El Papa destituye a un obispo de Puerto Rico por «falta de obediencia y comunión con el resto de obispos»

obispo Puerto Rico
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La Santa Sede ha publicado hoy que «el Santo Padre relevó a SE Mons. Daniel Fernández Torres del cuidado pastoral de la Diócesis de Arecibo (Puerto Rico) y nombró Administrador Apostólico ad nutum Sanctae Sedis de la misma Diócesis a SE Mons. Álvaro Corrada del Río, SI, Obispo Emérito de Mayagüez.

La noticia fue adelantado ayer por ACI Prensa. El obispo sustituido tiene 57 años. Según informa ACI Prensa, «Mons. Fernández Torres es acusado de no estar en comunión con los otros seis obispos de Puerto Rico. Al menos dos factores serían los que habrían determinado la decisión de la Santa Sede. El primero, la inicial negativa del Obispo de Arecibo a trasladar a los seminaristas de su Diócesis al nuevo Seminario Interdiocesano de Puerto Rico, aprobado por el Vaticano a inicios de marzo de 2020.

El otro factor, que apunta este portal, sería «la defensa del Obispo de Arecibo del derecho a la objeción de conciencia de los fieles católicos ante la vacunación obligatoria en un comunicado publicado el 17 de agosto de 2021».

Mons. Fernández Torres se negó días después a firmar un comunicado conjunto de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña que aseguraba que “hay un deber de vacunarse y que no vemos cómo pueda invocarse una objeción de conciencia desde la moral católica”.

En el polémico comunicado del Episcopado de Puerto Rico, sin la firma del Obispo de Arecibo, se solicitó que los católicos no vacunados “se abstengan de participar en las demás actividades comunitarias presenciales de las iglesias”.

Según ACI Prensa, «Mons. Daniel Fernández Torres ha sido la voz más crítica en la Iglesia en Puerto Rico contra la ideología de género, exigiendo en 2020 a Pedro Pierluisi, actual gobernador de la isla, que frene la imposición de esta agenda». «En 2021, Mons. Fernández Torres advirtió que la imposición de la ideología de género es una “persecución religiosa” y un atropello al derecho de los padres a educar a sus hijos de acuerdo a sus convicciones».

Comunicado del obispo Daniel Fernández con motivo de su destitución

AL PUEBLO DE DIOS QUE PEREGRINA EN LA DIÓCESIS DE ARECIBO

Cuando reciban la noticia de mi sustitución como obispo al frente de la diócesis de Arecibo quiero que sepan que no me corresponde explicarles una decisión que no puedo explicarme yo mismo, aunque la acepte con la paciencia de Cristo por el bien de la Iglesia. Tampoco les toca a ustedes juzgar aquello de lo que solo Dios y la historia harán en su momento.

Al reaccionar a lo acontecido me siento bienaventurado por sufrir persecución y calumnia (cf Mt 5, 10-11) por anunciar la verdad de la dignidad del hombre en unas circunstancias como las actuales en las que «resulta incómodo: se opone a nuestras acciones…” (Sab 2, 12). Hoy puedo tener la frente en alto y aún siendo imperfecto y pecador, saber que he hecho lo correcto y eso me da mucha paz interior. Me conforta además el significado en hebreo del nombre Daniel, que providencialmente recibí en mi bautismo, “Dios es mi juez”.

Lamento mucho que en la Iglesia donde se predica tanto la misericordia, en la práctica algunos carezcan de un mínimo sentido de la justicia. A mí no se me ha hecho ningún proceso, ni se me ha acusado formalmente de nada y sencillamente un día el Delegado Apostólico me comunica verbalmente que de Roma se me pedía la renuncia. Se sustituye ahora a un sucesor de los apóstoles sin emprender ni siquiera lo que sería un proceso canónico deberoso para destituir a un párroco.

Se me informó que no había cometido ningún delito pero que supuestamente “no había sido obediente al Papa ni había tenido la suficiente comunión con mis hermanos obispos de Puerto Rico”. Se me sugirió que si presentaba la renuncia a la diócesis quedaría al servicio de la Iglesia por si en algún momento me necesitaban en algún otro cargo; oferta que de hecho demuestra mi inocencia. Sin embargo, no renuncié porque no quise hacerme cómplice de una acción del todo injusta y que aún ahora me resisto a pensar que pueda ocurrir en nuestra Iglesia.

Esta experiencia personal, por otro lado, me ha ayudado a darme cuenta de un modo nuevo de la grave responsabilidad que tenemos todos los obispos en el gobierno de la Iglesia que es apostólica y no piramidal, sinodal y no autocrática. Creo que por bastante tiempo muchos obispos hemos estado observando preocupados lo que ocurre en la Iglesia y nos hemos resistido a creer lo que está pasando. Hoy mas que nunca debemos recordar nuestro llamado a ser profetas.

