León XIV y la belleza que lleva a Dios, restaurante en San Pedro, interpretando el pontificado, el mundial en la curia, los movimientos populares, la teología de la liberación sigue en el Vaticano, unos mueren y otros crecen.

León XIV y la belleza que lleva a Dios, restaurante en San Pedro, interpretando el pontificado, el mundial en la curia, los movimientos populares, la teología de la liberación sigue en el Vaticano, unos mueren y otros crecen.

Es domingo, es Julio , estamos en Castelgandolfo para el ángelus, siempre son unos grados menos que en Roma. Es un placer saborear la porqueta o el cochinillo, regado con los frescos caldos de Castelli. Se va afinando la nueva estética del Palacio Apostólico, el balcón superior queda relegado y el Papa reza desde la puerta principal, ya se ha elaborado una estructura y colgado el tapiz heráldico para vestir la intervención del Papa.   El patio interior cubierto se ha quedado pequeño y la plaza está a rebosar, no es San Pedro, ni mucho menos, pero  un buen número de fieles se ha acercado hasta la villa papal está mañana.

Concierto en Castelgandolfo.

El Palacio va retomando vida, ayer con un concierto con una asistencia reducida por rigurosa invitación en el patio central, cubierto.  León XIII, improvisando al finalizar el concierto de música clásica:  «Con la belleza podemos elevarnos hacia Dios; alzamos la vista al cielo» gracias a «la música, el arte y la belleza» para «sentir lo que Dios ha querido darnos a todos».

«Demasiadas palabras en este momento serían realmente decepcionantes. Es mejor decir dos o tres palabras muy breves, pero sinceras». «Vivimos en un mundo donde la belleza brilla por su ausencia: tantos problemas, guerras, conflictos, odio, violencia, desempleo y mucho más. Tener la oportunidad de reunirnos para una ocasión como esta es un verdadero regalo, porque nos recuerda que hay algo mejor y que hombres y mujeres, cuando queremos, juntos, podemos ofrecer belleza, que desde el corazón nos ayuda a elevarnos hacia Dios. Y recordó el viaje apostólico a España : «el lema del viaje fue » Alzad la mirada «. Elevemos la vista, la mirada, hacia el Cielo. La música, el arte y la belleza son verdaderamente una herramienta que nos ayuda a mirar hacia Dios, con un movimiento que es, sin duda, una de las mejores partes de ser humano. Así que, una vez más, les agradezco sinceramente por brindarnos esta oportunidad, esta noche, de experimentar la belleza y encontrarnos verdaderamente en lo que Dios ha querido darnos a todos». Terminó con la bendición a los asistentes. 

La pérdida de la sacralidad.

Hasta no hace mucho tiempo se respetaban en el Vaticano espacios destinados a la oración, cada vez son menos. La irreparable pérdida de las celebraciones en todos los altares de siete a nueve de la mañana se nota. Muchas días llegaban a más de quinientas celebraciones hoy reducidas a unas pocas por orden superior. Cada uno podía celebrar, sin muchos trámites, en cualquier rito autorizado con su grupo de peregrinos, las oraciones ante la tumba de Pedro eran continuas en estas horas y las visitas piadosas a las tumbas de los papas. Hoy todo esto es un recuerdo y la Basílica se va convirtiendo en un espacio musealizado donde el culto ha quedado reducido a las capilla de la Cátedra, el ábside principal, y a la de San José. Turbas que pasan curiosas delante de las tumbas de los últimos papas y grupos que curiosean los espacios sagrados. la tumba de Pedro, que da sentido a toda la Basílica, queda desaparecida y desconocida para la inmensa mayoría de visitantes. Pequeños negocios de venta de recuerdos han ido pareciendo en todo rincón que se presta a ello mínimamente y para septiembre, si Dios no lo remedia, abre el restaurante Bistrol sobre el techo de San Pedro. La enorme terraza sobre la Basílica pasa a contar con espacios para el ocio. No llegamos a bailar sobre la tumba del muerto, pero si a comer, por algo se empieza.

Intentando interpretar un pontificado naciente.

