Obispo holandés: “Si lo que ayer se recomendaba ya no se aplica, nada es seguro”

Mutsaerts Traditionis custodes obispo holandés
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El obispo auxiliar holandés Rob Mutsaerts incide de nuevo en la crítica de los ‘responsa ad dubia’ sobre Traditionis custodes, con duras palabras que van a la raíz del problema, después de haberse manifestado contra el polémico motu proprio papal.

El obispo auxiliar holandés Rob Mutsaerts tiene un blog, y sabe cómo usarlo. Desde él criticó duramente la promulgación de Traditionis custodes, abolición del Summorum pontificum de Benedicto XVI, y ahora hace otro tanto con la ‘aclaración’ que ha hecho pública el Vaticano sobre su aplicación, dejando a los obispos con escaso margen para ser “custodios de la Tradición”.

El «papa de la misericordia» muestra poca misericordia por aquellos que abrazan la Misa tradicional en latín”, dispara Mutsaerts, quien hablar de una “impaciencia apenas disimulada” de Roma por sofocar la creciente devoción por la Misa Tradicional.

Pero el holandés abre el foco: la aclaración papal no afecta solo a la supervivencia de este rito; no son exclusivamente los escasísimos adeptos a la Misa Tridentina los que van a verse afectados por la aclaración papal. Por el contrario, afecta a todos, ya que esta “reforma de la reforma”, dice el obispo, “aumenta la incertidumbre de los fieles. Si lo recomendado ayer ya no se aplica hoy, nada es seguro”.

Uno de los detalles de la norma que desconcierta a Mutsaerts es el hecho de que se exija una especie de ‘juramento de lealtad’ al Concilio Vaticano II, algo, por cierto, a lo que no se somete a la miriada de sacerdotes que hacen mangas y capirotes con lo que dispone el concilio con sus ocurrencias litúrgicas. “Seguramente a los que celebran el Novus Ordo (yo soy uno de ellos) no se les pide que acepten el Concilio de Trento”, apostilla. “¿O es que se ha descartado todo lo anterior al Vaticano II?”.

Mutsaerts es un viejo conocido en estas páginas, un ‘enfant terrible’ eclesial que saltó a la palestra pública de la información católica cuando se negó a participar en el Sínodo de la Amazonia y explicó por qué. También ha protagonizado noticias como ‘Obispo holandés elegido para el Sínodo de los Jóvenes se niega a asistir’, ‘Obispo holandés denuncia el intento del sínodo de crear ‘una nueva religión’, ‘El obispo Mutsaerts se une a la protesta contra la ‘idolatría’ de la Pachamama’ y ‘Obispo holandés: “Esperemos que el Papa destruya el documento final del sínodo”, lo que da una idea de que no es exactamente un entusiasta de la presente ‘renovación eclesial’.

Finalmente, en marzo de 2020 tuvo que renunciar a su cargo de auxiliar de un obispo poco amigo de las controversias que parecen acompañar a Mutsaerts y que recoge en un blog que ya antes ha levantado numerosas ampollas. En esta ocasión vuelve por sus fueros, esta vez contra el motu proprio papal Traditionis custodes, contra el que no ahorra pólvora, precisamente, empezando por su titular: ‘Un edicto malvado del Papa Francisco’.

Obispo holandés: “La liturgia no es un juguete de los papas; es patrimonio de la Iglesia»

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34 comentarios en “Obispo holandés: “Si lo que ayer se recomendaba ya no se aplica, nada es seguro”
  1. Bravo por este obispo!!! . Quedan pocos ibospos valientes como este.

    Prohibir una Misa que se ha celebrado durante cientos de años, es como decir que antes estaban equivocados y ahora el Novus Ordo es la verdadera religión. Pero la consecuencia es que si algo tan importante como la Misa, se puede cambiar a gusto del Papa, entonces todo se puede cambiar. Pero entonces ya no estamos en la verdadera Iglesia.

    1. Lo que afirma el sr. Obispo es una exageración. No se modifica el Credo, no cambian los sacramentos, no se alteran los dogmas. En lo esencial, la Iglesia continúa su peregrinaje en este mundo, bajo el sucesor de Pedro y con la ayuda del Espíritu Santo. La Iglesia debe adaptarse a la realidad que le toca vivir sin dejar de ser ella misma: hay que vivir en el presente y no en la historia, como decía Benedicto XV.

