La Conferencia Episcopal de Filipinas ha pedido a los fieles que se abstengan de organizar, promover o participar en peregrinaciones a Naju, en Corea del Sur, donde desde hace cuatro décadas se difunden supuestas apariciones marianas, presuntos milagros eucarísticos y otros fenómenos vinculados a Julia Kim.
Según informa The Pillar, la advertencia fue formulada el 13 de julio por el presidente del episcopado filipino, el arzobispo Gilbert Garcera, ante la creciente participación de fieles, grupos parroquiales y agencias de viajes de Filipinas en peregrinaciones a Naju. El prelado recordó que la archidiócesis surcoreana de Gwangju emitió un juicio negativo sobre los hechos tras un proceso de discernimiento desarrollado en comunión con el Dicasterio para la Doctrina de la Fe.
La intervención de los obispos filipinos responde, por tanto, a la difusión internacional de un movimiento que ya no se limita a Corea del Sur y que ha encontrado seguidores en distintos países de Asia.
Los obispos piden evitar las peregrinaciones a Naju
«Nos dirigimos a los organizadores diocesanos de peregrinaciones, responsables parroquiales, agencias de viajes, así como a los peregrinos y devotos filipinos, instándolos a abstenerse de organizar, promover o participar en peregrinaciones a Naju», escribió Garcera.
El prelado animó, en cambio, a los católicos a acudir a santuarios marianos aprobados por la Iglesia, tanto en Filipinas como en otros países, «donde se fomenta una auténtica devoción mariana en plena comunión con la Iglesia».
La declaración parece ser la primera ocasión en la que una conferencia episcopal nacional publica formalmente una orientación pastoral propia sobre Naju y pide expresamente a los fieles que no participen en peregrinaciones al lugar.
El pronunciamiento se suma, sin embargo, a las advertencias emitidas durante los últimos años por distintas diócesis del sudeste asiático, preocupadas por la influencia que el movimiento ha adquirido entre sacerdotes y laicos.
El origen de los supuestos fenómenos
El movimiento surgió en torno a Julia Youn Hong-Sun, conocida internacionalmente como Julia Kim, nacida el 3 de marzo de 1947 en Naju, una ciudad situada en el suroeste de Corea del Sur.
Kim, que inicialmente era protestante, afirmó haber sido curada milagrosamente de un cáncer en 1980 después de leer en el Evangelio de san Lucas los relatos de la hija de Jairo y de la mujer que padecía hemorragias. Fue bautizada en la Iglesia católica durante la Pascua de 1981.
El 30 de junio de 1985 aseguró que una imagen de la Virgen María que había colocado en su casa comenzó a llorar. A partir del 18 de julio de ese mismo año afirmó recibir mensajes de la Virgen y de Jesucristo.
También aseguró haber presenciado numerosos «signos», entre ellos supuestos milagros eucarísticos, imágenes que desprendían aceite perfumado y lágrimas de sangre. Una fotografía de la imagen mariana supuestamente ensangrentada se convirtió posteriormente en uno de los principales elementos de difusión del movimiento.
En 1987, Kim promovió la construcción de la denominada Capilla de la Santísima Virgen, destruida por un incendio en 2015 y posteriormente reconstruida. El edificio conserva diversos objetos asociados a los supuestos fenómenos.
En 1992 adquirió terrenos en una montaña cercana, que pasó a denominar «Montaña de la Santísima Virgen», donde afirmó haber descubierto un manantial milagroso.
La archidiócesis de Gwangju rechazó las apariciones
El creciente número de visitantes llevó a la archidiócesis de Gwangju, bajo cuya jurisdicción se encuentra Naju, a abrir una investigación formal durante la década de 1990.
En 1998, la archidiócesis publicó su primera notificación pastoral. El documento señaló que los supuestos mensajes atribuidos a la Virgen parecían tomar elementos de otras obras ya publicadas y concluyó que no podían considerarse revelaciones privadas creíbles.
