La Magnífica Humanitas de León XIV, lo humano y lo inhumano, entre la Biblia y San Agustín, el Papa y Anthropic, el párroco de Silicon Valley, ¿cambia algo el documento?, el tema de la esclavitud, la academia para la vida contra el sínodo.

La Magnífica Humanitas de León XIV, lo humano y lo inhumano, entre la Biblia y San Agustín, el Papa y Anthropic, el párroco de Silicon Valley, ¿cambia algo el documento?, el tema de la esclavitud, la academia para la vida contra el sínodo.

Hoy es un día muy especial centrado en la primera encíclica del Papa León XIV: Magnifica Humanitas.  Casi todas las noticias se centran en algunos aspectos del documento con análisis que necesariamente son prematuros. La primera impresión es que es casi eterna y de complicada lectura, algunos colegas de medios comentaban ayer que su lectura es una verdadera penitencia. El impacto en los medios es muy poco, la referencia de su aparición y algunos comentarios a aspectos más bien secundarios sobre su contenido. Sobre el tema central – la inteligencia artificial – más bien poco o casi nada, intentaremos señalar algunos aspectos que nos parecen interesantes sobre la encíclica, las demás informaciones son muy repetitivas.

La revolución digital se interpreta dentro de la filosofía cristiana de la historia: la historia es el lugar de coexistencia y conflicto entre dos formas de vida, que construyen dos culturas opuestas (las duae civitas agustinianas), y cada hombre y cada sociedad están llamados a elegir de qué lado estar.  ¿Será pastoralmente útil o demasiado difícil? Pero, sobre todo, se espera una «visión» en la primera encíclica: ¿qué visión tiene este Papa para la Iglesia? ¿Cuál es su programa? Cabe recordar que la primera encíclica de un pontífice no siempre es la programática: Lumen Fidei de Francisco fue escrita por Benedicto XVI, pero el verdadero programa era Evangelii Gaudium . Dilexi te (octubre de 2025) también fue un texto de Francisco completado por León XIII. Magnifica Humanitas es, en cambio, en términos de fecha y arquitectura, un programa.

El espectáculo de la presentación.

El Vaticano quería que la primera encíclica de León XIV fuera un «acontecimiento» mediático. Sobre la larga mesa colgaba una pantalla que mostraba vídeos de papas que defendieron la doctrina social de la Iglesia, comenzando con León XIII, e imágenes de escenas extremas de guerra y pobreza. En su mesa, el papa podía verse a sí mismo en una pequeña pantalla dando discursos o abrazando a los fieles durante su reciente viaje a África.  Un espectáculo sin precedentes para la publicación de un documento papal : a medio camino entre una conferencia y el lanzamiento de un nuevo invento.

Magnifica Humanitas y Rerum Novarum.

El día de la firma del documento, el 15 de mayo, recuerda la fecha de la encíclica Rerum Novarum promulgada por León XIII en 1891, documento fundamental de la Doctrina Social de la Iglesia. El mensaje es claro: al igual que en Rerum Novarum León XIII abordó la cuestión social a finales del siglo XIX, en el contexto de la primera gran revolución industrial, hoy León XIV siente la urgencia de abordar de nuevo la cuestión social porque hay otra revolución en marcha, la de la inteligencia artificial. Desde mayo de 2025, León XIV ha vuelto a hablar de IA en numerosas ocasiones, y ya en su primer discurso ante el Colegio Cardenalicio había vinculado la elección del nombre con este tema. La novedad de la encíclica reside en que conecta orgánicamente la cuestión de la IA con la Doctrina Social de la Iglesia. La IA y sus aplicaciones constituyen la res novae que debe leerse a la luz de la historia de la Doctrina Social (cap. 1) y sus principios (cap. 2), pero también son lo que pone a prueba la propia Doctrina Social. El párrafo 17 afirma la inteligencia artificial «debe entenderse no como un apéndice temático, ni como una emergencia que deba gestionarse, sino como una transformación que cuestiona las categorías de la doctrina social desde dentro y exige su mayor desarrollo».