      1. Totalmente de acuerdo, pero pedirle a algunos que comprendan eso es como pedirle peras al olmo; ellos son felices en su mundo, creyéndose el último reducto del catolicismo de verdad, cuando lo que de verdad son es el último residuo del tradicionalismo más rancio y anticatólico.

        1. Marcos: como buen Troll, es imposible que aceptes la realidad del post concilio: la Iglesia en desbandada y la soñada primavera reconvertida en crudo invierno.

        2. Vamos a defender con las armas en la mano si es necesario, la religión que nos legaron nuestros mayores, la iglesia de Cristo. Es nuestra obligación, nuestra responsabilidad y nuestro honor. Demasiado prudentes hemos sido, En mi caso 40 años de excesiva prudencia, creyendo en la humildad y en la santa obediencia. Pero hasta aquí hemos llegado, estos son los lobos, ya no tengo ninguna duda. Marcos, algún día te caerás del guindo, esperemos que no sea demasiado tarde.

        3. Lo dicho por usted parece una confesión, porque se le aplica como anillo al dedo: usted es parte del último reducto del progresismo primaveral más rancio y anticatólico, y, sin embargo, aquí está tan contento, encantado de haberse conocido y tratando de vender esa ‘primavera’ que en realidad es una auténtica glaciación, defendida sólo por los cuatro progresaurios que quedan y que, por ley de vida, van cayendo como moscas. Quizás eso explique las edades inverosímiles a las que llegan: aún esperan los primeros brotes verdes, que nunca salen. Lo bueno: no tienen reemplazo generacional y el invierno se irá con ustedes, aunque traten de morir matando.

      2. Enrique: Lo que afirmas solo son buenos deseos. La realidad es otra: ¿por qué hay tantos obispos y curas que niegan dogmas y niegan el carácter sacrificial de la Misa?
        Para muchos cristianos los sacramentos sólo son simples rituales, pero desconocen su significado.
        La mayoría de Bautizos, 1as Comuniones, Bodas, se celebran sólo como actos sociales.

        1. Estoy de acuerdo con su diagnóstico, pero lo que usted afirma no guarda relación a mi juicio con lo manifestado por el sr. Obispo y que ha motivado la noticia de referencia, a saber: que los cambios en la liturgia hacen que no haya nada seguro. Y estimo que esa afirmación es una exageración.

          1. No dice que lo que usted le achaca: dice que TC no afecta sólo a los adeptos a la Misa tradicional, sino a todos los católicos, porque actuar así «aumenta la incertidumbre de los fieles. Si lo recomendado ayer ya no se aplica hoy, nada es seguro”. Esta frase es genérica, no sólo aplicada a la liturgia.

          2. No son solo los cambios de la liturgia, sino que invocar al Concilio Vaticano II para prohibir el desarrollo de un rito aprobado por la Iglesia, es justo lo contrario de lo que pone en el Concilio Vat. II:
            » Y dice que “la Santa Madre Iglesia atribuye igual derecho y todo honor a todos los ritos legítimamente reconocidos y quiere que en el futuro se conserven y fomenten por todos los medios”. (S.C. 4)

      3. Al Espíritu Santo ni está ni se le espera en una jerarquía anticristiana. El desastre actual de la iglesia en estampida demuestra que Dios no está ya en ella. Las obras y los frutos del Vaticangate II demuestran el fracaso de ese concilio, que debería de ser anulado antes de que sea demasiado tarde. La nueva iglesia conciliar es una iglesia ajena a Dios y apegada al mundo y a sus obras. Además es una iglesia pagana que ha inventado nuevos ídolos, acercándola a una sociedad animista, donde se adora la naturaleza. La Roma clásica se hubiera echado las manos a la cabeza ante tan primitiva creencia. El animismo surgió en el paleolítico, pues allí nos quieren llevar estos iluminados. Ya solo falta que Francisco convoque un acto para adorar a la madre tierra, al estilo becerro de oro, todo se andará. Cómo están las cabezas.

      4. Adaptarse a la realidad no debe ser a costa de la realidad vivida por no pocos católicos en la verdad, belleza y solemnidad de la Santa Misa «tradicional». No debe ser a costa de la realidad de un Rito de la Santa Misa amada por tantísimos…. y recientemente por Benedicto XVI. Que se ningunee el Rito «tradicional» (término que no me parece adecuado porque toda verdad, si de veras lo es, es tradicional y nueva) me produce una tristeza enorme, y desde luego ningunear esta forma de verdadero Rezo a Dios está fuera de la Realidad o del buen hacer.