También determinó que no existían pruebas suficientes para atribuir un origen sobrenatural a los «signos» presentados por Kim.
El entonces arzobispo de Gwangju, Victorinus Youn Kong-hi, prohibió la publicación de materiales destinados a promover las supuestas apariciones, pidió a Kim que dejara de difundir los mensajes y confirmó la prohibición de celebrar misas en los lugares relacionados con el movimiento.
La archidiócesis reiteró su postura mediante nuevas orientaciones pastorales en 2001 y una segunda notificación en 2005, insistiendo en que los fenómenos de Naju no contaban con la aprobación de la Iglesia.
Excomunión por desobedecer las prohibiciones
En enero de 2008, el entonces arzobispo de Gwangju, Andreas Choi Chang-mou, promulgó un decreto que establecía sanciones canónicas para quienes desobedecieran las disposiciones diocesanas.
El prelado declaró que los sacerdotes, religiosos o laicos que presidieran o asistieran a la celebración de sacramentos o sacramentales en la supuesta capilla o en la llamada «colina de Nuestra Señora de Naju» incurrirían en excomunión automática.
Ese mismo año, la entonces Congregación para la Doctrina de la Fe habría confirmado que la posición oficial de la Iglesia sobre los sucesos era non constat de supernaturalitate, es decir, que no se había establecido su carácter sobrenatural.
La archidiócesis volvió a pronunciarse en 2011 con una tercera notificación pastoral, publicada con el respaldo del dicasterio doctrinal, y emitió nuevas directrices en 2012.
En estas últimas recordó que todos los miembros de la Conferencia Episcopal de Corea respaldaban la posición adoptada por la archidiócesis de Gwangju.
El movimiento se extiende fuera de Corea del Sur
Las sanciones y advertencias episcopales no lograron frenar la popularidad del lugar, que comenzó a atraer a peregrinos procedentes de Japón, China, Hong Kong, Malasia, Singapur, Filipinas e Indonesia.
En 2018, la Conferencia Episcopal de Corea escribió a la Federación de Conferencias Episcopales de Asia para comunicar que los sucesos de Naju no habían sido establecidos como sobrenaturales y pedir que sacerdotes y fieles fueran disuadidos de acudir al lugar.
En 2019, el arzobispo John Wong, de Kota Kinabalu, en Malasia, publicó una declaración respaldando la postura de los obispos coreanos.
La archidiócesis de Singapur emitió una advertencia similar en 2022 y volvió a recordarla en 2025, señalando que quienes visitaran el lugar contra las disposiciones eclesiásticas incurrirían en excomunión automática. La archidiócesis malasia de Kuala Lumpur también se pronunció en el mismo sentido.
En febrero de 2026, el comité permanente de la Conferencia Episcopal de Corea decidió dirigirse nuevamente a la Federación de Conferencias Episcopales de Asia para pedir que se informara a los católicos del continente de que el santuario funciona sin aprobación de la Iglesia.
Una nueva advertencia para los católicos asiáticos
La declaración de los obispos filipinos podría marcar el comienzo de una nueva serie de pronunciamientos episcopales contra las peregrinaciones a Naju, especialmente si responde a una iniciativa coordinada por la Federación de Conferencias Episcopales de Asia.
También podría tratarse de una respuesta directa ante el número de filipinos que acuden al lugar atraídos por los supuestos fenómenos y ante la promoción de estos viajes por parte de grupos parroquiales y agencias especializadas.
La extensión internacional del movimiento muestra, en todo caso, las dificultades de frenar únicamente mediante advertencias episcopales una devoción que ha adquirido seguidores en numerosos países del continente.
Julia Kim tiene actualmente 79 años y continúa difundiendo sus mensajes mediante intervenciones públicas y vídeos cuidadosamente producidos. Su avanzada edad plantea también el interrogante sobre el futuro de un movimiento estrechamente ligado a su figura personal.