El Rosario y la paz, el inútil alcalde de Chicago, la indiferencia nunca es neutral,  la aburrida Iglesia de León XIV, católicos chinos fuera de China, bendiciones en Alemania, descubriendo la Misa tradicional.

El Rosario y la paz, el inútil alcalde de Chicago, la indiferencia nunca es neutral,  la aburrida Iglesia de León XIV, católicos chinos fuera de China, bendiciones en Alemania, descubriendo la Misa tradicional.

Empezamos semana y mes, junio, dedicado a la devoción al Sagrado Corazón de Jesús, no conviene olvidar estas cosas que siempre han ayudado tanto a concretar las devociones y oraciones al martirizado pueblo de Dios.

El rosario y el don de la paz.

León XIV recordó la «invocación coral por la paz» del rezo del Rosario durante el mes mariano que ahora concluye. Recordó a los «pueblos atormentados por la guerra»; también imploró ayer el «don de la paz» desde los Jardines Vaticanos. Su comentario sobre el Evangelio: «La Trinidad nos hace amar todo y a todos». La  oración en la Gruta de Lourdes, en los Jardines Vaticanos, con motivo del fin de mayo, a la que asistieron 2000 personas, estaba en conexión con 200 santuarios marianos. Tras el Ángelus, el Papa también recordó el 25.º Día de la Solidaridad, que se conmemora hoy en Italia. «Estoy cerca de los enfermos y de quienes los cuidan; agradezco y animo a todos los que difunden la cultura de la cercanía y el cuidado».

La indiferencia nunca es neutral.

«El mal no solo proviene de quienes lo cometen, sino también de quienes, pudiendo impedirlo, no lo hacen». Esta célebre reflexión atribuida a Tucídides que ha perdurado a lo largo de los siglos con una fuerza sorprendentemente actual. Evoca una responsabilidad a menudo olvidada: la de quienes presencian la injusticia, comprenden sus mecanismos, pero optan por no intervenir. Cuando se descubre un engaño, cuando surgen pruebas de manipulación y ocultamiento, omisiones y falsificaciones, quienes podrían denunciarlo pero no lo hacen se convierten en cómplices. No se trata solo de una cuestión legal, sino, sobre todo, moral, el silencio se puede convertir en complicidad. En este sentido nos parece especialmente claro el último comentario de Santiago Martín ¿Papa maestro o Papa gobernante? El desafío de León XIV ante la desobediencia.

*La historia de la columna infame* , fue publicada por Alessandro Manzoni en 1840 junto con la edición definitiva de su novela * Los novios* . Analizando el juicio de los propagadores de la peste durante la peste milanesa de 1630, el escritor muestra cómo el miedo colectivo, los prejuicios y el deseo de encontrar chivos expiatorios pueden distorsionar la justicia hasta el punto de transformarla en un instrumento de persecución.  «Ha sucedido muchas veces que incluso las buenas razones han prestado ayuda a las malas, y que, debido a la fuerza de ambas, una verdad, tras haber tardado en salir a la luz durante mucho tiempo, ha tenido que permanecer oculta durante mucho tiempo».

El proceso Becciu en el Vaticano, y los demás procesos que hemos vivido,  presentan aspectos que recuerdan, al menos en el plano de la reflexión moral, algunas de las dinámicas descritas por Manzoni. Una presión mediática sin precedentes, incluso antes de una sentencia, llegando incluso a condenas previas eternas y sin sentido, todo adornado de titulares, filtraciones y reconstrucciones periodísticas orientadas. Los procesos en el Vaticano están poblados de elementos controvertidos, los debates sobre los métodos de investigación, los problemas procesales y las numerosas irregularidades denunciadas por la defensas que no reciben atención y vician todo un proceso.  Aquí es donde vuelve a cobrar protagonismo el tema del silencio. Si existen elementos que desafían una narrativa consolidada, ¿por qué tantos observadores prefieren ignorarlos? ¿Por qué una parte significativa del periodismo parece centrarse principalmente en la acusación y mucho menos en las debilidades del caso de la fiscalía?

