El «dolce far niente», Angelus en Castelgandolfo, el Vaticano no quiere una Rusia aislada, el FBI del estado pontificio, Juan Pablo I en Rumanía, relaciones entre la Santa Sede y Tierra Santa.

El «dolce far niente», Angelus en Castelgandolfo, el Vaticano no quiere una Rusia aislada, el FBI del estado pontificio, Juan Pablo I en Rumanía, relaciones entre la Santa Sede y Tierra Santa.

Empezamos semana y terminamos mes. En Roma seguimos con noches muy calurosas y días muy de agosto. Los dicasterios se van desperezando y el pontificado del Papa Francisco ya queda muy lejos. Muchos cargos en la curia siguen provisionales y no terminamos de comenzar el pontificado de León XIV, las aguas están más serenas, sin duda, pero cada vez se espera menos y tenemos el riesgo de caer en  «dolce far niente», en «el dulce placer de no hacer nada».

Angelus en Castelgandolfo.

En la plaza, después de la celebración de la Madonna del lago.  Cuando lo que sucede parece alejado de lo esperado o pedido en la oración, puede surgir la idea de que Dios se equivoca, que no escucha o que no le importa el hombre. Pedro, precisamente por su reacción impulsiva, se convierte así para León XIV en un ejemplo de cómo afrontar estos momentos. El Papa señaló dos actitudes. La primera consiste en no interrumpir el diálogo con Dios cuando no se comprende lo que sucede, sino en seguir acudiendo a Él con sinceridad, incluso expresando las propias luchas y desacuerdos. La segunda exige no convertir esa dificultad en un juicio sobre la obra de Dios, manteniendo una actitud de escucha y disponibilidad incluso cuando lo que se nos pide no coincide con nuestras expectativas.

Dirigió sus pensamientos a Haití, donde en las últimas horas se ha recibido la noticia de una masacre en Kenscoff, con numerosas víctimas y personas secuestradas. León XIV pidió la liberación inmediata de los rehenes e hizo un llamamiento a los responsables para que garanticen la seguridad de la población y pongan fin a la violencia. Sus oraciones por las víctimas de las inundaciones que azotaron Nepal y el Tíbet , recordando a los fallecidos, los heridos, los desaparecidos, sus familias y a quienes participan en las labores de socorro.

Retomó el tema de la paz, recordando a San Agustín, cuya fiesta litúrgica se celebró recientemente. León XIV citó una imagen del obispo de Hipona, según la cual la paz se asemeja al pan del milagro evangélico, que crece al ser partido y distribuido. De ahí la esperanza de que aumente el número de personas que trabajan concretamente para superar las divisiones, promover la justicia y practicar el perdón.

La Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, que se celebrará el martes 1 de septiembre e inaugurará el Tiempo de la Creación, este año dedicado al tema «Agua Viva».  Durante estos saludos, hubo un breve despiste papal, se disculpó con los presentes con una sonrisa antes de continuar con la lista de grupos. Agradeció a la policía y a todos los que prestaron sus servicios durante su estancia de verano en las Villas Pontificias y durante sus encuentros con los peregrinos. También saludó a los fieles congregados en la Plaza de San Pedro, quienes siguieron el rezo del Ángelus desde Roma a través de pantallas.

El Vaticano no quiere una Rusia aislada.

El arzobispo Paul Richard Gallagher regresó al Vaticano la noche del viernes al sábado, tras un vuelo desde Moscú de aproximadamente doce horas, con escala en Estambul, siguiendo una ruta que bordeó los Balcanes, la frontera con Ucrania y el espacio aéreo bielorruso. Antes de la suspensión de los vuelos directos entre Rusia y la Unión Europea, el mismo vuelo duraba unas cuatro horas. Hay declaraciones de encargo para fijar el motivo y finalidad de este viaje a los medios del Vaticano. Incluso el vuelo más largo «adquiere una dimensión simbólica» para el diálogo que la Santa Sede pretende mantener con Moscú a pesar de la guerra en Ucrania.

Es el mensaje que resume la presencia de Gallagher en Rusia: «Rusia no debe aislarse; se necesita una verdadera apertura al diálogo».  Hay un primer llamamiento a la comunidad internacional que debe reconocer que los esfuerzos realizados hasta ahora para «aislar» a Moscú y llevarla a la debacle han sido completamente inútiles. La iniciativa de la Santa Sede de » mantener abierto el camino del diálogo «.  Gallagher explica que el camino tomado (y no solo ahora) por la Iglesia es totalmente correcto y beneficioso: « Después de todo, aislar a personas y países, francamente, no ayuda »; afirma que cada uno tiene derecho a tener su propia opinión, pero venir a Rusia es algo que « otros no están haciendo en este momento».

La paz en Ucrania debe ser justa, sagrada y no una mera concesión, pero al mismo tiempo, no es posible excluir de la mesa de negociaciones al país que deseó e inició esta guerra . Para el presente y, sobre todo, para el futuro, aislar a Moscú no puede ser una vía provechosa para resolver el conflicto en Ucrania . Según Moscú es inútil que los dos presidentes se reúnan primero si el nivel de acuerdo no se ha formalizado ni pactado. Para una negociación genuina, incluso a nivel preliminar, se requiere voluntad de apertura, incluso hacia el adversario, sin aislar a nadie y continuando el esfuerzo por fomentar una cultura de verdadero diálogo y paz .

FBI del estado pontificio.

