La Iglesia católica alerta sobre el aumento de secuestros y conversiones forzadas de niñas cristianas en Pakistán

La Iglesia católica alerta sobre el aumento de secuestros y conversiones forzadas de niñas cristianas en Pakistán

La Iglesia católica en Pakistán ha denunciado la pasividad de las autoridades después de que un tribunal islámico validara el matrimonio de una niña cristiana de 13 años con el hombre musulmán acusado de secuestrarla y forzar su conversión al islam. El caso, según informa Ad Vaticanum, ha provocado indignación entre las minorías cristianas del país y vuelve a sacar a la luz la persecución silenciosa que sufren numerosas jóvenes cristianas e hindúes bajo la cobertura de determinadas interpretaciones de la sharía.

La menor, Maria Shahbaz, desapareció en julio de 2025 en Lahore cuando salió de su casa para dirigirse a una tienda cercana. Según denunció su familia, la adolescente fue secuestrada, obligada a convertirse al islam y casada con Shaheryar Ahmad, un hombre musulmán de 30 años.

Lejos de proteger a la menor, el Tribunal Constitucional Federal de Pakistán dictaminó el pasado 25 de marzo que el matrimonio era válido conforme a la ley islámica y reconoció al presunto secuestrador como tutor legal de la niña. La sentencia rechazó además el recurso presentado por el padre de Maria, Shehbaz Masih.

Los obispos denuncian maniobras para “hacer olvidar” el caso

Tras el escándalo generado por la sentencia, el Gobierno pakistaní anunció en Pascua la creación de un comité encargado de revisar el fallo judicial y presentar recomendaciones al Ministerio de Justicia. Sin embargo, la Conferencia Episcopal de Pakistán ha recibido la medida con abierta desconfianza.

El presidente de los obispos pakistaníes, monseñor Samson Shukardin, obispo de Hyderabad, advirtió de que este tipo de iniciativas suelen utilizarse para enfriar la indignación pública hasta que el caso desaparece de la atención mediática.

“Estos asuntos suelen enfriarse cuando los comités presentan finalmente sus informes. El proceso se retrasa deliberadamente para que la gente lo olvide”, declaró el obispo en declaraciones recogidas por EWTN News.

Shukardin denunció además que muchas menores aceptan las conversiones bajo presión y miedo, y recordó que el problema afecta directamente a la libertad religiosa de las minorías cristianas.

“Esperamos una respuesta auténtica del Gobierno. Muchos clérigos musulmanes nos apoyan, pero han evitado unirse públicamente a las protestas”, lamentó.

Una práctica cada vez más frecuente contra las minorías cristianas

La familia presentó documentación oficial emitida por la Autoridad Nacional de Bases de Datos y Registro de Pakistán que acredita que Maria tenía solo 13 años cuando fue forzada a casarse, una edad claramente inferior al mínimo legal de 18 años establecido en la provincia de Punjab.

Sin embargo, en numerosos casos similares los tribunales pakistaníes terminan dando prioridad a argumentos religiosos frente a las garantías civiles y la protección de menores.

Los datos del Centro para la Justicia Social reflejan la gravedad del problema. Entre 2021 y 2025 se registraron al menos 515 casos de secuestros y conversiones forzadas de mujeres y niñas pertenecientes a minorías religiosas.

El 69% de las víctimas eran hindúes y el 31% cristianas. La mayoría de ellas eran menores de edad.

Organizaciones cristianas denuncian desde hace años que muchas familias viven aterrorizadas ante la posibilidad de que sus hijas sean secuestradas y forzadas a matrimonios islámicos que posteriormente reciben cobertura legal en los tribunales.

Piden reformas legales para frenar los matrimonios infantiles

Anthony Naveed, vicepresidente de la Asamblea de Sindh, pidió el pasado 6 de abril al Ministerio de Justicia reformas urgentes para cerrar las “graves lagunas legales” evidenciadas por el caso.

El dirigente político reclamó además que el Gobierno federal adopte medidas similares a las existentes en Baluchistán, donde los matrimonios infantiles son considerados explícitamente inválidos.

Mientras tanto, los obispos pakistaníes temen que el caso de Maria Shahbaz acabe archivado entre promesas políticas y comités burocráticos, mientras cientos de niñas cristianas continúan expuestas a una persecución cotidiana que rara vez encuentra protección efectiva en las instituciones del país.

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