  2. El problema que habrá que abordar, tarde o temprano, y que no se quiere es ¿ El CVII sintoniza con el de Trento o mutuamente se repelen? ¿Porqué un Concilio que se nos vendió como pastoral se pretende elevar a super dogma, como señala CM Viganó?

    Puedo comprender que en muchos sentidos, mis intervenciones causen no pocas molestias a los partidarios del Concilio Vaticano II, y que cuestionar a su ídolo, es motivo suficiente para merecer las más severas sanciones canónicas, después de clamar en contra del cisma. Su enfado se combina con un cierto despecho, al ver que a pesar de mi decisión de no aparecer en público, mis intervenciones despiertan el interés y alimentan un sano debate sobre el Concilio, y más en general, [un sano debate] sobre la crisis de la Jerarquía eclesiástica.

  3. No me adjudico el mérito de haber dado inicio a esta disputa, ya que antes que yo, eminentes Prelados e intelectuales de alto perfil, han evidenciado cuestiones críticas que necesitan una solución; otros han mostrado el vínculo causal entre el Concilio Vaticano II y la apostasía actual. Frente a estas numerosas y bien argumentadas denuncias, nadie jamás ha propuesto respuestas válidas o soluciones aceptables: por el contrario, en defensa del totem conciliar, se ha recurrido a la deslegitimación de los interlocutores, a su exclusión, así como a la acusación genérica de querer socavar la unidad de la Iglesia. Y esta última acusación es tanto más grotesca, cuanto más evidente se hace el estrabismo canónico de los acusadores, quienes desenvainan el malleus hæreticorum [martillo de los herejes], en contra de quienes defienden la ortodoxia católica,

    1. mientras que hacen profundas reverencias ante eclesiásticos, religiosos-s.j. y teólogos que cotidianamente arremeten en contra del depositum fidei. Los dolorosos padecimientos de muchos Prelados, entre los que se encuentra Monseñor Lefevbre, confirman que aún en la ausencia de acusaciones específicas, hay quienes consiguen utilizar las normas canónicas como un instrumento de persecución de los buenos, pero al mismo tiempo, evitan aplicarlas a los verdaderos cismáticos y herejes.

  4. En este sentido, ¿cómo olvidar a aquellos teólogos que fueron suspendidos de la docencia, removidos de los Seminarios o golpeados por la censura del Santo Oficio, y que precisamente por sus propios “méritos”, consiguieron el beneficio de ser llamados como consultores y peritos del Concilio? También debemos incluir a aquellos rebeldes de la teología de la liberación, que fueron amonestados durante el Pontificado de Juan Pablo II y que luego fueron rehabilitados por Bergoglio; lo anterior, por no mencionar a los protagonistas del Sínodo Amazónico y a los Obispos de Camino Sinodal, promotor de una iglesia nacional alemana, herética y cismática. Y sin omitir a los obispos de la secta patriótica china, plenamente reconocida y promovida por el Acuerdo entre el Vaticano y la dictadura comunista de Beijing.

  5. He sido engañado, precisamente, por aquellos que, constituidos en autoridad -y que jamás pensé que fueran capaces de hacerlo-, traicionarían a quienes depositaron su confianza en ellos. Considero que no soy el único en haber comprendido este engaño ni el único en haberlo denunciado: laicos, clérigos y prelados, también están en la dolorosa situación de reconocer un fraude urdido con astucia; un fraude -que a mi parecer- consistió en haber recurrido a un Concilio, para otorgar aparente autoridad a las instancias de los Innovadores, y así conseguir la obediencia del Clero y del pueblo de Dios. Y esta obediencia fue exgida por los Pastores -sin excepción alguna-, para demoler desde adentro a la Iglesia de Cristo.

  6. Es justamente al contrario de lo que dice el obispo holandés: el ser capaz de reconocerlo cuando uno se ha equivocado da la seguridad de encontrarse con alguien sensato.

    1. No sé qué habrá entendido usted, especialista en tergiversar todo cuanto lee, pero este obispo ha puesto el dedo en la llaga: TC “aumenta la incertidumbre de los fieles. Si lo recomendado ayer ya no se aplica hoy, nada es seguro”. Si usted considera que la Iglesia se ha equivocado durante más de 2.000 años, le está dando la razón a este obispo: no puede tener garantías de que no sea ahora cuando se equivoca. El obispo tiene razón: no hay nada seguro, ni sensato, en dicho planteamiento.