Lo humano y lo inhumano. 

En realidad, por lo tanto, es incorrecto llamarla una encíclica sobre IA . El subtítulo aclara el tema: «La salvaguarda de la humanidad en el contexto de la IA». Magnifica Humanitas busca establecer el marco para el discurso católico sobre la IA. En cierto modo, el enfoque es el mismo que utilizó el Papa Francisco con la cuestión ecológica: la crisis ecológica no es solo un problema de contaminación ni un problema en sí mismo, sino una de las manifestaciones graves de una crisis general de la humanidad, que se presenta de diferentes formas y requiere una ecología integral. Incluso el debate sobre la IA se remonta a la crisis de la humanidad y se considera un factor que acelera tanto el bien como el mal. Si en abstracto la tecnología es neutral, en la práctica «no es neutral, porque toma el rostro de quienes la conciben, la financian, la regulan y la utilizan» (MH 9).

La IA  debe ser «desarmada» (ahora un término clave del pontificado), impidiendo que domine a los humanos: «Esto significa sacarla de los monopolios, hacerla debatible, disputable y, por lo tanto, habitable, reintegrándola a la pluralidad de culturas y formas de vida humanas» (MH 110). La imagen que guía el documento es la de la construcción, es decir, una actividad plenamente humana, que tiene un plan y emplea a muchas personas: «No tengamos miedo de ensuciarnos las manos en la obra de nuestro tiempo» (MH 16); «Animo a todos, especialmente a los fieles laicos, a no tener miedo de dejarse interpelar por la realidad, a escucharse unos a otros y a asumir firmemente su propia responsabilidad en la construcción de una sociedad más humana y fraterna» (MH 91).

Entre la Biblia y San Agustín. 

Ambos extraídos del Antiguo Testamento: la Torre de Babel (Gén 11:1-9) y la reconstrucción de las murallas de Jerusalén bajo Nehemías (Neh 2:6). El primero es un proyecto de dominación imperialista, uniformadora y deshumanizadora. La segunda es una obra de artesanía y responsabilidad compartida: Jerusalén está en ruinas y el pueblo que regresó del exilio se puso a trabajar para reconstruir sus murallas, bajo la guía del gobernador Nehemías, quien asignó a cada familia una sección de la muralla.

No hay muchas citas de Agustín en la encíclica. En la introducción (MH 11) sobre el corazón inquieto, al final del tercer capítulo, es decir, más o menos en la mitad del texto (MH 130), en el quinto capítulo sobre la paz (MH 215) y en la conclusión, sobre la Eucaristía (MH 234). La cita más importante es la central, citando una famosa frase del Libro XIV de De civitate Dei : «Dos amores hicieron dos ciudades: la ciudad terrenal, del amor a uno mismo hasta el punto del desprecio por Dios; la ciudad celestial, del amor a Dios hasta el punto del desprecio por uno mismo».

Una iglesia en construcción de León XIV.

¿Qué visión de la Iglesia propone León XIV? La primera impresión es que se trata de una Iglesia «una obra en construcción de la humanidad». El Papa Francisco veía a la Iglesia como un «hospital de campaña», una Iglesia «en movimiento», comprometida con la proclamación del Evangelio, León ve y desea una Iglesia presente y activa en la obra de construcción del mundo: cristianos que trabajan junto con todos aquellos que construyen un mundo humano y que luchan contra la deshumanización. Citando a Pablo VI, León invoca el proyecto de una “civilización del amor”: «La obra parece estar ya en marcha, sobre todo gracias a muchas piedras vivas firmemente unidas a Cristo, la piedra angular (cf. 1 Pe 2,4-6).