La visita del Papa León XIV a la residencia del embajador de Estados Unidos para celebrar el 250 aniversario de la independencia del país fue profundamente significativa. En declaraciones a medios italianos , el embajador estadounidense Brian Burch afirmó que el Papa se siente frustrado porque sus acciones suelen interpretarse en términos puramente políticos, o peor aún, como conflictos con la administración estadounidense. No es que no existan desacuerdos —el embajador tampoco los ha negado—, pero en realidad, no todo gira en torno a Trump y Estados Unidos.

El papa Francisco tenía predilección por los detalles y las posturas simbólicas, que dejaban claro de qué lado estaba. Lo demostró, por ejemplo, con sus «cardenales de reparación », los cardenales designados para remediar situaciones pasadas en cada uno de sus nueve consistorios. O con su visita a la embajada rusa al estallar la guerra en Ucrania. O su carta nombrando a Fernández prefecto del antiguo Santo Oficio, un acto totalmente ajeno al protocolo, pero destinado a construir una narrativa precisa .

León XIV parece que no se detiene en las reacciones, y mucho menos en las específicas. Busca mantenerse firme en sus principios y aplicarlos de diversas maneras, a veces incluso de forma pragmática, pero sin desviarse jamás de la idea general ni permitir que esta degenere en cuestiones particulares. La historia del embajador Burch no se limita a relatar un detalle, sino que nos permite comprender cómo podemos interpretar el pontificado de León XIV.

Un artículo de hoy señala tres criterios a considerar. El primer criterio es que el Papa no responda a preguntas específicas y, de hecho, tenga mucho cuidado de no hacerlo. El ejemplo más llamativo de esta actitud es el discurso «urbi et orbi» de la pasada Pascua.  Durante muchas décadas, se trató de un discurso geopolítico —a menudo denominado «Discurso sobre el Estado del Mundo».  León XIV,adoptó un estilo diferente, dirigió peticiones específicas a las potencias mundiales, pero no profundizó en los detalles de ninguna región del mundo. El Papa decidió no centrarse en los detalles, sino en los principios. El embajador Burch también señaló que el Papa se siente profundamente estadounidense, pero desea demostrar que es un Papa para todos, no solo para Estados Unidos. El Papa ha decidido no regresar a su país de origen de inmediato, sino planificar primero una serie de viajes que demuestren su preocupación por el mundo entero.

El segundo criterio es el de normalidad. Esta semana comenzó el periodo vacacional de León XIV, que está pasando en Castel Gandolfo, en el Palacio Apostólico, que ha recuperado su función de residencia papal. El regreso al Palacio Apostólico de Castel Gandolfo, que probablemente también marca el fin de las ruedas de prensa improvisadas, al menos por un tiempo, representa un retorno a la normalidad papal de gran importancia, junto con la decisión de León XIV de vivir en el Palacio Apostólico del Vaticano en lugar de en la Domus Sanctae Marthae, que era la opción preferida del Papa Francisco.

No es un papa aferrado al pasado inmediato y de hecho no lo sigue en muchos aspectos, no desdeña los símbolos del pasado. Se percibe que el papa desea regresar a la normalidad: normalidad litúrgica, normalidad de las audiencias papales, normalidad histórica. Incluso la decisión de convocar un consistorio para debatir al menos una vez al año es una clara señal de la búsqueda de la normalidad y del retorno al pasado. Al final, ya no será la Curia del pasado; será una nueva Curia, con nuevos prefectos.

León XIV nombró recientemente a dos prefectas, y son dos mujeres. Estos dos nombramientos nos proporcionan un tercer criterio para interpretar al Papa: no se le puede etiquetar ni como conservador ni como progresista. León XIV no es un Papa fácil de clasificar. En muchos temas, da un paso atrás saludable, en otros, continúa a pesar de todas las controversias, empezando por el uso inapropiado del título de «pro-prefecto». Estamos en un inicio de pontificado que nos ofrece mucho en qué reflexionar y nos deja todavía mucho por comprender.

El mundial en la Curia Romana.

