La carta que Parolin nunca ha visto, misa a mediodía en la décima planta, oficiales sin que nadie las publicara, fase no es estadio, la Ley Fundamental no dice nada del Soberano y setecientos días sin un cardenal nuevo.

La carta que Parolin nunca ha visto, misa a mediodía en la décima planta, oficiales sin que nadie las publicara, fase no es estadio, la Ley Fundamental no dice nada del Soberano y setecientos días sin un cardenal nuevo.

Hay que reconocer que no son momentos fáciles para informar. A todos, lo reconozcan o no, nos ha dejado descolocados la nueva situación y sus consecuencias imprevisibles a muy corto plazo. los datos son los que son, los rumores se dan como rumores y lo que no está en un documento no se escribe como si lo estuviera. Tercer día de partes  con más preguntas que respuestas, es natural que así sea, incluso al comedido Parolin se le nota muy descolocado. Hoy nos hemos alargado un poco más de lo que nos habíamos propuesto, hoy tenemos setenta enlaces externos. Tenemos la impresión de enfrentarnos a toda una tesis doctoral cada día, contamos con la benevolencia de los lectores ante los más que posibles errores.

Ayer  el Papa se levantó, desayunó, hizo fisioterapia completa y concelebró misa a mediodía en la décima planta del Gemelli. Y como la pregunta de la semana ha sido quién gobierna la Iglesia mientras él está ingresado, hemos ido a buscar la respuesta donde estaba: en el Reglamento de la Curia que él mismo promulgó hace once meses, en una Ley Fundamental de hace diez semanas y en un artículo de hace veintiséis años.

El parte del jueves

Primero la forma, que ya es noticia por repetida: el parte no es un Boletín. Sale por el canal de «Comunicaciones a los periodistas», sin número y sin hora, firmado otra vez por el doctor Luigi Carbone y el profesor Stefano Margaritora. Y tiene versión oficial española, de modo que lo citamos tal cual:

«Esta mañana, el Santo Padre se sometió a los exámenes de rutina, los cuales dieron resultados normales. La radiografía de tórax mostró una buena recuperación del pulmón operado. Realizó sus actividades cotidianas de manera autónoma. La sesión de fisioterapia incluyó actividades motoras completas. En términos generales, la evolución posoperatoria transcurre con regularidad.» Antes, a primera hora, había salido por Telegram que el Papa «ha pasado bien la noche en el hospital, se ha levantado y ha desayunado». Ahí el «se ha levantado» ya es exacto, dicho sea de paso: anteayer dos medios lo escribieron cuando el parte solo decía que había empezado a caminar en la habitación.

La cobertura fue correcta y breve: Adnkronos, RaiNews e Il Tempo reprodujeron el texto. Il Tempo titula la «buena recuperación del pulmón» atribuyéndola a los médicos, y la atribución es exacta: está en el parte, palabra por palabra.

Misa a mediodía en la décima planta

Lo cuenta L’Osservatore Romano, que es el órgano de la Santa Sede, y la fuente es Bruni: el Papa había concelebrado el miércoles por la tarde en una sala habilitada al efecto en la décima planta del hospital, «y lo mismo ha hecho hoy a mediodía». No dice con quién. Y tampoco dice que la capilla de la planta esté en obras, consta, desde el día 13 y por boca del jefe de prensa del Gemelli, es que el apartamento papal tradicional de esa planta está reformándose.

Y la frase del día, también vía Bruni y en una sola línea sin complemento: «el Papa ha retomado la actividad laboral». Eso es todo. L’Osservatore no precisa qué ha retomado: ni despachos, ni audiencias, ni documentos, ni firmas. Tratándose del periódico de la Santa Sede, el silencio también es información. AgenSIR, por su cuenta, escribe que la ha retomado «gradualmente»; el adverbio no está ni en el parte, ni en L’Osservatore, ni en la cita de Bruni.

Lo que el parte sigue sin decir

Tres días de partes y el expediente clínico público sigue igual de corto. No hay estadio, ni patológico ni clínico. No se menciona la afectación ganglionar ni si hubo linfadenectomía. No hay perfil molecular. No hay histológico definitivo: el único que existe es el extemporáneo del día 13, hecho sobre la mesa de operaciones. No hay una palabra sobre quimioterapia, radioterapia ni terapia dirigida. No hay pronóstico, ni fecha de alta, ni mención del viaje. Y ningún parte anuncia el siguiente.