La reformulación de los principios clásicos de la Doctrina Social en el segundo capítulo —el bien común, el destino universal de los bienes, la subsidiariedad, la solidaridad, la justicia social (si bien la dignidad humana no figura entre los principios, es el fundamento de todo)— sirve de brújula para evaluar y gobernar los desarrollos tecnológicos y sus aplicaciones, que están transformando el mundo en que vivimos. Al final del capítulo (MH 86-89), la encíclica recurre a la subsidiariedad como «criterio de gobierno y de vida pastoral», la participación de los bautizados «a través de cuerpos de participación reales, no nominales», la transparencia, la rendición de cuentas, «formas regulares de evaluación del ejercicio de las responsabilidades ministeriales», la escucha a las víctimas de «abuso espiritual, económico, institucional, sexual, de poder y de conciencia». León XIV rechaza con claridad cualquier interpretación de su pontificado como un alejamiento de la sinodalidad: el párrafo 89 guarda una estrecha relación con el camino sinodal.

¿Quién es Nehemías para León XIV?

Es alguien que «no impone soluciones desde arriba. Convoca a las familias, les encomienda a cada una una sección del muro para reconstruir, escucha sus temores, coordina esfuerzos y enfrenta la oposición» (MH 8). Es un líder en el sentido de alguien que sabe empoderar a todo el pueblo. No es un nacionalista, sino el protector de un pueblo débil y desamparado.  “En él veo una parábola luminosa de nuestra vocación a ser, en la era de la transformación digital, no espectadores resignados de fracturas sociales y culturales, no simples comentaristas de las ruinas, sino mujeres y hombres que entran en las obras de la historia —laboratorios de investigación, empresas tecnológicas, escuelas, medios de comunicación, instituciones, comunidades locales— para levantar lo que se ha derrumbado y proteger lo que está expuesto” (MH 241). El Papa León repitió esta lectura de Nehemías en su discurso durante la presentación, casi como para reiterar su deseo de recuperar una figura bíblica para protegerla de interpretaciones inapropiadas.

León XIV y Anthropic.

¿Por qué León XIV  quería al cofundador de Anthropic, una de las empresas que contribuyeron a los riesgos expuestos por Magnifica Humanitas, en el Vaticano? ¿Por qué darle protagonismo a uno de los actores principales del sector, concretamente a la empresa Anthropic, que produce a Claude? ¿Invitar a alguien que está desarrollando inteligencia artificial mientras se presenta el documento programático más importante de un pontificado que advierte sobre los riesgos de la transformación tecnológica no es lo mismo que darle la palabra a un magnate del petróleo para hablar sobre el medio ambiente, o a un fabricante de drones para hablar sobre la paz? Independientemente de cualquier análisis teológico o doctrinal, la presencia de Olah junto al Papa ha activado las alarmas.

La presencia, en la mesa de la presentación oficial en el Vaticano, de Christopher Olah, cofundador de Anthropic y mencionado también por el Papa en su discurso centra algunas informaciones.  Olah es responsable de la investigación sobre interpretabilidad, la disciplina que investiga lo que sucede dentro de un sistema de IA cuando está en funcionamiento.

El Papa reconoce que: «En el pasado, eran principalmente los Estados quienes guiaban y dirigían la innovación. Hoy, sin embargo, los principales impulsores del desarrollo son actores privados, a menudo transnacionales, dotados de recursos y capacidad de intervención superiores a los de muchos gobiernos. El poder tecnológico adquiere así una nueva faceta, predominantemente “privada”, y por ello resulta aún más difícil discernirlo, gobernarlo y orientarlo hacia el bien común» (MH 5). Anthropic se presenta con un compromiso ético y el propio Olah ha buscado a diversos interlocutores cristianos desde enero de 2026.

La mesa de presentación fué muy asimétrica, equilibrada en el ámbito teológico (Czerny, Fernández, Lushombo, Rowlands), pero con una sola voz del mundo tecnológico, sin críticos independientes ni responsables políticos.  Para Anthropic es un posicionamiento en el mercado: es la más abierta al diálogo porque necesita legitimidad, y el riesgo,  más que evidente,  para la Santa Sede es prestarse a una estrategia de marketing.

Las presiones de la industria tecnológica.