Una parte de la Curia Romana nunca ha ocultado su apasionado apoyo a su selección nacional, Argentina, empezando por el cardenal Leonardo Sandri, antiguo prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales y actual vicedecano del Colegio Cardenalicio, originario de Buenos Aires: «Sin duda estaré frente a la pantalla mañana por la noche». En la Iglesia Argentina de Via Tagliamento, el encargado de animar a los argentinos entre el clero y los fieles argentinos radicados en Roma será monseñor Guillermo Karcher, maestro de ceremonias papal de larga trayectoria y funcionario de la Secretaría de Estado del Vaticano: «Veremos la final en nuestra iglesia».  Incluso el cartel que invita a la gente a ver el partido en el salón de la Iglesia Nacional Argentina dice: «Hacia la cuarta estrella». Los españoles curiales son esto mucho más discretos, el partido promete y mañana tendremos un campeón.

El caso Orlandi sigue en Verano.

Amenaza con ser eterno y estos días tenemos muchas noticias y según los investigadores, Emanuela cayó en una red que reclutaba a menores para fotografiarlos o filmarlos. El ex fotógrafo Marco Accetti fue interrogado por los Carabinieri. Seis horas en las que supuestamente respondió a todas las preguntas. Un rostro y un nombre ya conocidos en la investigación de la desaparición de Emanuela Orlandi, ahora de nuevo en las noticias. Marco Accetti, un ex fotógrafo de 71 años, fue interrogado en el marco de la nueva investigación —la tercera— sobre la desaparición de la joven ciudadana vaticana de 15 años.  Hace 13 años, Accetti se presentó ante la Fiscalía, confesando su participación en el (simulado) secuestro de Mirella Gregori y Emanuela Orlandi, desaparecidas en 1983. Fue investigado por difamación y autoinjuria, pero su versión fue considerada poco fiable, lo que provocó el sobreseimiento del caso.

El análisis reciente de varias cartas anónimas lo ha vuelto a colocar en el centro de la investigación de la Fiscalía de Roma. La hipótesis apunta a una pista relacionada con la pedofilia y el abuso sexual infantil. Se cree que Emanuela se vio envuelta en una red en la que, Accetti era llamado para reclutar niños para fotografiarlos o filmarlos.  Pietro Orlandi: «Nos enteramos de todo por la prensa. Por lo que hemos leído, mi familia y yo creemos que él, junto con otros, abusaba de niños, pero en nombre de terceros. Espero que alguien nos proporcione información pronto». La expareja y la hermana de Accetti también fueron escuchadas en la oficina del fiscal.

Luca Casarini con los movimientos populares.

Luca Casarini, padre sinodal del Papa Francisco, como jefe de misión y fundador de la ONG «Mediterranea», se encuentra en Estados Unidos para el Encuentro Mundial de Movimientos Populares, una plataforma creada en 2014 por el Papa Francisco para aunar las demandas de los movimientos con el apoyo de la Iglesia.  Actualmente en Minneapolis: «No es casualidad que, en el aniversario del G8, me encuentre aquí, donde Génova continúa su lucha contra la Comisión Italiana de Comercio (ICE), contra la violencia institucional, contra la creación del miedo como método de gobierno y contra la desigualdad como sistema económico».

«La izquierda, al igual que Tony Blair, creía poder diseñar una sociedad mejor situando el mercado en el centro, según la teoría del «efecto goteo» que llevaría la prosperidad de los ricos a los más pobres. Pero ocurrió todo lo contrario. Teníamos razón: la ideología del mercado global, de la financiarización, del turbocapitalismo, ha provocado una aceleración de la desigualdad. Hoy es evidente para todos; ya lo decíamos hace 25 años en Génova. (…) El mundo se ha visto inmerso en una guerra civil global. El conflicto se compone de dos elementos. El primero es el externo: la guerra entre estados, que puede ser fría o caliente, como ocurre ahora que avanzamos paulatinamente hacia una Tercera Guerra Mundial. El segundo es la dimensión interna: un mundo desigual solo puede gobernarse mediante la guerra; es demasiado desigual para permitir un gobierno pacífico. Todavía lo veo en la lucha contra los escuadrones de ICE que asesinan a trabajadores. La injusticia elevada a la categoría de sistema solo puede generar una guerra permanente». 

Mattia Ferrari de gira por Estados Unidos.