      1. Partes de varios supuestos falsos. 1. Que la Iglesia haya dicho lo mismo a lo largo de 2.000 años, lo que puede verse que no es así, sin más que coger un libro de Historia. O sea que haces como el “Ministerio de la Verdad” de 1984: reescribir la Historia. 2. La Religión no es geometría griega. El corregir los errores no lleva a que no se pueda estar seguro de nada, muy al contrario, demuestra que no va de “sostenella y no enmendalla”, sino que fomenta en que se pueda confiar en el que tiene el sentido común de enmendarse.

        1. E´l Depósito de la Fe o Revelación se ha mantenido sin cambio alguno, como no podía ser de otra manera, a lo largo de dos milenios, y no hay libro de historia que demuestre lo contrario (aparte de que, teniendo en cuenta lo que usted suelta en sus comentarios, usted tampoco lee libros de historia, sino libelos anticatólicos). Habla usted de «corregir los errores»… ¿La Santa Misa de tradición apostólica es un error? Usted desvaría. A cualquier cosa le llama «sentido común» (sin duda, el menos común de los sentidos; a las pruebas me remito).

      2. Precisamente, la gente confía en la ciencia porque, en vez de decir: “No vamos a abjurar de la teoría del flogisto, porque, entonces, dejarían de confiar en nosotros”, cada vez que se equivoca, lo reconoce y se corrige.

        1. La mayoría de la gente confía en la ciencia por pura ignorancia de lo que es la ciencia. Y eso de que cada vez que se equivoca se corrige… ya podría usted tener tanta fe religiosa como la que deposita, sin fundamento, en la ciencia. pero vamos, que no sé qué tendrá que ver la ciencia con las declaraciones de este obispo. Usted es especialista en desviar cualquier tema para hablar de sus obsesiones favoritas (todas ellas equivocadas, encima).

  7. Uno de los troles que me preceden ha afirmado que no sed ha tocado el Creo. Pues no es verdad, si se ha tocado eliminando una palabra que costó innumerables sacrificios mantener: consubstancial.

    1. La liturgia no se encuentra al mismo nivel que las verdades de la fe; que aquella cambie no pone en cuestión todo lo demás, no relativiza la columna vertebral de la Iglesia, que son los dogmas, los sacramentos y el Credo como compendio de los anteriores. He dicho simplemente eso: que me parece exagerado el parecer del sr. Obispo.

      1. «La liturgia no se encuentra al mismo nivel que las verdades de la fe»

        Dicha afirmación es un poco absurda, permítame la expresión, ya que la fe profesada (lex credendi), debe quedar recogida en la fe celebrada (lex orandi). ¿O qué cree usted que es la liturgia? ¿Una representación de algo ajeno a la fe?

        1. Por supuesto que no es ajena, pero no es la substancia de la Fe, sino su vehículo de expresión comunitaria. Con ser importante, es más, con ser muy importante, no es lo esencial. Y eso creo que no está en cuestión, ni puede estarlo.

          1. La sustancia de la fe es la Revelación, de la que Escritura y Tradición son sus dos fuentes y la Iglesia sólo depositaria (no dueña), sin que pueda modificarlas, sino sólo conservarlas y transmitirlas íntegramente. No sé de dónde se habrá sacado que la Tradición Apostólica pueda cambiarse. Y sabemos, pues así lo define el Concilio de Trento, que la Santa Misa en el Rito Romano tradicional es de Tradición Apostólica. Si eso no es esencial, no sé qué será.

  8. Recuerdan la salida a la Plaza De San Pedro. El pueblo y el obispo, el obispo y el pueblo. Sin embargo gobierna la Iglesia ingiriéndose en todo y anulando la unidad en la diversidad de carismas y formas que el Espíritu ha suscitado en la Iglesia. Anula la autoridad de los propios obispos sin mostrarse como garante de la unidad Dino como un patriarca (jefe de una multinacional de la religión) intentando aniquilar cualquier pensamiento que se salga de su modo ideológico y errado de percibir la Iglesia. No lo califico de malo o hereje. Simplemente idealista y falto de saña teología y muy pero que muy cargado de ego.
    Bravo por este obispo

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