Esa es la razón por la que las preguntas que plantea Silere non possum sobre los ganglios y el estadio son legítimas: lo hemos cotejado contra los textos oficiales del 14 y del 15 y ninguno los menciona. La laguna existe. Lo que no es una pregunta abierta, aunque venga con forma de pregunta, es insinuar un móvil a partir de la salud de familiares del Papa. Y hay en esa misma pieza una imputación con nombre y apellidos contra Matteo Bruni —que organizaría encuentros con periodistas al margen del Dicasterio para la Comunicación, con información obtenida de gendarmes y colaboradores— sostenida en nada más que la afirmación del autor.

El reproche se cae solo, además, por el calendario: el día en que se publica, Bruni está hablando a los periodistas a cara descubierta, y así lo recogen L’Osservatore Romano e Il Messaggero. Atacar el off the record el día en que la información es on the record tiene su gracia. La segunda pieza del sitio, en cambio, es crónica utilizable, concuerda con el registro oficial y adelantó incluso el rosario del cardenal Comastri.

Sospechado y sabido no son lo mismo

Giovanni Panettiere publicó en Quotidiano Nazionale una comparación entre Francisco y León XIV ante la medicina, y de paso dio un paso que nadie había dado: que el Papa «sabía ya desde hacía algunos días que la del pulmón era una lesión tumoral, maligna», y que la operación y la biopsia «solo confirmaron las primeras indicaciones». Lo sostiene en «ambientes vaticanos» anónimos.

El documento dice otra cosa. El parte del día 13 habla de un adenocarcinoma confirmado por la biopsia intraoperatoria «como se sospechaba por los exámenes preoperatorios», y en el Ángelus el Papa habló de un nódulo. Sospechado no es sabido, y la diferencia no es un matiz: cambia el relato de aquel domingo. Hasta Silere non possum, que no es cauto, se quedó en «sospechado».

Tres atribuciones que no se sostienen

Van juntas porque son del mismo día y del mismo género. Corriere Roma titula «el boletín del Gemelli» y escribe en el cuerpo «el boletín diario desde el Gemelli»: el parte no es del hospital, lo firman el médico personal del Papa y el cirujano que lo operó, y se difunde por un canal de la Sala Stampa. Sky TG24 lo llama boletín médico, que tampoco es, y añade cifras del itinerario —treinta y un mil kilómetros, quince etapas— que no están en ninguna fuente vaticana publicada.

Y Editoriale Domani hace algo peor que equivocarse de nombre. Pone entre comillas «si es necesario el pontificado podrá ser reajustado», en pasiva y sin sujeto, cuando la frase de Parolin es activa y con el Papa de sujeto; y entrecomilla también un «si está bien lo hará desde el Gemelli» que no tiene nadie más. Son reescrituras presentadas como cita. Atribuye además a «el oncólogo del pontífice», sin nombre, que hará falta una semana para decidir sobre el viaje: no está en ningún documento oficial y no lo recoge ningún otro medio. El más limpio del día, por si sirve de contraste, es Adnkronos, que transcribe a Parolin largo y en estilo directo y no le atribuye al parte nada que no esté en él.

Parolin, a micrófono abierto

El Secretario de Estado habló ayer con los periodistas al margen de un acto de la embajada de Irak ante la Santa Sede y dijo tres cosas. La primera, personal: «sigo estando preocupado porque me duele verdaderamente enormemente lo que ha pasado. Pero me fío de las noticias que nos han dado con los partes». La segunda, operativa y en condicional: «si para el fin de semana está mejor, creo que hará el Ángelus desde el Gemelli», que es hipótesis suya y no anuncio.

Y la tercera es la que hay que leer dos veces, precedida de una cautela suya que algunos medios han recortado: «hace apenas dos días que el Papa ingresó, no se pueden hacer previsiones de ningún tipo», y entonces, «luego el Papa también reajustará su pontificado, si es necesario reajustarlo».  El verbo que usó es rimodulare, no rimodellare: reajustar, recalibrar, acompasar el ritmo y la intensidad. No rehacer el diseño. Quien la traduzca por «remodelará» —y nosotros estuvimos a punto— le está dando una carga estructural que el italiano no tiene. Tras decir que si estaba mejor creía que lo haría desde el Gemelli, Parolin añadió: «pero son todo conjeturas que hago, sin tener noticias». AgenSIR y Adnkronos lo recogen; ANSA presentó la previsión en firme y se dejó el freno. El Secretario de Estado etiquetando sus propias palabras como conjetura es, además, una lección de método que no todos los días se ve.