 La aburrida Iglesia del Papa León XIV.

Pietro Santoro, publicó hace un año: La aburrida Iglesia del Papa León XIV. El caso Becciu. Algunos medios de comunicación parecen preferir una Iglesia convertida en un espectáculo permanente, en el que cardenales y prelados asumen el papel de protagonistas en una continua serie televisiva de escándalos, acusaciones y giros dramáticos. En este contexto, el caso Becciu se ha convertido en uno de los episodios más mediáticos de los últimos años. Todos recordamos la controversia en torno a la exclusión del cardenal del Cónclave que eligió a León XIV, un tema que sigue suscitando interrogantes y debates dentro del mundo católico y más allá.

La tesis central del artículo es provocadora: quizás la verdadera revolución de León XIV reside precisamente en su deseo de ser una Iglesia «tranquila», libre de la constante búsqueda de escándalos y sensacionalismo. Una Iglesia que prefiere la oración a la atención mediática y la sobriedad a las campañas publicitarias. Pero esta misma elección plantea una cuestión aún más compleja. Si la Iglesia ha de ser un lugar de verdad, entonces incluso los acontecimientos controvertidos del pasado reciente merecen ser reexaminados sin prejuicios, temores ni conveniencias. La historia nos enseña que las injusticias más graves rara vez surgen únicamente por las acciones de sus perpetradores. Prosperan principalmente gracias a la pasividad de quienes observan y guardan silencio. La verdad puede retrasarse, ocultarse o distorsionarse, pero no deja de ser verdad.  Porque el mal no pertenece solo a quienes crean la injusticia. También pertenece a quienes, aun pudiendo denunciarlo, eligen guardar silencio. El Papa León XIV parece haber optado por el retorno a una Iglesia discreta y sobria, que prefiere la oración silenciosa al sensacionalismo mediático, pero en el juicio de Becciu y el caso Rupnik, el Papa arriesga su pontificado: ¿cómo se puede impartir justicia sin renegar de su predecesor?

La hija predilecta de la Iglesia y el secreto de confesión.

La hija mayor de la Iglesia es un título ilustre que Francia corre el riesgo de perder. No por el número de conversiones, que, gracias en parte al resurgimiento de la tradición, ha aumentado sorprendentemente en los últimos años, sino por las crecientes tensiones entre los poderes políticos y espirituales. El conflicto entre los obispos franceses y las fuerzas políticas que impulsan la ley de suicidio asistido aún no ha terminado, y es seguro que se abrirá otro frente. La última ley que no agrada a la Iglesia francesa es la propuesta a finales de abril por Violette Spillebout, con el objetivo de «proteger a los niños y combatir la violencia en las escuelas».  Entre las soluciones propuestas, el artículo 9 del proyecto de ley «establece explícitamente que los ministros del culto están obligados a denunciar los actos de violencia contra menores, incluso si tienen conocimiento de ellos en el ejercicio de sus funciones», especificando categóricamente que «ningún secreto de confesión puede impedirlo».

La Conferencia Episcopal expresó su postura en un comunicado, elogiando la justificación del proyecto de ley, que «demuestra la intención de nuestros líderes de involucrar resueltamente a nuestro país en estas batallas necesarias y urgentes», la cual cuenta con el apoyo de la Iglesia. Sin embargo, los obispos sostienen que «ciertos artículos del proyecto de ley ponen en entredicho varias libertades fundamentales, como la libertad de conciencia, el secreto de confesión, la libertad de educación y la libertad religiosa».

