¿Qué se busca realmente con el sínodo?

sínodo de la sinodalidad
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Las señales que se envían del proceso sinodal previo al Sínodo de la Sinodalidad llevan a pensar que hay un plan prediseñado que tiene poco de diálogo o escucha atenta.

Nadie sabe muy bien qué significa eso de ‘sinodalidad’, cada cual tiene su propia idea y las definiciones, digamos, ‘oficiales’, son de una alarmante vaguedad en vuelta en retórica poética. En principio, la idea sugiere una especie de ‘democratización’ de la Iglesia, un modo de ‘avanzar’ en las verdades de la fe mediante la escucha de todo tipo de opiniones, católicas o no.

Pero lo que hemos podido ver hasta la fecha nos hace temer, creo que racionalmente, que estemos ante un proceso muy distinto de la realidad anunciada. Veamos los indicios.

Para empezar, y observando solo la conducta visible y comprobable de su ya no breve pontificado, Francisco no nos choca como un Papa especialmente colegial. De su actitud práctica no se diría que vea a sus hermanos en el episcopado como sucesores de los Apóstoles como él lo es de Pedro, sino más bien como delegados de su autoridad, a los que no duda en degradar si se le oponen en lo mínimo o a promocionar si le son personalmente leales.

De la escucha atenta de la que tanto le oímos hablar no vemos nada en él. Empezó negándose a responder o incluso recibir en audiencia a los cuatro cardenales que plantearon oficialmente, mediante un procedimiento habitual, dudas fundadas sobre su exhortación Amoris laetitia. Más cerca a nuestros días, con Traditionis custodes ha dado resueltamente la espalda a todos los católicos tradicionales, con los que no hay ‘diálogo’ alguno, en nombre de una ‘unidad litúrgica’ que no se sostiene por el otro lado, cuando tantos sacerdotes hacen mangas y capirotes con el Novus Ordo sin que sean reconvenidos, no ya con igual fiereza, sino en manera alguna. Vemos obispos que se nombran sin consulta alguna, como lo fue su amigo y compatriota Gustavo Zanchetta, ahora condenado por acoso sexual, o que se cesan sin explicación como si fueran díscolos empleados, cual es el caso reciente de un obispo portorriqueño, del que aún desconocemos su ‘pecado’. Tampoco hay razón oficial que explique que se suspendieran las ordenaciones en Fréjus-Toulon, algo absolutamente insólito.

Los resultados del proceso de escucha en las diferentes iglesias nacionales, por lo demás, están siendo como cualquiera podría haber previsto. Los cuestionarios oficiales están tan ideológicamente cargados en sus preguntas como era de esperar, la proporción de feligreses que han participado es cualquier cosa menos representativa, y los activistas han secuestrado el proceso.

Con eso no queremos decir que de tratarse de un proceso absolutamente neutro y transparente las cosas fueran necesariamente mucho mejor, porque aquí estamos ante un proceso circular: los feligreses (que quedan) tenderán a reflejar lo que les predica el clero, lo que lleva décadas predicando, con lo que la jerarquía vendría a cosechar lo que ha sembrado.

Por último, tenemos indicios indirectos como el nombramiento del cardenal Hollerich, que se ha pronunciado a favor de cambiar la doctrina católica sobre la homosexualidad, como relator del sínodo, o toda la pueril y sesentaiochista parafernalia simbólica que rodea el evento y de la que hemos dado cuenta en estas páginas, sugiriendo claramente el sacerdocio femenino y la aceptación de las relaciones homosexuales.

Pero la Iglesia de Cristo no funciona así. La Iglesia no aprende del pueblo cuál es la verdad, ni ajusta la doctrina a lo que desee la gente. La Iglesia es Madre y Maestra, y su misión es transmitir a Cristo, que es igual ayer, hoy y mañana. Dios puede ser el ‘Dios de las sorpresas’, pero no puede sorprendernos con verdades diferentes de las ya reveladas.

La página oficial del Sínodo promociona carteles pro LGTB y a favor del sacerdocio femenino

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Comentarios
9 comentarios en “¿Qué se busca realmente con el sínodo?
  1. Con el sínodo se pone a votación, nada mas y nada menos que la Verdad del Evangelio de Cristo. Dado que la verdad ya no es la palabra de Dios sino la democracia impuesta a sangre y fuego por la revolución, la palabra de Dios ha quedado marginada y objeto de manipulación, cuando no de desprecio. Francisco sin ir mas lejos ya ha considerado obsoletos los Santos Evangelios, lo que prevalece entonces es por tanto la voluntad popular que es la única soberanía que se respeta por los países occidentales. El es hombre auto proclamado Dios quien decide. Jesucristo es ya solo un lacayo del mundo convertido en un melifluo alfeñique, un colega despojado de sus derechos y que salvará a todos no por su voluntad, sino por que el nuevo hombre Dios se lo exige. De esta manera el maligno ya ha cumplido su misión, es el hombre el que ha tomado su relevo y su naturaleza. Por ese camino va caminando la iglesia.

  2. La Iglesia no debe ajustar la doctrina a lo que desee la gente, sino ser Madre y Maestra como bien dice D. Carlos.
    En mi opinión, el Papa ha convocado el sínodo con la intención de justificar los cambios erráticos que quiere implementar para construir la «Iglesia de Francisco» que se opone a la doctrina católica.
    Por eso debemos resistir contra el Papa, resistir contra el sínodo, y trabajar por la preservación de la unidad de la Iglesia, que sólo se consigue perseverando en la verdad.

  3. El concepto de revelación que tiene el modernismo consiste en que lo que ellos se inventan y votan por mayoría en concilios pastorales y sínodos cutres, esa es la voluntad de Dios porque Dios lo permite. La revelación está en su mente corrompida y voluntarista.
    Es un insulto continuo a la inteligencia y una rebelión contra Dios.

  4. Se busca sentar al anticristo en la sede petrina a bombo y platillo sabiendo que los progres:
    Unos aplaudirán sabiendo exactamente qué aplauden.
    Otros no se van a dar ni cuenta qué está pasando
    Los que se den cuenta de algo dirán que el anticristo mola mazo.
    Pues exactamente lo mismo que pasa ahora.

  5. Pero en España los obispos son (casi) todos unos cobardes aduladores de Bergoglio… ¿Qué vamos a hacer si se permiten las aberraciones que ocurren en Alemania o Bélgica? Porque es la misma Iglesia y no se está haciendo nada…

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