Sobre el viaje dijo bastante más de lo que ha circulado: «es un viaje largo y exigente, dependerá de los médicos»; que «la decisión inicial cuando el Papa ingresó era que el viaje se mantendría en la forma prevista»; que «imagino que si todo va bien el viaje se hará, y si luego hay novedades eso no lo podemos prever»; y, por si quedaba duda, que «el Papa todavía no se ha pronunciado sobre este tema». A la presidenta peruana, que esperaba noticias, le contestó con una frase que vale para toda la semana: «cuando haya noticias las daremos, pero hay que tener las noticias para darlas».

Del ambiente en los sacros palacios, dijo que el anuncio «ha sido una gran sorpresa» pero que «el clima es bastante sereno, hay confianza y la esperanza es que pueda resolverse en poco tiempo y de manera definitiva». Lo recogen AgenSIR y Sky TG24 con el mismo entrecomillado.

Quién gobierna, y por qué se puede firmar desde una cama

La respuesta estaba en un documento que el propio León XIV promulgó el 23 de noviembre del año pasado y que entró en vigor el 1 de enero: el Reglamento General de la Curia Romana, aprobado ad experimentum por cinco años. Su artículo 31 §3 dispone que el expediente «debe dejarse al Romano Pontífice, de modo que pueda examinarlo personalmente y comunicar después su decisión del modo que considere oportuno», y el artículo 33 §2 que las decisiones de mayor importancia deben sometérsele para su aprobación.

Es decir: el despacho está diseñado como documental, no presencial. No exige audiencia ni presencia física. Por eso el 13 de octubre, el día de la lobectomía, se nombró obispo de Itabira-Fabriciano y coadjutor de Huehuetenango; el 14 se aceptó la renuncia de monseñor Bernard Bober al gobierno pastoral de Košice y se nombró a dos arzobispos metropolitanos, de Košice y de Cuiabá; y el 15, al obispo de Ponta de Pedras. No hay suplencia porque no hace falta ninguna.

Conviene no inflarlo, eso sí. El despacho del día 15 fue de un solo nombramiento nuevo: la ordenación episcopal del obispo de Haimen que recoge el Boletín de ayer corresponde a un nombramiento del 24 de agosto, y la unión de la eparquía de Cluj-Gherla la firma el arzobispo mayor de los rumanos, no el Papa. Y la audiencia al presidente de la República Dominicana no la dio el Papa: la dieron Parolin y Gallagher en la Secretaría de Estado.

El único canonista con nombre que ha hablado en toda la semana lo dijo con menos palabras. El cardenal Gianfranco Ghirlanda, antiguo rector de la Gregoriana, a Quotidiano Nazionale: «el Papa no pierde sus prerrogativas ni siquiera durante el ingreso hospitalario», «durante el tiempo previsto para la anestesia continúa el gobierno ordinario de la Curia Romana» y «la sede vacante se da solo en caso de muerte o renuncia del Pontífice».

Hay además un dato de forma que se nos había pasado: en los Boletines del 13, del 14 y del 15 no hay ni una sola entrada de «Le Udienze». Desde el ingreso no se ha publicado ninguna audiencia papal. Y la del presidente de la República Dominicana —Parolin y Gallagher en la Secretaría de Estado, para hablar de las relaciones bilaterales y de la delincuencia organizada transnacional— es el único acto diplomático que ha absorbido la Secretaría. No hay, por tanto, una sustitución sistemática: hay una agenda suspendida y un acto reconducido. El comunicado, por cierto, no menciona al Papa en ningún punto, ni explica por qué no dio él la audiencia.

Y la crónica que todos van a citar, sin una sola fuente

La Sicilia publicó anoche Le staffette dei gendarmi portano al Papa i documenti urgenti al Gemelli, bajo la etiqueta «il retroscena»: enlaces de la Gendarmería que llegan al policlínico «para entregar al Papa León XIV los documentos más urgentes procedentes del Vaticano», un servicio que le permite «mantenerse al corriente de las cuestiones de gobierno de la Santa Sede y estampar su firma en los actos que lo requieren».