El mundo católico está también perplejo por otros dos artículos que introducirían una mayor injerencia estatal en las escuelas privadas (en su mayoría católicas).  El artículo 9 trata un tema considerado sumamente delicado incluso en el Vaticano, donde proyectos de ley similares, vistos en los últimos años desde Australia hasta Chile, han provocado una fuerte reacción en defensa del secreto de confesión. En 2019, fue el entonces Cardenal Mayor Penitenciario, Mauro Piacenza, quien cristalizó la posición de la Santa Sede en una nota en la que argumentaba que «cualquier acción o iniciativa política destinada a imponer la inviolabilidad del sello sacramental constituiría una ofensa inaceptable contra la libertad de la Iglesia. La ley podría interrumpir la visita de León XIV, quien estará en Francia del 25 al 28 de septiembre.

Católicos chinos fuera de China.

Así como en otras latitudes tenemos datos estadísticos más o menos fiables de como estamos, en China esto es imposible y todos los datos que podamos tener siempre están manipulados. Este fin de semana hemos visto una iglesia China viva y fuerte en Padua. Dos días de fe que tuvo lugar el 23 y 24 de mayo en la Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús. La ocasión fue la 17.ª Jornada Mundial de Oración por la Iglesia en China, que se celebra anualmente desde que el Papa Benedicto XVI lo estableció con una carta a los católicos de ese país, publicada el 27 de mayo de 2007.  Unas trescientas personas, incluyendo numerosas familias y niños  de once comunidades católicas chinas italianas: las de Milán, Reggio Emilia, Prato, Nápoles, Turín, Roma entre otras.  El punto culminante de la jornada fue el domingo 24 con la procesión desde la Basílica del Santo hasta la parroquia del Sagrado Corazón.

Las bendiciones en Alemania.

Esperemos que sea una hecho positivo, no dudamos que el obispo de Münster tiene órdenes de reducir la tensión que existe sobre el tema.  Alrededor de 850 hombres y mujeres de toda la Diócesis de Münster , que celebraban sus aniversarios de boda este año , asistieron a una ceremonia de bendición en la Catedral de Münster el sábado 30 de mayo.  La ceremonia fue oficiada por el Obispo Auxiliar Wilfried Theising y al finalizar la Misa, él y otros sacerdotes ofrecieron bendiciones individuales a las parejas que lo solicitaron.  El obispo auxiliar continuó: «Jesús nos da tanto amor que podemos compartirlo con los demás. Ustedes, como matrimonio, lo hacen cada día, y gracias a ello, este amor no disminuye, sino que crece». Les deseó a los recién casados ​​que «la riqueza de sus vidas y de su matrimonio siga creciendo». Otra ceremonia de bendición para las parejas que celebren su aniversario en 2026 tendrá lugar el sábado 10 de octubre. Na parece que han existido problemas con parejas arco iris camufladas y todo se ha desarrollado con normalidad.

Descubriendo la Misa en Latín.

Y terminamos con un libro, el autor lo llama folleto, que nos parece muy interesante por su contenido y por su autor. El ex embajador de Hungría ante la Santa Sede es el autor de un nuevo libro Descubriendo la Misa en latín: Una guía de viaje para los curiosos , escrito como una guía sencilla y práctica para quienes se inician en la liturgia tradicional.  Su autor es el archiduque Eduardo de Habsburgo-Lorena , descendiente de la dinastía Habsburgo, quien fue embajador de Hungría ante la Santa Sede entre 2015 y 2025. En la entrevista: «Escribí este pequeño libro porque no tenía a mano un folleto explicativo cuando asistí por primera vez a una misa tradicional en latín y me sentí completamente confundido, incluso irritado. Nadie me había preparado para las diferencias en casi todos los aspectos de la liturgia, así que al principio no pude apreciarla. Por lo tanto, espero que, con este pequeño folleto en mano, la gente se acerque a sus primeras misas en latín mejor preparada y no se cierre de inmediato».