Unido a esto,  varios medios informaron sobre una gira muy particular que Mattia Ferrari, sacerdote italiano y coordinador del Encuentro Mundial de Movimientos Populares (EMMP), realizará desde finales de junio por 21 ciudades de Estados Unidos, comenzando en California y llegando a Nueva York, pasando por los estados de Washington, Texas, Colorado, Pensilvania, Minnesota, Indiana, Michigan, Luisiana, Washington D.C. y Nueva Jersey. Se espera que la gira concluya a principios de agosto. El objetivo final de esta gira es recibir y escuchar a las diversas familias inmigrantes, comprender su sufrimiento y las dificultades de la integración, y sensibilizar no solo a la opinión pública de las ciudades visitadas, sino sobre todo a los obispos de las respectivas diócesis, para que se vuelvan más sensibles al problema.

Ferrari no viaja solo: lo acompañan dos figuras cuyos perfiles son muy reveladores. El primero es Luca Casarini, activista italiano a favor de los migrantes, activista antiglobalización y cofundador de la ONG «Mediterranea Saving Humans». Si bien Casarini ha declarado que «se redescubrió como cristiano entre los migrantes en el mar», su perfil no se corresponde precisamente con el de un católico.  The Remnant ya he hablado de Casarini y su relación con Zuppi, Sant’Egidio y, sobre todo, con el Papa Francisco.  Ferrari iba acompañado de otra figura, esta vez amigo de León XIV  desde los tiempos de Chiclayo en Perú. Se trata de César Piscoya Chafloque, destacado consultor del Centro de Programas y Redes de Acción Pastoral de la Conferencia Episcopal Latinoamericana. Colaborador de Prevost durante muchos años, cuando este aún era el “obispo de las periferias”. Ferrari es el coordinador del WMPM, el «Encuentro Mundial de Movimientos Populares». Como se indica en la página de presentación del sitio web, fue fundado por iniciativa de Francisco en 2014 para promover el diálogo entre la Iglesia Católica y los movimientos populares.

¿Qué son los movimientos populares?

Esta expresión es simplemente una forma alternativa de referirse a lo que en español se conoce como comunidades de base. Se trata de pequeños grupos de cristianos que surgieron en América Latina entre las décadas de 1960 y 1970, especialmente en Brasil, como respuesta a la distancia percibida entre la Iglesia institucional y los sectores más pobres de la sociedad. Inevitablemente, estas comunidades se convirtieron —sobre todo después de la Conferencia de Medellín (1968)— en el corazón de la teología de la liberación, una corriente heterodoxa del catolicismo que busca reconciliar el marxismo y el Evangelio, interpretando el cristianismo como una forma de liberación de las injusticias económicas, políticas y sociales.

La  teología de la liberación (recordemos: condenada oficialmente por la Iglesia en 1984 con la instrucción Libertatis Nuntius ) surgió la teología del pueblo, una variante más moderada que se diferencia de la anterior no tanto en doctrina como en método: ya no se trata de lucha de clases ni de una relación abiertamente conflictiva con la Iglesia, sino más bien de una toma de conciencia gradual y una relación ambivalente con la jerarquía. Entre los creadores y fundadores de la teología del pueblo se encuentra Juan Carlos Scannone, jesuita y maestro de Jorge Mario Bergoglio.

La teología de la liberación sigue en el Vaticano.

Con la creación del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, la teología del pueblo se ha convertido de hecho en el marco oficial de la doctrina social de la Iglesia post-bergogliana. Los recientes documentos magisteriales del Papa León XIV lo confirman, como es lógico: basta con leer la exhortación apostólica Dilexi te y la encíclica Magnifica humanitas .

Las comunidades de base luchan por tres principios muy queridos por el Papa Francisco: tierra, vivienda y trabajo. Estos son, obviamente, derechos sagrados de todo individuo. El problema no radica en los derechos en sí mismos, sino en cómo deben garantizarse, según las comunidades y según Francisco y parece que ento León XIV sigue está línea.  Buscan políticas de redistribución con  intervención estatal directa, es decir, socialismo puro .