Encaja tan bien con lo anterior que da pereza decir lo que hay que decir: la pieza no tiene fuente. Ninguna. No dice «fuentes vaticanas», ni «se sabe», ni «según ha podido saberse». No lleva firma personal, no lleva crédito de agencia y no la ha replicado nadie: solo ese periódico y su propia traducción al inglés. Los párrafos atribuidos del artículo son los de siempre —el parte, la reanudación del trabajo, la visita del Sustituto para los Asuntos Generales, el arzobispo Paolo Rudelli—, y justamente lo que promete el titular es lo que va sin atribuir. Nosotros estuvimos a punto de darla por buena porque confirmaba lo que ya pensábamos. Lo que sí está documentado, publicado y firmado por el propio Papa es el Reglamento de la Curia, que dice que el expediente se le deja para que lo examine personalmente. Lo que no está documentado es cómo se le deja. Y la crónica que lo cuenta —y que va a circular mucho, porque es buena y suena verdadera— no se apoya en nada. Puede ser rigurosamente cierta, pero  no está acreditada.

Y lo que ninguna norma resuelve

Dicho lo anterior, queda el hueco, y esta semana ha quedado a la vista. El canon 335 dispone que, al quedar vacante o totalmente impedida la sede romana, nada se innove en el régimen de la Iglesia universal, y remite a «las leyes especiales dadas para esos casos». Para la sede vacante esas leyes existen y son Universi Dominici Gregis. Para la sede impedida no existen. Y el contraste es doméstico: el canon 412 define cuándo una sede episcopal está impedida, y el 413, en la página siguiente del Código, dice quién gobierna entonces la diócesis. Para la Sede Apostólica no hay equivalente.

Lo señaló James H. Provost en America el 30 de septiembre del año 2000, con una claridad que no ha mejorado nadie: «aunque Juan Pablo II promulgó en 1996 nuevas normas para la sede vacante, siguen sin existir leyes especiales que regulen qué hacer si la Sede Apostólica queda impedida. Es un vacío bastante grave en el derecho constitucional de la Iglesia». Veintiséis años después sigue siendo una cita de actualidad. La canonista Geraldina Boni llamó en 2021 a la ciencia canónica a redactar una propuesta de ley sobre precisamente esto.

Y hay un documento nuevo que podía haberlo cerrado y no lo cierra. La Ley Fundamental del Estado de la Ciudad del Vaticano, promulgada por León XIV el 31 de julio de este año y que sustituye entera a la de 2023, dice en su artículo 1 que el Sumo Pontífice, Soberano del Estado, «tiene la plenitud de la potestad de gobierno», y prevé un solo supuesto de interrupción, la sede vacante, en el artículo 3. En cambio regula con minuciosidad qué ocurre «en caso de ausencia o impedimento» del Presidente del Gobernatorato, del Secretario General y del Vicesecretario General, con cadena de sustitución nominada y con el límite expreso de que el sustituto no puede dictar disposiciones con fuerza de ley.

Una Ley Fundamental de hace diez semanas que resuelve qué pasa si falta el Secretario General y no dice una palabra sobre qué pasa si falta el Soberano. Del Papa solo prevé que muera o que renuncie. Conviene no exagerar el agujero: el Estado seguiría funcionando, porque la función legislativa la ejerce la Pontificia Comisión, la ejecutiva el Presidente del Gobernatorato y la judicial los tribunales en nombre del Pontífice. El vacío no es el de la administración vaticana, es el de la potestad suprema de la Iglesia universal.

El viaje, con los números del Boletín

El viaje está fijado por Boletín del 5 de agosto: Uruguay, Argentina y Perú del 6 al 17 de noviembre, con Montevideo, Paysandú y Florida; Buenos Aires, Córdoba y Luján; Lima, Chiclayo, Cusco y Pucallpa. Y existe programa detallado desde el 21 de septiembre, que añade Claypole, Pimentel, Santa Cruz de Succhabamba y Zaña: catorce localidades fuera de Roma.

Como estos días se han manejado cifras de agencia, las damos contadas sobre el documento. Desplazamientos aéreos: catorce, doce en avión y dos en helicóptero. Intervenciones papales previstas: treinta y cinco, de las cuales dieciséis discursos, trece homilías y seis saludos. La cifra de «más de cuarenta discursos»,  si se cuentan actos en lugar de textos, el programa recoge cuarenta y ocho.  La exigencia del conjunto es: doce días, catorce vuelos y treinta y cinco intervenciones.

Cómo se aplaza un viaje papal

Si hay que aplazarlo, el procedimiento está documentado y no deja margen a la sorpresa. Lo anuncia el director de la Sala Stampa, en una declaración con número propio de Boletín: ni el Papa, ni la Secretaría de Estado, ni un dicasterio. Y la fórmula tiene siempre las mismas tres piezas: la decisión atribuida a los médicos, el pesar del Papa y el destino del compromiso.