Son tiempos difíciles, pero no perdamos la esperanza. Las palabras del Papa emérito Benedicto XVI, siendo sacerdote, nos pueden animar: “A mí me parece seguro que a la Iglesia le aguardan tiempos muy difíciles. Su verdadera crisis apenas ha comenzado todavía. Hay que contar con fuertes sacudidas. Pero yo estoy también totalmente seguro de lo que permanecerá al final: no la Iglesia del culto político, ya exánime, sino la Iglesia de la fe. Ciertamente ya no será nunca más la fuerza dominante en la sociedad en la medida en que lo era hasta hace poco tiempo. Pero florecerá de nuevo y se hará visible a los seres humanos como la patria que les da vida y esperanza más allá de la muerte”.

Humildemente celebro cuanto hemos podido hacer juntos desde la diócesis de Arecibo, en estos casi doce años, en la pastoral juvenil y vocacional, en la lucha por la dignidad del amor humano, la familia y el respeto a la vida, en la libertad de la Iglesia frente a las injerencias políticas, en la formación de sacerdotes santos y en haberle regalado una “Casa” a la Virgen en nuestro Santuario diocesano. Si por procurar ser fiel a Dios se me sustituye en el cargo, vale la pena, pues como obispo puedo ser útil a la Iglesia con mi propio testimonio. Recuerdo las palabras de san Juan de Ávila: “cuán honrados somos en ser deshonrados por buscar la honra de Dios”.

Manifiesto mi comunión en la fe católica, con el Papa y mis hermanos en el episcopado, a pesar de mi perplejidad ante una arbitrariedad incomprensible. Y si, de aquí en adelante, puedo servirles en algo, declaro mi plena disponibilidad.

Hoy y siempre mi mayor agradecimiento a Dios y a la Virgen del Perpetuo Socorro, nuestra patrona. Gracias también a todos los sacerdotes por ser un clero bueno y fiel. Gracias a todos los fieles de mi amada diócesis de Arecibo por su cariño y oraciones. Gracias a todo el personal del obispado por ser una familia extendida. Gracias a mi familia por su apoyo incondicional siempre. Gracias también a mis hermanos de diversas confesiones cristianas por las veces en que juntos levantamos nuestra voz en defensa de la familia.

Dios los bendiga a todos.

En Cristo muerto y resucitado.

Un buen obispo “misericordiado”

Ante este acontecimiento, se están empezando a registrar las primeras reacciones desde distintos ámbitos eclesiales. Es el caso del arzobispo emérito de La Plata, Héctor Aguer, quien ha lanzado un comunicado para mostrar su apoyo al obispo de Puerto Rico destituido. Un buen obispo “misericordiado”, es como ha titulado el arzobispo argentino su carta que reproducimos a continuación:

«Avanza implacable el progresismo que impone la Santa Sede, sin importarle que hace víctimas a hombres de Dios, cuya acción lleva a florecer la Iglesia. El obispo de Arecibo, Puerto Rico, Monseñor Daniel Fernández Torres, ha sido depuesto de su diócesis por defender la objeción de conciencia, ante la ridícula “obligación moral” de vacunarse, impuesta por la Santa Sede.

La Iglesia actual ya no se ocupa ni de Dios, ni del mandato de Cristo de evangelizar, sino solamente de imponer “nuevos paradigmas”, y de adherir a los principios de un Nuevo orden Mundial, ajeno a la ley natural, y a la revelación cristiana. El caso de Mons. Fernández Torres es un ejemplo clarísimo de cómo la Iglesia marcha al revés de lo que debe ser su misión. No importa si la diócesis de Arecibo florecía en vocaciones, y el ejercicio pleno de lo que ha de ser la misión de la Iglesia. Un falso concepto de “sinodalidad” obliga a los buenos obispos a plegarse a los disparates que deciden las conferencias episcopales, o los grupúsculos oficialistas que adhieren a las nuevas posiciones de Roma.

Hace un par de años fui invitado por Mons. Daniel a predicar los Ejercicios Espirituales al clero de la diócesis. Pude, entonces, comprobar cómo florece una Iglesia particular cuando su obispo es un hombre de Dios, fiel a la gran Tradición eclesial. Pero eso a Roma no le interesa. Como nunca, la centralidad romana es impuesta en nombre de la “unidad”. Estas posiciones nos hacen añorar la libertad que los grandes Papas sostenían, apoyando al episcopado que se empeñaba en el crecimiento de la Iglesia, y en la evangelización de los que aún estaban afuera de ella.

Por medio de estas líneas, deseo asegurar a Mons. Fernández Torres, a su vicario general, y al clero de esa querida diócesis, mi cercanía espiritual, y mi oración. Rezo, también, para que esta medida injusta, y draconiana, no lleve a la destrucción de tantas iniciativas verdaderamente católicas que allí surgieron y se desarrollaron. Quiera Dios que los demás obispos de Puerto Rico adviertan que se debe obedecer a Dios antes que a los hombres (Hch 5, 29), aunque estos hombres vivan en el Vaticano».

