecto a los objetivos perseguidos.
«No hay desacuerdo sobre la paz, sobre el desarme de Irán, sobre la necesidad del diálogo interreligioso ni sobre la libertad religiosa», afirmó.
A su juicio, las diferencias pueden surgir únicamente en la valoración de los medios más adecuados para alcanzar esos fines, una tarea que compete a las autoridades civiles.
El embajador concluyó recordando que «el pecado original existe» y que «hay personas malvadas en el mundo con intenciones malvadas que, si no son detenidas, podrían causar daños enormes y catastróficos», razón por la cual los gobernantes deben ejercer un juicio prudencial al tomar decisiones en materia de seguridad, mientras el Papa continúa ofreciendo la orientación moral propia de su ministerio como sucesor de Pedro.