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Editorial Centro Católico Multimedial. «2024, las líneas pastorales de la Iglesia»

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Editorial CCM / Los obispos de México han dado a conocer las líneas pastorales para este 2024. Mirando hacia el 2031, año en el que celebrarán medio milenio de las apariciones de la Virgen de Guadalupe, la hoja de ruta que los prelados han propuesto está en la encíclica del Papa Francisco, Fratelli Tutti, del 3 de octubre de 2020 y trabajar en los siguientes pilares: Compromiso Nacional por la paz, fortalecimiento de procesos sinodales, promoción de la cultura vocacional y ministerial, acompañamiento cercano a las familias y a la vida naciente, atención humanitaria y espiritual a migrantes y el llamado al discipulado de adolescentes y jóvenes.

Para los obispos, la urgencia de enfrentar los desafíos de la nación no está simplemente en el polarizado ambiente electoral. Otros son los que también preocupan como la falta de paz, la corrupción y la violencia. Invitando a salir de la parálisis o de la esterilidad del pesimismo, la jerarquía llama a ver más allá poniendo la fraternidad y amistad social en México como de los objetivos hacia el 2031-2033.

La propuesta del Episcopado Mexicano cobra mayor relevancia en medio de una degradación del ambiente social y la devaluación de la paz mientras que, desde el poder, se nos ha acostumbrado a la “normalidad” de la violencia. Mientras la Iglesia denuncia la terrible situación de migrantes, la rampante violencia o la inestabilidad en algunas regiones del país, la presente administración tiene una consigna que nos instala en una especie de esquizofrenia social a base de dádivas como el dispendio de recursos públicos que sirven como un mero placebo comunitario que no está resolviendo ni la marginación o la pobreza, mientras crece la violencia.

A la par, no se puede ignorar cómo las masacres y asesinatos se suceden como si fueran deporte nacional. ¿Por qué hemos dejado que esto crezca y se haya hecho tan inhumano y horrendo? De todos es conocida la tremenda violencia de fin de año que fue ignorada de manera insólita por las autoridades mientras el presidente de la República inauguraba obras inconclusas y deficientes. Y, por otro lado, está la carestía de la vida. Mientras el gobierno de México se cuelga la medalla del incremento al salario, el 2024 se abrió con el aumento a los combustibles que está provocando una inflación rampante que está por encima de lo que los trabajadores pueden ganar. De nada ha servido mientras los precios de los alimentos escalan cada semana. Al cierre de 2023, la inflación a tasa anual se ubicó en 4,46% en la primera quincena de diciembre. Los especialistas dicen que estuvo a su nivel más alto desde septiembre de este año, de acuerdo con los datos del INEGI siendo los alimentos y los servicios los más caros, impactando los hogares mexicanos. ¿Dónde quedaron los pactos económicos que sólo simularon la estabilidad de precios?  En plena carrera electoral, muchos ruegan para que no haya una crisis de fin de sexenio como aquellas de la primera versión del partido autoritario.

Para los obispos de México, es necesario dar cauce a nuevas formas de convivencia y solidaridad. Aunque no quiera reconocerse, en este país muchos sueños “se han hecho pedazos”. Y hay mucha desesperanza y desilusión. Desde arriba, se quiere imponer una ficticia y vergonzante felicidad, pero eso es producto de la ficción política. Y aunque no se quiera reconocer, en este país vivimos una colonización ideológica que ha marginado a muchos del proyecto de nación de la infausta 4T donde vencer pasa a ser sinónimo de destruir.

 

 

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