Los dos precedentes recientes lo muestran. El viaje al Congo y a Sudán del Sur, previsto del 2 al 7 de julio de 2022, se aplazó por Boletín del 10 de junio, veintidós días antes: «accediendo a la petición de los médicos, y para no malograr los resultados de las terapias de rodilla aún en curso, el Santo Padre se ve obligado, con pesar, a posponer el Viaje Apostólico […] a nueva fecha por determinar». La COP28 de Dubái, en cambio, se anuló por Boletín del 28 de noviembre de 2023, tres días antes. Nótese el léxico: en un caso posticipare, en el otro annullato. Rinviato es la palabra de la prensa, no la del comunicado. Dos días más tarde, en el Ángelus del 12 de junio de 2022, Francisco dijo: «con gran pesar, debido a los problemas de la pierna, he tenido que posponer mi visita a vuestros países […]. Os pido disculpas».

Y queda el precedente que de verdad conviene retener, porque responde a la pregunta de qué pasa con lo ya comprometido. Diecisiete días después del aplazamiento, por Boletín del 27 de junio, Francisco envió al cardenal Parolin a Kinshasa y a Juba «para mostrar su cercanía al amado pueblo congoleño y sursudanés», del 1 al 8 de julio: las fechas mismas que el viaje habría ocupado. El viaje se hizo siete meses después. De modo que si estos días se aplaza el de América, lo que habrá que mirar no es solo el comunicado: será si el Secretario de Estado aparece en Montevideo y en Lima en noviembre.

Estado del viaje, hoy

Ningún órgano de la Santa Sede ha dicho nada sobre el viaje desde el diagnóstico. Lo más próximo es la respuesta de Bruni, y vale la pena darla entera porque suele citarse recortada: «hemos oído las palabras del Papa, su intención y su deseo de ir. Luego veremos». Desde Perú, la presidenta Keiko Fujimori dijo que la recuperación llevará varias semanas y que por eso el programa podría cambiar. MilanoFinanza lo resume con precisión: el viaje «sigue confirmado, salvo indicaciones distintas», y un programa aligerado «es una posibilidad, no todavía una decisión oficial». Nadie, en ningún medio, da plazo para la decisión.

Y Asís, que no es un viaje papal

Hay que distinguirlo, porque se está mezclando. Lo del 27 de octubre en Asís no es un viaje apostólico convocado por el Papa: es el encuentro internacional anual de la Comunidad de San Egidio, «Pace disarmata e disarmante», del 25 al 27, con 384 representantes de 53 países. Vatican News adelantó que quien cerraría el encuentro este año sería León XIV, rezando con los cristianos en la Basílica inferior junto al patriarca Bartolomé. Son cuarenta años de la Jornada Mundial de Oración por la Paz que convocó allí Juan Pablo II el 27 de octubre de 1986, pero la de ahora la convoca San Egidio. No está anunciada en el Boletín como visita papal. Sobre si irá, Umbria24 recoge un «vedremo» de una fuente vaticana anónima a preguntas del Corriere della Sera. No lo confundimos con el «luego veremos» de Bruni, que era sobre América.

Setecientos días sin un cardenal nuevo

Mientras se discute quién gobierna, hay un dato del que no habla casi nadie. León XIV no ha creado ni un cardenal en todo su pontificado. No es una impresión: en la tabla de distribución de cardenales vivos por pontificado de creación que publica la propia Oficina de Prensa solo figuran Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco. El último consistorio de creación fue el 7 de diciembre de 2024, el décimo de Francisco, con veintiún cardenales. Son seiscientos setenta y siete días sin una sola incorporación.

La aritmética, a día de hoy: 240 cardenales, 116 electores y 124 no electores. La página de estadísticas de la Sala Stampa da 241 y 116, pero está actualizada al 24 de julio; la diferencia de una unidad es la muerte del cardenal Júlio Duarte Langa el 3 de agosto. Los electores no se han movido desde entonces por una razón verificable: ningún cardenal vivo nació entre el 19 de julio y el 15 de octubre de 1946. Aviso para el que llegue por buscador: la Sala Stampa mantiene colgado un segundo juego de páginas estadísticas congelado en enero de 2014.

La deriva de los próximos doce meses son siete electores menos: Collins en enero, Betori en febrero, Braz de Aviz en abril, dos Santos Marto en mayo, De Kesel en junio, Ramazzini en julio y Farrell —camarlengo y prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida— el 2 de septiembre. De 116 a 109, y a 104 al terminar 2027. En 2026 ya salieron siete, entre ellos el cardenal Omella, que cumplió ochenta el 21 de abril. Y el 81,9 % de los electores actuales, 95 de 116, los creó Francisco; 17 Benedicto XVI y 4 Juan Pablo II.

