Los reemplazos o Próximamente: «La Resurrección de Cristo» de Mel Gibson

Los reemplazos o Próximamente: «La Resurrección de Cristo» de Mel Gibson

Por Brad Miner

Cerca de estas fechas el próximo año, Mel Gibson estrenará la secuela en dos partes de La Pasión de Cristo. Más vale tarde que nunca, dirán algunos, aunque quizás no Jim Caviezel, quien interpretó a Jesús de manera tan memorable y quien, a lo largo de las dos décadas posteriores, ha hablado con entusiasmo de la siempre inminente producción de La Resurrección de Cristo.

Sin embargo, el señor Caviezel está fuera, habiendo sido reemplazado por el actor finlandés Jaakko Ohtonen.

Desde que empezaron a aparecer ciertas tecnologías nuevas, se especulaba con que el señor Gibson emplearía el «rejuvenecimiento» por inteligencia artificial (como se usó en la última película de Indiana Jones para hacer que Harrison Ford, de 80 años, pareciera de 40). Esto con el fin de lograr que los actores originales de La Pasión, que en los estrenos del próximo año (26 de marzo y 7 de mayo) serán un cuarto de siglo mayores, lucieran como en 2002 durante el rodaje de la película. Pero recientemente se consideró que el rejuvenecimiento digital era demasiado costoso y, probablemente, demasiado distractor para ser eficaz. Es el efecto del «valle inquietante». [Nota: En un correo electrónico promocional del 21 de mayo de 2026 enviado al Faith & Reason Institute, un publicista de La Resurrección de Cristo señala que las fechas de estreno de la película son ahora el 6 de mayo de 2027 y el 25 de mayo de 2028, es decir, con un año completo de diferencia].

Por lo tanto, además del señor Ohtonen: Maia Morgenstern (María, la madre de Jesús en la original) será reemplazada por la actriz polaca Kasia Smutniak; Monica Bellucci (María Magdalena) queda fuera en favor de la actriz cubana Mariela Garriga; y el actor italiano Pier Luigi Pasino sustituirá a Francesco De Vito como Simón Pedro. De hecho, parece que todo el elenco será nuevo.

Y seamos sinceros: con una secuela en la que el tiempo transcurrido entre los acontecimientos reales representados es de tres días, un elenco completamente nuevo era inevitable.

¿Pero 23 años entre estrenos? Bueno, sin conocer todos los detalles, sospecho que el señor Gibson quedó bastante agotado física, emocional y espiritualmente por La Pasión. Eso, sumado a los acontecimientos posteriores, intervino para que un giro rápido fuera imposible.

Él y su esposa, Robyn, se separaron y luego se dividieron en divorcio en 2006 tras 26 años de matrimonio. (Ella recibió un acuerdo de 400 millones de dólares). A Mel se le concedió una nulidad… de cierto tipo. Rechazada por la Iglesia Católica Romana, que es la única autoridad que podría aprobar canónicamente una declaración de nulidad, su padre, Hutton Gibson, y un tribunal de miembros de la iglesia tradicionalista-sedevacantista de la Sagrada Familia en California, aprobaron la nulidad bajo el argumento de que Mel se había sentido presionado a casarse en 1980 porque Robyn estaba embarazada, lo cual es sin duda la más lamentable de las excusas.

Resulta ciertamente extraño que un hombre confíe asuntos eclesiásticos tan importantes a su padre biológico en lugar de al Santo Padre. Sospecho que el señor Gibson es más estadounidense que católico, y un estadounidense muy independiente en sus decisiones.

Hace poco volví a ver La Pasión, y ciertamente me evocó lo que considero un defecto inalterablemente triste en la cosmovisión de Gibson: el antisemitismo. En 2004, la Liga Antidifamación y la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos emitieron un comunicado conjunto en el que calificaban el guion como «uno de los textos más problemáticos, en lo relativo al potencial antisemitismo, que cualquiera de nosotros haya visto en 25 años», y añadían que la película «falsificaría la historia y alimentaría la animadversión de quienes odian a los judíos».