«La impresión más fuerte que me ha causado la Misa en latín es la que ha tenido en mis hijos. Todos fuimos católicos desde la infancia, asistíamos a Misa con regularidad, rezábamos, hacíamos peregrinaciones, etc. Pero cuando descubrimos la Misa en latín hace unos cinco o seis años, toda la familia —incluso aquellos que solo nos visitaban esporádicamente en Roma— emprendió un camino completamente nuevo para profundizar en nuestra fe, en nuestra relación con Cristo y en nuestra apreciación de la liturgia. Por ejemplo, ahora percibo una mayor fidelidad en la oración diaria, en el rezo del Rosario, en las novenas y en todas estas prácticas, y eso transforma la vida. He encontrado algo que realmente le dio a toda nuestra familia un nuevo comienzo en la fe».

«Creo que es demasiado pronto para predecir qué papel desempeñará el redescubrimiento de la Misa tradicional en latín en Europa. El número de fieles aún es muy reducido, y la inmensa mayoría de los católicos sigue asistiendo a lo que llamamos la Misa del Novus Ordo : la Misa actual. Sin embargo, sí veo mi papel, quizás, como el de embajador de la Misa tradicional en latín para quienes no la conocen, quienes desean descubrirla o quienes tal vez deseen superar sus prejuicios contra esta forma del rito. Comencé a escribir este folleto casi inmediatamente después de terminar mi período como diplomático ante la Santa Sede. Como diplomático, uno debe ser bastante discreto con sus preferencias personales, especialmente en asuntos litúrgicos. Ahora, tengo mucha más libertad para expresar lo que siento».

«Los jóvenes se sienten muy atraídos por la misa tradicional en latín. Es un fenómeno que vemos en toda Europa y el mundo, especialmente en Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Austria, Alemania y Hungría; en todas partes. Preguntas por qué. Claro que no lo sé con certeza, pero mi opinión personal es que es la antítesis absoluta del mundo actual. Es muy reverente y muy silenciosa, muy silenciosa. El silencio fue lo que más me atrajo, tanto a mí como a mi familia. Es muy devota. Creo que si los jóvenes de hoy quieren ser católicos, quieren serlo de una manera muy significativa. La misa tradicional en latín transmite tanto la impresión como la realidad de raíces muy profundas. La singularidad del latín, la reverencia de los gestos: todo esto indica que lo que sucede es muy serio y sagrado. Creo que eso es lo que buscan los jóvenes si quieren construir sus vidas sobre bases sólidas».

«Creo que la agresiva resistencia a la Misa tradicional en latín se debe en gran medida a dos factores, el primero de los cuales es probablemente un prejuicio que se remonta a las décadas de 1950 y 1960. Varias generaciones de sacerdotes —algunos de los cuales son ahora obispos— crecieron con la idea de que esto es algo «del pasado», algo que hemos dejado atrás para abrirnos a la liturgia actual. Se les enseñó que no debíamos profundizar en ella ni complacernos demasiado en ella, que es algo mecánico, algo blanco o negro, algo de antaño. Todo esto puede haber llevado a algunas personas a crecer con la firme convicción de que es algo que debe superarse, polvoriento y obsoleto. Así que cuando otros ahora intentan redescubrirla, reaccionan agresivamente. Creo que esa es una posible explicación».

«Es cierto que la Misa en latín cuenta con una asistencia relativamente pequeña de católicos en todo el mundo. Digo «relativamente» porque si comparamos el número de quienes asisten con frecuencia a la Misa en latín con el de quienes asisten regularmente a Misa —e incluso entre semana— en muchos países de Europa Occidental, entonces el número de quienes asisten a la Misa en latín parece mucho mayor de lo que uno podría pensar. Sin embargo, en comparación con el número total de personas bautizadas en la Iglesia Católica, sigue siendo muy pequeño».  «Si observamos la cantidad de personas que se han bautizado, confirmado o que han regresado a la Iglesia Católica en los últimos cuatro o cinco años, podemos ver que algo está sucediendo en la Iglesia, algo está sucediendo en todo el mundo occidental, por lo que puedo apreciar. Tengo plena esperanza de que la Iglesia no se convierta en ese pequeño remanente del que habló Benedicto XVI». 

 

«La piedra que rechazaron los constructores, ésta ha llegado a ser piedra angular».

Buena lectura.

 

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