Mazuelos pide «no politizar» la inmigración mientras la Iglesia respalda las regularizaciones masivas

Mazuelos pide «no politizar» la inmigración mientras la Iglesia respalda las regularizaciones masivas

El obispo de Canarias, José Mazuelos, ha reclamado que la inmigración deje de utilizarse como arma política y ha pedido recuperar “el espíritu de la Transición” ante la próxima visita de León XIV a España. Sin embargo, sus palabras llegan después del apoyo constante de amplios sectores de la Iglesia española hacia la regularización masiva del Gobierno de Pedro Sánchez.

En una entrevista concedida a The Objective, Mazuelos insistió en que la inmigración “no puede usarse para ganar votos” y calificó de “bomba de relojería” la polarización política alrededor de este asunto. El problema es que buena parte de esa polarización no ha surgido únicamente desde los partidos, sino también de una Iglesia institucional que, en numerosas ocasiones, ha intervenido activamente en el debate público defendiendo políticas de acogida y regularización impulsadas desde el poder político.

“No politizar” después de años de posicionamiento eclesial

El obispo canario sostuvo que el fenómeno migratorio debe afrontarse desde el bien común y no desde intereses ideológicos. “Ya está bien”, afirmó, criticando que la inmigración se utilice para “ganar votos y alimentar una ideología”.

Sin embargo, resulta difícil separar ahora inmigración y política cuando buena parte de la jerarquía eclesiástica española lleva años participando activamente en el debate migratorio. La presión de distintas organizaciones católicas a favor de regularizaciones extraordinarias, corredores humanitarios y políticas expansivas de acogida ha sido constante.

El propio Mazuelos reconoció que la Iglesia llevaba más de un año y medio reclamando la regularización de inmigrantes en España, precisamente una de las medidas más polémicas impulsadas recientemente por el Ejecutivo.

Una regularización que divide incluso dentro del catolicismo

Aunque el obispo defendió la necesidad de integrar laboralmente a muchos inmigrantes que ya trabajan en España, especialmente en el cuidado de ancianos, también criticó las formas elegidas por el Gobierno para sacar adelante la regularización.

“Más que por la visita del Papa fue por las elecciones en Aragón, porque interesaba”, afirmó, sugiriendo que el Ejecutivo volvió a utilizar la inmigración con fines partidistas.

Pero el debate va más allá de las formas. El respaldo eclesial a las regularizaciones masivas ha generado crecientes críticas entre muchos católicos que consideran que la Iglesia ha asumido sin suficientes matices el marco ideológico dominante sobre inmigración, ignorando problemas de integración, seguridad, presión sobre servicios públicos y el efecto llamada.

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El riesgo de las regularizaciones masivas, los mensajes institucionales y ciertos gestos simbólicos terminan incentivando nuevas oleadas migratorias irregulares hacia España, alimentando la creciente “romantización” de las rutas migratorias, especialmente en lugares como Canarias, presentadas a veces desde un enfoque emocional que deja en segundo plano la realidad de las mafias, la explotación y las muertes que rodean estos trayectos.

Mazuelos intentó marcar distancias con esa acusación asegurando que la Iglesia “no está a favor de la inmigración irregular”, sino de una inmigración “lo más humana posible”. Aun así, el mensaje choca con la percepción cada vez más extendida de que buena parte de las estructuras eclesiales han actuado como legitimadoras morales de políticas migratorias, precisamente, polarizantes.

León XIV y el riesgo de instrumentalización política

La próxima visita de León XIV a Canarias añade todavía más sensibilidad al debate. Mazuelos insistió en que el viaje no debe interpretarse políticamente y aseguró que el Papa “no viene a reñir a nadie”.

Sin embargo, el propio diseño del viaje hace difícil separar pastoral y política. Canarias se ha convertido en uno de los símbolos de la crisis migratoria europea y el hecho de que el Pontífice visite el archipiélago inevitablemente será leído en clave política, tanto dentro como fuera de España.

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El obispo expresó además su deseo de que León XIV lleve “el espíritu de la Transición” al Congreso y ayude a rebajar la crispación política. “Hay una gran mayoría de españoles que echan de menos ese espíritu”, afirmó.

La cuestión de fondo será si ese llamamiento a la unidad logra mantenerse al margen de la batalla ideológica o si termina reforzando discursos ya muy presentes dentro de determinados sectores eclesiales y políticos.

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La crisis migratoria de Canarias sigue sin solución

Más allá del debate político, Mazuelos volvió a denunciar la situación de los menores inmigrantes no acompañados y criticó que muchos queden abandonados al cumplir los 18 años.

“Cuando cumplen 18 años, se les manda a la calle”, lamentó, advirtiendo de que muchos terminan atrapados en entornos de prostitución, delincuencia o explotación.

En este punto, el obispo puso en valor el trabajo de Cáritas y de la Iglesia canaria, que llevan años asumiendo funciones asistenciales allí donde las administraciones públicas no llegan.

El problema, sin embargo, sigue siendo estructural. Mientras el flujo migratorio continúa creciendo y las soluciones políticas permanecen bloqueadas, la sensación de improvisación aumenta tanto en Canarias como en el resto del país.

Y en ese contexto, el discurso eclesial sobre inmigración se percibe cada vez más con mayor escepticismo, porque ya no se distingue con claridad entre acompañamiento pastoral y posicionamiento político.

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