Héctor Aguer

Arzobispo emérito de La Plata

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Comentarios
36 comentarios en “El Papa destituye a un obispo de Puerto Rico por «falta de obediencia y comunión con el resto de obispos»
  1. Una más de esta Iglesia Franciscana y progresista. Una más del pensamiento único en la Iglesia sinodam y de la escucha.

      1. Francisco se comporta ya como un tirano acorralado, y carece de autoridad moral para represaliar a buenos sucesores de los Apóstoles como Fernández Torres.

        1. Valiente postura de un Obispo de la Santa Iglesia, la única y verdadera!
          Ser perseguido por ser fiel a la verdad… qué honra y cómo hacen falta esos verdaderos Pastores.
          No pactar con el Sanedrín, esa secta farisaico sanedrita, no demora mucho en recibir lo que merecen, de Dios y de los hombres de buena voluntad.
          Rezamos por su valentía, por esa forma de martirio y por las almas de Puerto Rico!!!

  2. El tirano de Roma sigue persiguiendo a los buenos pastores como en su día lo hicieron Nerón y demás emperadores. Qué importa que se vaya al traste el seminario mas floreciente de América Hispana, quiá, lo importante es ser fieles al orden mundial masónico vayamos a que se enojen con esa catervas de prelados renegados y reciban el castigo del mundo. Asaltemos de una vez esas estructuras caducas al servicio del mal y pongamos prelados santos como el de Arecibo. Así sea.

  3. Y nos extraña la guerra.
    Si en la Iglesia desde cuándo se inició. y son 6 contra uno,, como que es muy parecido al mundo.
    Uno contra una unión de enemigos.
    Pero también dijo Cristo que brincáramos de felicidad si por Su Nombre fuéramos perseguidos.
    Al Señor Obispo se le oye positivo y animoso,, que Dios le dé todo Su apoyo.

  4. ¿A santo de qué Francisco, que debería apacentar el rebaño y las ovejas, las solivianta y dispersa porque no se marcan como ganado de a saber qué clase de ídolo farmacéutico al servicio de a saber qué señor?
    ¿Acaso ahora ya no cuenta eso de “Jesús, en Tí confío”? ¿Ahora hay que confiar en Moderna, Pfizer, Johnson, los gobiernos, la UE, la OMS, etc. todos más satánicos que el mismo Lucifer?
    ¿Pero que fe hay hoy en el mundo si los que deberían ser luz y sal del mundo se han convertido en tinieblas ?
    Desde que la política y la masonería entró como humo de satanás en la Iglesia, el daño es atroz. Esto solo lo resuelve el Señor, nadie más. Y me temo que no va a ser una solución sin dolor extremo.

  5. En la Santa Sede han perdido el oremus: ¿Qué comunión dicen que falta? La comunión es en la fe (la que siempre ha profesado la Iglesia), no en chorradas como las mal llamadas «vacunas» que jamás han protegido de la infección por covid y que provienen de líneas celulares de abortos (y que la Santa Sede, contradiciéndose a sí misma, dijo que eran voluntarias), ni en tema de seminarios, que es cosa del gobierno episcopal, no de fe. La arbitrariedad manifiesta y la despótica forma de des(gobierno) del pontificado actual es lo más alejado de la tan cacareada misericordia, y no digamos de la «sinodalidad» tan colegial de la propaganda pontificia. A los herejes y cismáticos sinodales alemanes no hay peligro de que los destituyan, pese a no estar en comunión con la Iglesia (en este caso, propiamente dicho).

    1. Enhorabuena Catholicus, ha dado en la diana, la comunión es efectivamente en la fe católica, la ex Santa Sede debe de utilizar términos mas apropiados a lo que son, esto es una logia, y son logia tanto por los valores masónicos que predican como por como actúan, el sínodo sin ir mas lejos es un cutre remedo de asamblea anarquista donde se aprueban lo que diga el comisario político. La comunión verdadera es la Comunión de los Santos, tan alejada del gobierno progresista de la iglesia rendida a los pies del mundo, de manera genuflexa, servil y lacayuna.

  6. Supongo que los otros seis son una caterva de mar yn ones masónicos.

    El comunicado que no quiso firmar este valiente es demoníaco, literalmente.

    «Invitar» a no ir a recibir los sacramentos ni a la vida parroquial si no estás vacunado…!!!