Según un reportaje de Politico , que consultó diversas fuentes, la elaboración del documento fue objeto de una considerable presión por parte de la industria tecnológica. El último incidente documentado data del 29 de abril, cuando una delegación con representantes de Meta, Google y Amazon fue recibida brevemente en la Plaza de San Pedro y posteriormente se trasladó a la Embajada de Francia ante la Santa Sede para mantener varias horas de conversaciones con Paolo Ruffini, jefe de comunicación del Vaticano. El tema principal era la protección infantil en la era de la IA. La cuestión real, de mayor alcance, radica en cómo una de las autoridades morales más antiguas del planeta pretende juzgar la tecnología que Silicon Valley se apresura a desarrollar.

El nexo entre ambos mundos fue el padre Éric Salobir, un dominico francés con experiencia en banca de inversión, actual presidente del comité ejecutivo de la Human Technology Foundation, entre cuyos miembros se encuentran Google, Qualcomm y Palantir.  Entre los colaboradores externos a la «constitución» publicada en enero por Anthropic para definir los valores de su modelo de IA figuran dos asesores de la Santa Sede, el obispo Paul Tighe y el padre Brendan McGuire, sacerdote de Silicon Valley y antiguo ingeniero de software. La encíclica fue precedida por un largo proceso de negociación en el que las empresas tecnológicas se presentaron como socias éticas, no como adversarias.

El párroco de Silicon Valley.

El padre Brendan McGuire, antiguo ingeniero y sacerdote en California relata la trayectoria de encuentros y contactos entre científicos y representantes de la Santa Sede, que culminaron con la publicación de Magnifica Humanitas: «Muchos perciben la tecnología como el enemigo, pero debemos dialogar con ella. Está construyendo nuestro futuro, con o sin nosotros». McGuire, un exingeniero irlandés con una maestría en informática y ciberseguridad, y sacerdote durante veintiséis años, dedica su vida a convivir con científicos, expertos y figuras del sector tecnológico, convirtiéndose en confesor, referente e incluso amigo personal de algunos de ellos. Entre ellos se encuentra Chris Olah, el joven cofundador de Anthropic, quien hoy acompañó a León XIV en la presentación de la encíclica. «Chris es un querido amigo».

«Me ordené sacerdote hace 26 años y provengo del sector, así que, aunque he participado en diversas actividades, nunca me he alejado realmente de este ámbito y siempre he mantenido el contacto con todos». «Ocupé un puesto directivo en una empresa; mis amigos se convirtieron en directores generales y directores financieros, y he mantenido el contacto con ellos durante los últimos 25 años, pero sobre todo durante los últimos diez. Muchos venían a mí y me decían que les preocupaba lo que veían venir desde fuera del valle. Algunos querían retirarse: «Es demasiado para mí». O me preguntaban: «¿Qué podemos hacer?». Así que empezamos a reunir a grupos y, con la ayuda del obispo Paul (monseñor Paul Tighe del Dicasterio para la Cultura y la Educación ) , organizamos sesiones de diálogo».

Todo esto ocurrió hace unos ocho o nueve años, cuando se decidió condensar estos contactos en una iniciativa concreta: un Instituto de Tecnología, Ética y Cultura en la Universidad de Santa Clara, en colaboración con el Dicasterio para la Cultura y la Educación. «También publicamos un libro, un manual titulado Ética en la era de las tecnologías disruptivas . Y así «empezamos a obtener mayor reconocimiento». El otoño pasado conoció a Olah, lo que «dio lugar a una relación muy estrecha, basada en la escucha mutua», seguida de las visitas de Tighe a California para las Charlas Minerva con ejecutivos de Silicon Valley y numerosos otros eventos en Roma. Todo esto fortaleció el diálogo con la Iglesia Católica y otras religiones en una «búsqueda compartida de sabiduría»: «Sintieron que habían encontrado en nosotros un socio en este camino. Y eso fue lo que hicimos».