Dos precisiones para no exagerar, que son las que faltan en casi todo lo que se escribe sobre esto. El tope de ciento veinte electores existe —Universi Dominici Gregis, número 33— pero no es una barrera: el número 36 establece que el cardenal creado y publicado en consistorio tiene por eso mismo derecho a elegir, y de hecho los diez consistorios de Francisco dejaron el Colegio por encima de ciento veinte, el último en ciento cuarenta. El cónclave de 2025 fue el primero celebrado con más de ciento veinte electores, ciento treinta y tres. Y la segunda: ninguna norma obliga al Papa a convocar consistorio ni a mantener completo el Colegio. Venecia lleva quince años sin capelo patriarcal y Milán nueve sin cardenal arzobispo, ninguna sede tiene derecho a cardenal.

Lo que sí hay es un compromiso suyo. En enero dijo que quería mantener los consistorios con periodicidad anual, y al clausurar el de junio añadió: «deseo continuar con esta cita anual también a partir del próximo año. Aún no he fijado la fecha: espero comunicársela hacia finales de este año». Esos consistorios son extraordinarios, consultivos. El instrumento que crea cardenales, el consistorio ordinario público, no lo ha usado nunca.

Un nombramiento leído en clave, y la fuente dice otra cosa

LifeSiteNews publica un análisis con un titular rotundo: que el Papa ha nombrado arzobispo a un obispo que respaldó las bendiciones a parejas del mismo sexo. Se refiere a Marek Forgáč, nombrado arzobispo metropolitano de Košice el 14 de octubre, uno de los nombramientos despachados desde el hospital. Era auxiliar de la misma sede desde 2016, y preside en la Conferencia Episcopal Eslovaca las comisiones para la Protección de Menores y para la Catequesis.

Hemos ido a la fuente primaria, que es una entrevista de Mária Kostyálová en la revista Nové Mesto de julio de 2024, y dice en buena medida lo contrario de lo que sugiere el titular. Sobre qué se bendice: «esa no es una bendición de su unión, sino una bendición de la casa, o de las personas que están allí». Preguntado si cabe leer Fiducia supplicans en sentido permisivo: «esa es una interpretación incorrecta». Y respalda la orientación pastoral de su conferencia episcopal, que es restrictiva: la bendición ha de ser muy breve y sencilla, sin rito aprobado, ni en el marco de ritos litúrgicos ni con vestidura litúrgica, y evitando «incluso el menor indicio de impresión de que se trata de una aprobación o legalización».

Lo que sí hay en la entrevista es sintonía con Francisco en registro pastoral y dos frases que, aisladas, dan titular: que la historia de una persona «a veces puede no encajar en un parágrafo concreto» y que «el sínodo es sobre el encuentro con la persona, no con el libro». Y el «en Eslovaquia estamos poco preparados» que da título al original eslovaco no se refiere a bendecir parejas del mismo sexo, sino a sostener a la vez la claridad moral y el no herir a nadie.

James Martin, dos titulares y una cita de hace nueve años

El mismo medio publica que el padre James Martin participó en la procesión eucarística del Napa Institute por las calles de Nueva York el martes, sexta edición, con misa previa en la catedral de San Patricio presidida por el obispo auxiliar Espaillat, y que fue invitado a llevar la custodia en un tramo; él lo describió en redes como «profundamente conmovedor». No hay reacción del Napa Institute ni de la archidiócesis, y la crónica del National Catholic Register sobre esa misma procesión no lo menciona en absoluto.

Y publica también que Martin dijo que a los homosexuales «se los trata como basura» por pedirles que no comulguen. La frase procede de un episodio del podcast de The Pillar del día 12, cuya transcripción no está publicada, así que no hemos podido verificarla en origen. Lo que sí hemos verificado es que la fórmula no es nueva: America la llevó en un titular en junio de 2017, a propósito de la matanza de Pulse. Y que el titular suelda dos tramos distintos de la conversación: el «como basura» es general, y el ejemplo de la comunión va por otro lado. Sigue figurando como consultor del Dicasterio para la Comunicación en la página oficial de estructura del dicasterio.

Cupich, y un aviso sobre una dirección web

El cardenal Blase Cupich, arzobispo de Chicago, habló del cáncer del Papa en una entrevista con Elisabetta Piqué para La Nación: «fue un shock, fue shockeante», «la gente está muy inquieta, incluso preocupada», «la situación se reduce a decidir si puede volar o no» y «me han dicho que es una afección muy tratable». En la versión inglesa, con Gerard O’Connell, añade:  «aplaudo a la Santa Sede y al Santo Padre por la transparencia que han mostrado en este momento».