  7. Cuan injusto para nuestra Diócesis de Arecibo, somos bendecidos por tener a Mons. Daniel, un pastor con olor a oveja. Va en contra de las corrientes modernas, se tira a la calle de FRENTE siendo VOZ por la Familia, por los jóvenes, por la sociedad . ¿Qué no esta en «comunión» con el resto de los Obispos puertorriqueños? pues no, porque ellos solo les importa lo meramente eclesial, cuando el gobierno quizo aprobar el aborto y la ideología de género, sólo hermanos evangélicos y Mons. Daniel dijeron presente.
    ¿Qué Mons. Daniel ha cometido errores? Pues sí, eso ocurre cuando intentas hacer «algo». Cuando te quedas de un lado mirando desde afuera, no los cometes, pero tampoco nada bueno.
    ¿Hubo algún consenso para el pueblo Diocesano de Arecibo, para saber la realidad diocesana? Pues NO, y no sólo del pueblo, sino tampoco hubo opiniones de los sacerdordes de sus 54 Parroquias… que ellos si, pueden hablar de Monseñor. ¡Querido Francisco, usted se sorprendería del GRAN pastor que aleja!

  8. Mis respetos al Sr. Obispo que evangelica y virtuosamente sale al paso de estas circunstancias de dolor y consternación. Uno mis oraciones a las del Sr. Obispo y a la de aquellos que se sienten maltratados por la Santa Sede ante tan dudoso proceder.

  9. El Señor prueba a sus hijos màs queridos, para hacerlos ganar màs gloria en la prueba… Oremos por todos los cristianos perseguidos…!

  10. Es lógica y natural la destitución del obispo, en cuanto que la ley suprema de la Iglesia se basa en el falso principio de la unidad por encima de la verdad, la justicia y la santidad. Mas obispos van a irse de la ya más cercana falsa Iglesia que amanece por el Rin y atardecerá por el Tíber, pero seguirán a la verdadera Iglesia ya sólo con la Fé sin la potestad jurídica.

  11. Mons. Fernández Torres: Ud. es un verdadero Pastor, de los pocos que han tenido el coraje de oponerse a la farsemia dentro de la Iglesia. Muchas gracias y que Dios se lo pague, ojalá hubiese muchos más como Ud.

  12. Tolerante con los heterodoxos doctrinales e intolerante con los ortodoxos.
    Dialogante con los afines y cerrrado con los críticos.
    Paciente con las iglesias ricas e impaciente con las pobres.
    Fuerte con los débiles y débil con los fuertes.

  13. Un hecho más que prueba que las Conferencias Episcopales, que son de institución humana, son las asesinas de la autoridad episcopal , que es de derecho divino.

  14. Lo sustituyen por ser fiel a los mandamientos. Es el mundo del revés. Lo echan por no claudicar ante la seducción del mundo y su esbirro.

  15. Mons. Fernández Torres hizo lo correcto por no cooperar con el Mal en si mismo ni pervertir las conciencias de los fieles confiados a su cuidado.
    Lo flagelan por hacer uso de la razón y obedecer su sentido de la Fe.
    Nada casualmente, salió el ambiguo a decir de no no sé qué los embriones. Anticoherencia!

  16. «Creo que por bastante tiempo muchos obispos hemos estado observando preocupados lo que ocurre en la Iglesia y nos hemos resistido a creer lo que está pasando. Hoy mas que nunca debemos recordar nuestro llamado a ser profetas.»
    Esta frase es fundamental.

  17. Este obispo santo defiende la Verdad. Luchando contra los perseguidores de la verdadera Iglesia, ahora es mas obispo que nunca. Sus ovejas le conocen, y allí donde se encuentre tendrá el apoyo incondicional de buenos católicos. Mucho mas importante, tiene el apoyo de Dios, que va con ´él y le conforta, que le da fortaleza y le da paz y le lleva por el camino de la Verdad junto con su rebaño, dentro del cual yo mismo me incluyo ahora mismo.

  18. Eso es lo que esperábamos de otros muchos buenos obispos. ¿Qué es lo que hacen que no ladran ante los lobos? Nosotros somos pecadores y por nuestra causa está la iglesia como está, por eso no podemos sacar el dedo para acusar. Muchos apenas hemos salido del fango. Por eso, con paz y compasión por los que se pierden en sus ambiciones mundanas, recemos mucho por esos pastores mudos y por los que persiguen a la verdadera Iglesia de Cristo desde Roma y desde todas partes, para que venzan la comodidad y los engaños del maligno y se arrepientan.

  19. Admiro a este obispo valiente, que dijo claramente que le pidieron la renuncia y no aceptó. Otros ha sido misericordiados y han renunciado callados sin alzar la voz

  20. Estamos viendo en la Iglesia de Jesucristo desde el primer Concilio del Papa Francisco, «como desciende la Montaña de la Sabiduría y se eleva el páramo de la ignorancia y de la insensatez», esto respondió la Santísima Virgen a la pregunta del santo Obispo
    Francesco Salerno que fue Juez supremo de la Rota

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