Existe un vínculo directo, orgánico y estructural entre el Movimiento Mundial de los Pueblos (MMPM) y la Curia Romana. De hecho, el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, concebido y creado expresamente por el Papa Francisco, apoya, coordina y, en parte, promueve la actividad de los llamados Movimientos Populares en todo el mundo. Esta relación está documentada explícitamente en las fuentes oficiales de la Santa Sede.

El viaje de Ferrari en Estados Unidos no se presenta como una iniciativa pastoral aislada, sino como la expresión coherente de una precisa orientación. La cuestión de la inmigración no se aborda como un asunto político, legal o prudencial, en el que distintas soluciones puedan legítimamente contraponerse, sino como un imperativo moral,  ideológico, que tiende a prevalecer sobre otras exigencias prioritarias del bien común. León XIV habla del derecho a emigrar; a veces también se recuerda el derecho a no emigrar; rara vez se menciona el deber de los migrantes de respetar las leyes del país en el que residen. Nunca se habla de los derechos de quienes acogen a los migrantes , derechos que deberían ser prioritarios y que hoy en día se pisotean sistemática y diariamente.

Nos encontramos ante una curiosa asimetría moral y una grave omisión por parte de la Iglesia Católica: el migrante se presenta como el único titular de derechos, mientras que la comunidad de acogida queda reducida a una colección amorfa de titulares de deberes y deudores morales, una masa privada de cualquier derecho legítimo a la seguridad, la identidad, la continuidad cultural y el orden político.

En noviembre de 2016, con motivo del Jubileo de la Misericordia dedicado a las personas «socialmente excluidas», el Papa Francisco estrechó la mano de un inmigrante ruandés, reiterando que los pobres y los migrantes están «más inclinados a ser artífices de la paz» e invitando a la Iglesia a «acoger, acompañar, apoyar e integrar» a quienes llegan de otros países. Ese hombre era Emmanuel Abayisenga. Tras trasladarse a Francia, el 18 de julio de 2020 incendió la catedral gótica de Nantes, destruyendo el gran órgano histórico, numerosas vidrieras y un lienzo del siglo XIX, además de dañar gravemente el edificio. Tras pasar unos meses detenido, el inmigrante recibió hospitalidad del párroco de Saint-Laurent-sur-Sèvre, el padre Olivier Maire. En 2021, Abayisenga consideró oportuno agradecérselo quitándole la vida de forma brutal. No fue hasta enero de 2026 que la justicia francesa lo condenó a treinta años de prisión, seguidos de la expulsión del país.

Unos mueren otros crecen.

Se va perfilando el nuevo curso y, a estas alturas, el pescado está todo vendido. Todos sabemos en nuestras diócesis y órdenes religiosas cuántos candidatos se integran a seminarios y noviciados, el resultado es muy poco o nada, salvo honrosas excepciones que todos sabemos por dónde van.  Los noviciados vacíos y las comunidades cada vez más envejecidas han empujado a algunos institutos hacia el marketing, mientras que otros se han replegado a la inercia. Sabemos que el futuro de la vida consagrada no depende de la cantidad, sino de la fidelidad a Cristo, incluso cuando esa fidelidad disminuye. Muchas diócesis languidecen sin solución a la vista, se siguen muriendo abundantes sacerdotes y no hay quien cubra las vacantes que dejan. Los obispo se ha olvidado de que su principal obligación es que no falte a sus fieles la atención espiritual y, sobre todo, los sacramentos. Hoy no, están mucho más interesados en sinodalidades vacías  y en ecologías de laboratorio. No paran  de marear con a todo lo que deja, cada vez más escaso, y convocan continuamente reuniones y encuentros sumidos en una espiral estéril. Se resignan a que son los últimos y sin incapaces de reconocer que quizás el problema son ellos mismos. Es triste ver como buenos sacerdotes y religiosos luchan por sobrevivir y atienden clandestinamente a los fieles, siempre con prudencia y su discreción para evitar los celos del mitrado de turno. Hay brotes verdes, siempre los hay, no se puedes publicitar mucho, pero siguen creciendo y trabajando. Estamos enterrando una iglesia que ya está muerta, algo nuevo está naciendo, en silencio, con discreción, pero con toda fuerza de la vida y el futuro en sus manos.

«…la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno».

Buena lectura.

 

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