Magnifica Humanitas puede considerarse, por tanto, la culminación de un largo y complejo camino en el que la Iglesia busca mirar «a la luz del Evangelio», como enfatizó el Papa en su discurso de hoy, los desafíos y las transformaciones de nuestro tiempo. Y también, como se mencionó durante la presentación, entablar un diálogo con quienes lideran estas transformaciones, para que su contribución sea más efectiva e inmediata. «Sería un riesgo mayor no arriesgarse a dialogar», afirma McGuire, rechazando las acusaciones y críticas de que una empresa como Anthropic podría utilizar el Vaticano para una operación de «lavado de imagen social». «El mayor riesgo es no hacer absolutamente nada».

El Padre Brendan: “Como Iglesia, ciertamente no estamos de acuerdo en todo, pero es crucial abrazar verdaderamente la idea de sinodalidad del Papa Francisco: escuchar, reunirse y trabajar con la gente. Y creo que ha habido un diálogo muy fructífero hasta ahora”.  ¿Cuánto diálogo con estos gigantes es posible sin conflicto? “Creo que mucha gente teme el impacto que la tecnología tendrá en ellos, en sus hijos y en el mundo laboral. Y este temor está bien fundado, para ser honesto. Al mismo tiempo, la tecnología siempre ha traído un cambio, una transición”.  El siguiente paso «es crear lo que yo llamo ‘círculos de sabiduría’.

¿Qué dice realmente Magnifica Humanitas ?

León XIV parte de una premisa desafiante: la tecnología no es, en sí misma, enemiga de la humanidad. Sin embargo, el mercado, por sí solo, no basta para regularla. «La búsqueda de beneficios no puede justificar decisiones que sacrifiquen sistemáticamente puestos de trabajo», escribe el Papa. El riesgo reside en «una paradoja de progreso material y regresión antropológica que socava los cimientos de una paz social justa y estable». Las demandas concretas se enumeran sin rodeos: regulación gubernamental de las empresas que desarrollan IA, protección de los trabajadores, educación en pensamiento crítico, protección de menores frente a contenidos violentos o falsos generados por IA y garantizar que las decisiones sobre el uso de armas permanezcan en manos humanas.

En el frente de guerra va más allá de su enseñanza habitual: «La teoría de la guerra justa está obsoleta», escribe. También expresa su preocupación por el hecho de que algunos sistemas de armas autónomas hayan alcanzado niveles de desarrollo «prácticamente fuera del control humano». El texto incluso evoca a Gandalf, el mago de El Señor de los Anillos, quien nos insta a no pretender controlar todos los designios del mundo, sino a hacer nuestra parte para salvar los años que vivimos.

¿Cambia algo el documento?

La pregunta que se hacen ahora los observadores es si el documento cambiará algo. La profesora Noreen Herzfeld, citada por el New York Times , se muestra escéptica sobre su impacto en la industria: «No creo que los magnates tecnológicos de Silicon Valley le presten mucha atención». En el ámbito político, Sarah El Haïry, Comisionada Francesa para la Infancia, lo comparó con el Rerum Novarum de 1891 , un texto que «podría tener un gran impacto» en la gobernanza global de la IA, según declaró a Politico . J.D. Vance, vicepresidente de Estados Unidos y católico converso, ya ha advertido que no lo tomará como verdad absoluta. Trump, de forma más directa, ya ha dejado claro que «no es muy fan» de un papa que «critica al presidente de Estados Unidos». The Tablet señala que la visión de la encíclica es la de un «humanismo integral» que sitúa a la persona, no la eficiencia del sistema, en el centro. El documento concluye con el cántico del Magnificat de María , una conclusión sorprendente para un texto centrado en algoritmos, mercados y armas autónomas, subrayando que ningún código puede resolver jamás la cuestión fundamental de qué significa ser humano. Y que, de cara al futuro, el verdadero desafío será preservar algo que no es inteligente en el sentido computacional del término: la conciencia, los límites y la compasión.

El tema de la esclavitud.