Y el aviso, que es de oficio: la dirección web con la que esa entrevista circula lleva juntos el nombre del cardenal y la palabra cáncer, y de ahí ha salido más de un malentendido. Cupich no ha anunciado ninguna enfermedad. Habla del Papa.

La gente, y un titular sin cuerpo

Siguen las colas en la plaza, con rosarios en la mano y gente parada en silencio ante la fachada. AgenSIR lo cuenta con una sola cita, y anónima: «necesitamos su guía espiritual, cuentan algunos peregrinos». La frase del titular, «lo esperamos pronto entre nosotros», no aparece en el cuerpo del artículo, de modo que no se le puede atribuir a nadie. Con nombre y procedencia sí hay testimonios, recogidos el día anterior por Daniele Piccini para Vatican News: don Roland Elsner, de Görlitz, que lo que iba a ser una audiencia con el Papa se convirtió en un momento de oración; Robin Weeks, de Carolina del Sur; José Zozaya, mexicano, que espera volver a verlo pronto en la plaza; y don Michael Antony, de la India. Anoche hubo rosario a las ocho en Sant’Anna in Vaticano, presidido por el cardenal Angelo Comastri, a María que desata los nudos. Y aclaramos una confusión que hemos visto estos días: los rosarios con antorchas en la plaza de San Pedro son los sábados de octubre a las nueve de la noche. El próximo es mañana.

Cómo tres pruebas pasaron a ser oficiales sin que nadie las publicara

Esto merece seguirse paso a paso, porque es el caso más limpio de la semana. El día 14, ANSA e Il Messaggero publicaron que antes de la intervención se habían hecho tres pruebas —broncoscopia robótica con biopsia, TAC torácica con contraste y PET—, atribuyéndolo con fórmula laxa a lo que «se ha sabido por los médicos». El día 15, el mismo periódico escribe que «la oficina de prensa del Vaticano ha confirmado» esas tres pruebas. Lo hemos cotejado contra los cuatro textos oficiales que existen —el comunicado del día 13 y los partes del 13, 14 y 15— y en ninguno aparece la palabra broncoscopia, ni TAC, ni PET. En cuarenta y ocho horas, y sin que mediara un solo documento, una atribución a médicos sin nombre se convirtió en una atribución institucional a la Sala Stampa. Las pruebas pueden haberse hecho exactamente así. Lo que no ha ocurrido es que nadie las haya confirmado oficialmente.

Y por el mismo camino va la cronología. RaiNews, con firma de Ignazio Ingrao para el Tg1, titula que el Papa «ya en Francia había aparecido fatigado» y que luego vinieron las pruebas y la TAC. El viaje a Francia existe y está en vatican.va —viaje apostólico a Francia y a la sede de la UNESCO, del 25 al 28 de septiembre—, pero de los tres eslabones de esa cadena ninguno lleva fuente: ni la fatiga, ni las pruebas, ni la TAC. El único anclaje documental sobre el origen del hallazgo sigue siendo lo que dijo el Papa el día 11: que los médicos le encontraron el nódulo «hace poco, durante unos controles». Sin lugar y sin fecha.

Fase no es estadio

Esta es para el lector en español.  El Papa dijo, en italiano, que el nódulo se había detectado «in una fase molto iniziale»: fase, palabra de lego. El despacho de AFP que publicó El Mundo lo traduce como «en un estadio muy temprano», que en castellano médico es otra cosa. Y sobre esa traducción, en la misma pieza, el oncólogo David Carbone, de la Universidad Estatal de Ohio, apila: «esto me lleva a pensar que se trataba de un tumor en un estadio muy precoz, con un pronóstico más bien favorable». La cadena acaba leyéndose como si la Santa Sede hubiera dado un estadio. No lo ha dado nunca.

En la misma pieza, Juanita Mora, portavoz de la American Lung Association, da una supervivencia a cinco años de entre el 80 y el 98 % cuando se detecta en fase precoz, y David Spigel, del Sarah Cannon Research Institute, dice que el paciente «puede curarse». El texto advierte, eso sí, que los pronósticos varían enormemente según el subtipo y el estadio, y acto seguido publica las cifras.

