Por segunda vez desde la Reforma protestante, la Santa Misa volvió a celebrarse el pasado 11 de julio entre los muros en ruinas de la abadía de Bayham, situada en el condado de Kent, en el sureste de Inglaterra.
El padre Stephen Morrison, O.Praem., celebró según el rito romano tradicional conforme al uso propio de los canónigos premonstratenses. La ceremonia culminó una jornada dedicada a recuperar la memoria norbertina del antiguo monasterio, fundado en 1208 y suprimido por el cardenal Thomas Wolsey en 1525.
El misal utilizado fue la última edición del rito premonstratense, publicada en 1936. Según el programa preparado para la celebración, fue además la primera Misa celebrada en Bayham desde su disolución con el misal propio de los antiguos moradores del monasterio. Los organizadores precisaron que no se trataba de una recreación histórica, sino de «un acto de culto».
«La fe de nuestros padres»
En su homilía, el padre Morrison recordó que aquel lugar sagrado resonó durante siglos coel canto del Oficio Divino y acogió al menos tres Misas diarias.
«Tengo el privilegio de ofrecer nuevamente el Santo Sacrificio aquí, en esta tierra sagrada, que en otro tiempo resonó con el canto del Oficio Divino y con no menos de tres Misas diarias», afirmó.
El sacerdote dio gracias por la continuidad histórica de la Iglesia y por «nuestra fe, la fe de nuestros padres».
«Damos gracias porque, de entre las ruinas de las crisis de este mundo, Dios continúa plantando las semillas de un nuevo crecimiento», añadió.
Morrison concluyó su homilía exhortando a los fieles a conservar la centralidad de la Eucaristía: «Que atesoremos la Santa Misa hasta nuestro último aliento y obtengamos de ella la gracia de convertirnos en santos en los tiempos en los que Dios todopoderoso ha querido situarnos. Santo padre Norberto, ruega por nosotros».

Novecientos años de la aprobación de los premonstratenses
La celebración coincidió con el 900 aniversario de la bula Apostolicæ Disciplinæ, mediante la cual el papa Honorio II aprobó la Orden de Canónigos Regulares de Prémontré.
La portada del misal preparado para la jornada recordó expresamente esta efeméride y presentó la celebración como una Misa cantada en honor de san Norberto según el uso premonstratense del rito romano.

La abadía de Bayham fue una de las aproximadamente treinta casas norbertinas que existieron en Inglaterra antes de la destrucción provocada por la Reforma protestante. Aunque la supresión inicial se produjo bajo Wolsey en 1525, el programa litúrgico sitúa su disolución definitiva en 1538, durante el proceso general de cierre de los monasterios impulsado por Enrique VIII. Más tarde, durante el reinado de Isabel I, el enclave pasó a manos seculares.

Canto gregoriano, rosario y veneración de las reliquias
Antes de la Misa se celebraron un taller de canto gregoriano, varias conferencias breves sobre la historia de la abadía y el rezo del rosario en familia.
La ceremonia fue una Missa Cantata solemne según el rito norbertino, acompañada por canto gregoriano y celebrada en el extremo oriental de las ruinas, orientada hacia el lugar donde se encontraba el antiguo altar mayor. Al concluir, los asistentes veneraron una reliquia de san Norberto.
El folleto explicaba a los visitantes que la liturgia utilizada difería solo en pequeños detalles de la conocida por los antiguos canónigos de Bayham. También subrayaba que el latín no solo une a católicos de distintas lenguas y culturas, sino que enlaza a los fieles actuales con sus antepasados en la fe.
Durante la veneración de la reliquia se cantaron las letanías de los santos. Los organizadores presentaron la reliquia como un vínculo tangible con san Norberto y con los siglos de oración norbertina que llenaron la abadía.
Una jornada de evangelización en el sur de Inglaterra
La iniciativa fue organizada por voluntarios de la archidiócesis de Southwark, que comprende el sur de Londres y parte del sureste de Inglaterra, en colaboración con los canónigos norbertinos y English Heritage, el organismo responsable de la conservación del enclave.
También participaron la Schola Gregoriana de Cambridge, la Latin Mass Society, el historiador Matthew Ward, Mary Alexander y el padre Ed Tomlinson.
La celebración permitió que las ruinas de Bayham recuperaran, aunque fuera durante unas horas, el uso para el que fueron levantadas hace más de ocho siglos. Allí donde la vida religiosa fue extinguida y el monasterio quedó reducido a vestigios, la Santa Misa volvió a reunir a sacerdotes, familias y fieles en torno al mismo sacrificio celebrado por los antiguos canónigos.