Ante esta última humillación de la Iglesia por parte de quienes deberían defenderla y fortalecerla,un artículo de hoy redacta un breve memorándum apologético para contrarrestar las habituales trivializaciones, explotaciones y distorsiones perpetradas.  La primera encíclica de León XIV en los números 170-174: «Sin embargo, no podemos negar ni minimizar la demora con la que la Iglesia y la sociedad condenaron el flagelo de la esclavitud… Esta es una herida en la memoria cristiana que no nos es ajena. Es inevitable sentir un profundo dolor al considerar el enorme sufrimiento y la humillación que la esclavitud significó para tantas personas, en contraste con su infinita dignidad, infinitamente amadas por el Señor. Por ello, en nombre de la Iglesia, pido sinceramente perdón». 

Un repaso a documentos pontificios que condenan la esclavitud.  “Creator omnium” de Eugenio IV (1434). “Sublimis Deus” de Pablo III (1537). “Commissum nobis” de Urbano VIII (1639). “In supremo” de Gregorio XVI (1839). “Catholicae Ecclesiae” de León XIII (1890). En el último documento encontramos escrito: «La Iglesia Católica, que acoge a todos los hombres con amor maternal, desde sus orígenes, como bien sabe usted, Venerable Hermano, no ha tenido más anhelo que la abolición y eliminación total de la esclavitud, que sometía a tantos mortales a un cruel yugo. En efecto, fiel guardiana de la doctrina de su Fundador, quien personalmente y a través de las palabras de los Apóstoles enseñó a los hombres la fraternidad que los une a todos, como aquellos que tienen el mismo origen, son redimidos al mismo precio y están llamados a la misma bienaventuranza eterna, la Iglesia asumió la causa olvidada de los esclavos y fue la inquebrantable garante de la libertad, aunque, según lo exigían las circunstancias y los tiempos, se comprometió con su propósito de manera gradual y moderada. Es decir, procedió con prudencia y discreción, pidiendo constantemente lo que deseaba en nombre de la religión, la justicia y la humanidad; con ello fue sumamente merecedora de la prosperidad y la civilización de las naciones».

La academia para la vida humana contra el grupo sinodal arco iris.

La Academia Juan Pablo II para la Vida Humana y la Familia ha publicado una carta abierta en la que critica duramente el informe del Grupo de Estudio Nº 9 del Sínodo sobre las Relaciones Homosexuales, advirtiendo que el “cambio de paradigma” propuesto se aparta de la enseñanza católica y de la Revelación divina en favor del “espíritu de los tiempos”. La Academia argumenta que el texto es incompatible con la comprensión que la Iglesia tiene del Apocalipsis, corre el riesgo de revivir errores modernistas ya condenados y «afecta la integridad misma de la fe católica», particularmente al parecer normalizar o bendecir uniones basadas en actos que el Catecismo define como «intrínsecamente desordenados» y al hablar positivamente sobre los niños adoptados y criados por parejas homosexuales.

La carta, dirigida al cardenal Mario Grech, secretario general del Sínodo de los Obispos, cuestiona si el informe refleja fielmente la fe de los católicos practicantes. Sugiere, en cambio, que emana de círculos eclesiales empeñados desde hace tiempo en revisar la doctrina católica sobre la sexualidad y la vida familiar, y acusa al proceso de utilizar selectivamente testimonios de manera «ideológicamente predeterminada», en lugar de mediante un auténtico discernimiento eclesial. Tras constatar que la Congregación para la Doctrina de la Fe, bajo el pontificado de Juan Pablo II y el cardenal Joseph Ratzinger, había rechazado posturas similares, la Academia expresa su «grave preocupación» por el hecho de que el proceso sinodal en general se esté convirtiendo en un vehículo para la ambigüedad doctrinal o la capitulación ante las corrientes ideológicas contemporáneas, y por lo tanto pide que se retire urgentemente el informe del Grupo de Estudio 9 para que la Iglesia pueda ofrecer a los fieles claridad, continuidad y la confianza de que el depósito de la fe se conservará sin concesiones.

«…muchos primeros serán últimos, y muchos últimos serán primeros». 

Buena lectura.

 

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