Mons. Agüer destaca el auge de la Misa tradicional entre los jóvenes y la presenta como garantía de futuro para la Iglesia

Mons. Agüer destaca el auge de la Misa tradicional entre los jóvenes y la presenta como garantía de futuro para la Iglesia

El arzobispo emérito de La Plata (Argentina), Mons. Héctor Agüer, ha destacado el creciente interés de los jóvenes por la Misa tradicional y las peregrinaciones vinculadas a la liturgia tradicional, un fenómeno que, a su juicio, demuestra que la ortodoxia y la tradición católicas gozan de buena salud y constituyen una esperanza para el futuro de la Iglesia.

En un artículo publicado por Rorate Caeli, el prelado argentino señala que en diversos países europeos se observa una revitalización de la liturgia tradicional, especialmente entre las nuevas generaciones. Como ejemplo cita la multitudinaria peregrinación de París a Chartres, que este año volvió a reunir a decenas de miles de participantes con una edad media cercana a los 22 años.

El fenómeno de las peregrinaciones tradicionales

Mons. Agüer considera que el éxito de iniciativas como la peregrinación París-Chartres refleja una recuperación de la tradición católica en países donde, según afirma, esta había quedado asfixiada durante décadas por el liberalismo, el progresismo y el ateísmo.

Junto a la histórica peregrinación francesa, el arzobispo menciona otras convocatorias similares que han surgido o experimentado un notable crecimiento en distintos países, como la peregrinación Rawson-Luján en Argentina, Oviedo-Covadonga en España o Roma-Subiaco en Italia.

A juicio del prelado, estos acontecimientos muestran que existe un interés creciente por las expresiones más tradicionales de la fe católica, especialmente entre los jóvenes.

La Misa tradicional y su continuidad histórica

En su reflexión, Mons. Agüer recuerda que la Misa tradicional hunde sus raíces en los primeros siglos del cristianismo y fue codificada tras el Concilio de Trento, permaneciendo sustancialmente vigente durante siglos.

El arzobispo subraya especialmente el carácter sacrificial de la liturgia tradicional, centrada en la actualización sacramental del sacrificio de Cristo en la Cruz y orientada primordialmente a la gloria y adoración de Dios.

Según explica, esta forma litúrgica acompañó la vida de la Iglesia durante siglos y nunca fue abolida formalmente, razón por la que ha continuado celebrándose hasta nuestros días junto al rito promulgado tras el Concilio Vaticano II.

Reflexiones sobre la reforma litúrgica

Sobre la reforma litúrgica posterior al Concilio Vaticano II y la promulgación del Misal de Pablo VI, aunque reconoce plenamente la validez de la liturgia reformada y recuerda que es la misa que celebra habitualmente desde su ordenación sacerdotal hace más de medio siglo, considera que la reforma fue mucho más allá de lo que habría requerido una actualización prudente de los ritos tradicionales.

Mons. Agüer sostiene que algunas de las ambigüedades introducidas durante el proceso de reforma han favorecido interpretaciones y prácticas litúrgicas alejadas del espíritu auténtico de la liturgia católica.

Lea también. Mons. Schneider: la raíz del conflicto entre Roma y la FSSPX está en las ambigüedades del Vaticano II

Críticas a los abusos litúrgicos

Finalmente, el prelado advierte sobre los efectos negativos de determinadas prácticas que son incompatibles con la dignidad del culto divino.

Como ejemplo menciona casos de celebraciones en las que sacerdotes introducen elementos ajenos a la liturgia o convierten la misa en un espacio de creatividad personal.

Lea también. Un sacerdote argentino convierte Pentecostés en una «ensalada de frutas»

«No se trata de creatividad, sino de fidelidad», afirma Mons. Agüer, recordando la enseñanza de la Iglesia según la cual ningún sacerdote puede añadir, suprimir o modificar por iniciativa propia aquello que establecen los libros litúrgicos.

Lea también. «Jeque del Islam»: el llamativo nombre de uno de los cayucos colocados junto al altar de León XIV en Tenerife

Para el arzobispo argentino, el crecimiento de las peregrinaciones tradicionales y el interés que despierta la liturgia tradicional entre numerosos jóvenes constituyen una señal de que muchos fieles buscan precisamente una celebración marcada por la reverencia, la continuidad con la tradición y la fidelidad a las normas de la Iglesia.