Esto llevó a la 20th Century Fox, que tenía un acuerdo de derecho de tanteo con Icon Productions de Gibson, a decidir no distribuir la película. (Dado que la ambigüedad, y no necesariamente la hipocresía, no es desconocida en Hollywood, Fox se encargó más tarde de la distribución del filme en VHS y DVD).

En cualquier caso, con un presupuesto reportado de 30 millones de dólares, La Pasión recaudó más de quinientos millones de dólares y, a pesar de algunas críticas feroces por la violencia y el antisemitismo, recibió la controvertida aprobación de san Juan Paulo II, quien tras ver la película dijo: «Es como fue», es decir, que la representación de la violencia y el odio en la película retrataba con exactitud las condiciones en el Israel del siglo I. Y Juan Pablo II no era ningún antisemita.

Jaakko Ohtonen, replacement for Jim Caviezel as Jesus [source: Internet Movie Database (imdb.com]

Entre La Pasión y La Resurrección, el señor Gibson ha actuado en 25 películas. Dirigió solo tres: Apocalypto (2006, una notable fantasía maya); Hasta el último hombre (2016, que reseñé aquí); y una película llamada Flight Risk (2025), un suspenso al que CinemaScore otorgó una C en la escala de la A a la F.

Las próximas películas de La Resurrección, esperemos, serán maravillosas, y también estarán libres de tropos antisemitas. Mel Gibson no necesita más de eso.

Habiendo estudiado karate y boxeo, solo conozco a Joe Rogan por su trabajo como comentarista en las transmisiones de artes marciales mixtas. Pero su pódcast, The Joe Rogan Experience, parece ser el lugar al que acuden todas las personalidades de centroderecha para hablar y hacerse promoción.

El año pasado, en una conversación con el señor Rogan, Gibson describió La Resurrección de este modo:

Se requiere mucho porque es un viaje de ácido. Nunca he leído nada igual [presumiblemente refiriéndose al guion de Randall Wallace]. […] Y creo que para contar realmente la historia de manera adecuada, hay que empezar de verdad con la caída de los ángeles, lo que significa que estás en otro lugar, estás en otro reino. Tienes que ir al infierno. Tienes que ir al Seol.

Yo, por mi parte, espero con interés una representación cinematográfica del Descenso a los Infiernos. No es que no exista una amplia libertad para representar este misterioso aspecto del Credo de los Apóstoles: «Descendió a los infiernos, / al tercer día resucitó de entre los muertos».

Lo de «viaje de ácido» resulta un poco preocupante, por supuesto, pero ya veremos.

Y luego están los comentarios que el señor Gibson ha hecho sobre lo que llamaré la integridad estructural de la película. La Pasión fue en su mayor parte una línea recta desde Getsemaní hasta el Calvario (con escenas retrospectivas del Jueves Santo y algunos acontecimientos anteriores de la vida de Cristo), terminando con una brevísima visión de la Resurrección: el hecho histórico, no la próxima película.

Pero según lo informado por Variety, la biblia del negocio del cine, el director ha dicho que la próxima película:

no es una narrativa lineal [sino que] tienes que yuxtaponer el acontecimiento central que intento contar con todo lo demás a su alrededor en el futuro, en el pasado y en otros reinos, y eso se está volviendo un poco de ciencia ficción por ahí.

Interpreten eso como quieran.

Tanto si les agrada Mel Gibson como si no, sospecho que esperan ver qué hará a continuación. Yo sí. La Resurrección de Cristo puede ser un triunfo o un desastre, pero casi con toda seguridad valdrá la pena verla.

Sobre el autor

Brad Miner, esposo y padre, es editor sénior de The Catholic Thing y miembro sénior del Faith & Reason Institute. Fue editor literario de National Review y tuvo una larga trayectoria en la industria editorial de libros. Su libro más reciente es Sons of St. Patrick, escrito junto a George J. Marlin. Su éxito de ventas The Compleat Gentleman se encuentra ahora disponible en una tercera edición revisada y también como edición de audio en Audible (narrada por Bob Souer). El señor Miner se ha desempeñado como miembro de la junta directiva de Aid to the Church In Need USA y también en la junta de reclutamiento del Sistema de Servicio Selectivo en el condado de Westchester, Nueva York.

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