Hagamos el recuento, que es lo que nadie ha hecho. Hasta hoy han opinado sobre el caso del Papa, con nombre y cargo, Francesco Facciolo, Edoardo Mercadante, Francesco Cognetti y Francesco Blasi en Italia; Juanita Mora, David Carbone y David Spigel vía AFP; y Mauricio León Rivera, de la Liga contra el Cáncer, en Perú, que le atribuye curabilidad y una cifra de hasta el 70 % «en determinados casos». Ocho especialistas. Ninguno consta que haya visto al paciente, y todos razonan sobre el mismo parte de ciento cincuenta palabras. Los dos únicos médicos que sí lo han visto, Carbone y Margaritora, firman los partes y no han dado ni estadio, ni ganglios, ni pronóstico, ni una sola cifra.

El caso extremo es la pieza de Mauro Evangelisti del día 15, que construye tres escenarios de tratamiento —uno de ellos con cuatro ciclos de quimioterapia e inmunoterapia a continuación— y publica el tamaño del tumor con esta fórmula: «no se ha oficializado, pero se desprende que las dimensiones del adenocarcinoma no serían grandes». «Se desprende» no es una fuente. Y Facciolo infiere que los ganglios mediastínicos estaban indemnes a partir de un parte que no menciona los ganglios. Lo notable es que los dos especialistas ponen el límite con todas las letras —Cognetti dice «estamos yendo demasiado lejos, es pronto para plantear ese escenario»— y es la redacción la que lo salta.

Justicia para quien la merece: la pieza de Franca Giansoldati lleva el titular más contenido que hemos visto en toda la prensa italiana, «los médicos no hablan de quimio», y la palabra quimioterapia solo aparece en su interior una vez y en negativo. Que esté en la dirección web es cosa del posicionamiento en buscadores, no del texto. Tiene otros tres defectos, eso sí: entrecomilla como oficial una frase que no está en el comunicado del 13 ni en el parte, suprime el adjetivo del «examen histológico extemporáneo» —con lo que se lee como definitivo— y escribe Carboni donde el texto oficial dice Carbone.

El hermano, y quién habló en realidad

Circula que Louis Prevost, hermano mayor del Papa, ha sufrido una recaída. Conviene decir de quién son esas palabras: no son suyas. Quien habló, con CBS News el día 13, fue su mujer, Deborah Prevost, y dijo que él «salió de la remisión» hace tres meses. Él no aparece citado en ningún momento. Mieloma múltiple diagnosticado en 2017, tratamiento en 2019 con células madre y un ensayo clínico, mantenido en un nivel muy bajo desde entonces. Y una frase que importa: «seguimos rezando, manteniendo el ánimo por los dos».

Ella se negó expresamente a decir en qué estadio está la enfermedad de su marido, dijo que no había oído nada sobre radioterapia ni quimioterapia para el Papa y que no podía pronunciarse sobre su estado. RPP lo recoge atribuyéndolo bien en el cuerpo, con la cadena a la vista, y comprime la remisión en «recaída» en el titular; y añade por su cuenta estadísticas generales del mieloma. Son cifras de la enfermedad, no estimaciones sobre él, pero van pegadas al nombre de un enfermo que no ha hablado. Nosotros nos quedamos en lo que dijo ella, con quién se lo dijo y cuándo.

Preguntaron a Parolin por la carta, y contestó

En la pieza de Giansoldati hay una pregunta que alguien tenía que hacer y una respuesta que conviene fijar antes de que el asunto se desmande. Preguntado por la carta de renuncia preventiva que Francisco dijo haber firmado y entregado a su predecesor en el cargo, Parolin respondió: «a mí esa carta nunca me la han mostrado y yo nunca la he visto», y sobre el Papa actual, «si el Santo Padre ha firmado algo parecido no lo sé, pero francamente lo dudo». En la misma pieza, don Roberto Regoli, profesor de la Gregoriana, resuelve la cuestión de la anestesia con una comparación doméstica: «también bajo anestesia el Papa sigue siendo el Papa. Es un poco como cuando duerme, así que no hay ningún impedimento, todo entra dentro de la normalidad». Con Ghirlanda, son ya dos canonistas con nombre diciendo lo mismo, y ninguno de los dos lo dice en condicional.

Y terminamos con el evangelio del día, viernes de la XXVIII semana. Se cumplen cuarenta y ocho años de la elección de Juan Pablo II. «Hasta los pelos de vuestra cabeza están contados» (Lc 12, 7).

 

Y la oración de siempre:

«Oremus pro Pontifice nostro Leone. Dominus conservet eum, et vivificet eum, et beatum faciat eum in terra, et non tradat eum in animam inimicorum eius.»

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