 

Dejamos a continuación el texto integro de Mons. Aguer:

La recuperación de la Misa

Los medios de comunicación y, especialmente, las redes, señalan que en varios países de Europa, especialmente entre los jóvenes, se vive con fervor la «Misa de siempre», que va acompañada de numerosas procesiones y peregrinaciones. Han llamado la atención las multitudes juveniles que reeditaron la tradicional peregrinación París – Chartres; con un promedio de edad de 22 años. Es una recuperación de la tradición católica; que había sido asfixiada en esos países por el liberalismo, el progresismo y el ateísmo.
La «Misa de siempre» puede ser llamada así porque proviene de los siglos VII y VIII, y ha tenido vigencia secular hasta por lo menos el Concilio de Trento, que la revisó y reeditó, para que llegara a nuestros días. Le es esencial su identificación con el Sacrificio de la Cruz, instaurado como Sacramento del Sacrificio en la Última Cena de Jesús con sus Apóstoles. Este Sacramento es el misterio de la Pasión y la Resurrección, consagrado por el Espíritu Santo. La Misa se dirige a la Gloria de Dios Trino, a quien ofrece el Sacrificio de Jesús. En la Iglesia Católica se ofrece como ofrenda del pan y del vino, que por las palabras inalterables de la Consagración se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Jesús; alimento de inmortalidad para los fieles.
La Misa identifica al catolicismo desde el Concilio de Trento al Vaticano II. Durante el pontificado de Pablo VI (Giovanni Batista Montini), que sucedió al breve de Juan XXIII, quien convocó al Concilio Ecuménico, se inventó una nueva misa. Pudo haberse introducido alguna que otra modificación a la «Misa de siempre»; como se hizo durante su vigencia multisecular. Pero no; el Vaticano II pretendió retocarlo todo, y de su espíritu debió brotar una nueva misa. Siempre válida, por cierto; pero no carente de ambigüedades que quedaban a mano de los celebrantes.
El autor de la nueva misa fue monseñor Annibale Bugnini; reconocido como masón según documentos innegables, aunque secretos según el talante de la masonería. En ella, el sacerdote, de pie, se dirige al pueblo; las lecturas bíblicas se multiplican, y con el tiempo se autorizaron varias Plegarias Eucarísticas, que recrean el único Canon de la «Misa de siempre». Pareciera que en la misa de Pablo VI y Bugnini, el sacerdote que ofrece el rito debiera empeñarse en dirigirse a Dios, y procurar que los fieles no se confundan.
Los fines de la misa son varios, pero el latréutico -la adoración y alabanza de Dios- es el principal; sin duda, la plegaria y la comunión enriquecen al pueblo de Dios. Esta misa es la que yo celebro, en la cual he sido ordenado hace casi 54 años; lo hago con la mayor devoción que puedo. Pero recuerdo que en mi infancia, como monaguillo, asistí regularmente a la «Misa de siempre»; rito que nunca fue invalidado y que acompañó a la de Pablo VI hasta hoy, que como decía al comienzo, es redescubierta con entusiasmo por la juventud.
Peregrinaciones como la de París – Chartres; y las de Rawson – Luján (Argentina), Oviedo – Covadonga (España), Roma – Subiaco (Italia), y otras que van naciendo aquí y allá, nos hablan de algo innegable: la ortodoxia y la Tradición gozan de buena salud, y son garantía de futuro. Debieran tomar nota, por ejemplo, algún obispo que ingresó en patineta a misa, o algunos curas que se disfrazan de payasos, al momento de celebrar. Semejantes atropellos solo pueden llamar al efecto estampida. Como bien enseña la Iglesia, «nadie, aunque sea sacerdote, puede quitar o añadir nada» a lo que está establecido en los libros litúrgicos. No se trata de creatividad, sino de fidelidad.
+ Héctor Aguer
Arzobispo Emérito de La Plata.
 
Buenos Aires, lunes 1° de junio de 2026.
San Justino, mártir.

Ayuda a Infovaticana a seguir informando