Que el FBI investigue a una persona que fabrica cócteles Molotov, busca armas, incita al asesinato de minorías y policías, y fomenta tiroteos escolares es algo que difícilmente se discute. Hoy tenemos la historia publicada el 28 de agosto de 2026 por el Departamento de Justicia de Estados Unidos sobre el llamado Memorando Católico de Richmond. La oficina del FBI en Richmond va centrando su atención en su asistencia a una capilla católica, luego en el sacerdote de la capilla y, finalmente, en el tío de este, también sacerdote. Los agentes recopilan información sobre sus movimientos, comparan viajes, obtienen información sobre vuelos y tarjetas de crédito, intervienen un teléfono, examinan sermones, reconstruyen su ordenación sacerdotal e incluso averiguan dónde celebró uno de ellos su primera misa. Uno de los sacerdotes es vigilado en el aeropuerto y seguido hasta su domicilio.

Viendo este caso es imposible no pensar en la prácticas habituales de la gendarmería del Vaticano con cardenales, obispos y sacerdotes, al margen de cualquier marco legal y siguiendo una lógica operativa que ahora ha adquirido las características de un servicio secreto verdaderamente desviado. El poder de investigación requiere límites estrictos: cuando esos límites se debilitan, incluso la fecha de la primera misa de un sacerdote puede terminar en un archivo antiterrorista. Surge una pregunta: ¿qué saldría a la luz si alguien ordenara una investigación seria e independiente sobre las acciones de la Gendarmería Vaticana durante los mandatos de Domenico Giani y Gianluca Gauzzi Broccoletti?

El Estado Pontificio se parece no poco a un estado policial que se mueve entre las investigaciones al margen de toda legalidad habitual de todo lo que se mueve y los informes que se van acumulando en el temido archivo de personal de la Secretaría de Estado. La vieja táctica de poder contar con personal ‘recatabile’ es habitual en el pequeño estado. En todos los departamentos se cuenta con confidentes que cuentan lo que pasa a puerta cerrada y se buscan perfiles para crear los distintos equipos que puedan facilitar el contar con una buena información. Nadie escapa al estado policial e incluso el Papa es observado las 24 horas, todo cuenta y todo se tiene en cuenta. No olvidemos que las imágenes del Papa reinante custodiado por la seguridad del Vaticano nos recuerdan a la famosa orden de Napoleón que en 1809 cuando decidió secuestrar a Pío VII y tenerlo preso por más de 5 años. El Papa estaba secuestrado,  pero la orden era que los soldados que lo vigilaban debían de parecer un piquete de honor.

Juan Pablo I en Rumanía.

La devoción agradecida a la figura del Papa Albino Luciani sigue viva en Rumania.  Misa celebrada ayer  en la Iglesia del Santo Redentor. Conocida como la «Iglesia Italiana», fue construida entre 1915 y 1916 para la atención pastoral de la creciente comunidad de inmigrantes. Católicos rumanos e italianos participaron en la celebración, compartiendo por primera vez una liturgia solemne como parte de las iniciativas promovidas por la «Asociación Papa Luciani», que difunde las enseñanzas y el ejemplo de santidad del Beato Juan Pablo I en Rumania. Lina Petri, sobrina del Papa Luciani, y la embajadora de Italia en Rumania asistió a la misa. Durante la Misa, una reliquia «ex indumentis» y una imagen del Papa Luciani fueron llevadas a la «Iglesia Italiana» en Bucarest por una delegación de Roma, encabezada por Stefania Falasca, vicepresidenta de la Fundación Vaticana Juan Pablo I y postuladora de la causa de canonización del Pontífice beatificado por el Papa Francisco el 4 de septiembre de 2022. En su homilía, pronunciada en rumano, el Arzobispo Gloder, natural de Asiago, se basó en recuerdos personales que lo unen al Papa Luciani, comenzando con el día de su elección papal, a la que asistió como joven seminarista en la Plaza de San Pedro.

Las relaciones entre la Santa Sede y la Tierra Santa.

Luis Badilla nos ofrece un estudio  exhaustivo de las relaciones entre la Santa Sede y Tierra Santa. Los medios del Vaticano titularon después del ángelus del  domingo 16 de agosto: «Dos pueblos y dos estados, la línea inmutable de los Papas y la Santa Sede». El editorial del sitio web del Vaticano: «es el último de una larga serie de pronunciamientos presentados durante los últimos ochenta años por los Pontífices y la Santa Sede. Una posición arraigada en el tiempo, señalada como el único camino hacia una paz «justa y duradera» para Israel y Palestina». La Santa Sede ha apoyado la fórmula «Dos Estados – Dos Pueblos» desde 1984, con el sello de Juan Pablo II. 

La propuesta de «Dos Estados, Dos Pueblos» fue formulada por primera vez en 1937 ( Informe Peel , también conocido como Informe de la Comisión Real sobre Palestina ) por Gran Bretaña con motivo de la denominada «Gran Revuelta Árabe» en los territorios del Mandato Británico de Palestina. Esta misma propuesta fue posteriormente promovida y oficializada por la ONU en 1947. En los Acuerdos de Oslo (1993), el Estado de Israel y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) iniciaron un proceso de reconocimiento mutuo y negociación que debía conducir a una solución política al conflicto

La adhesión de la Santa Sede se produjo el 20 de abril de 1984, hace cuarenta y dos años, con un documento del Papa San Juan Pablo II (Carta Apostólica Redemptionis anno ). Este documento ilustrado tenía como tema central «la ciudad de Jerusalén, patrimonio sagrado de todos los creyentes y encrucijada de paz deseada para los pueblos de Oriente Medio». Dice este documento: «En este contexto, es natural recordar que en la región dos pueblos, israelíes y palestinos, se han enfrentado durante décadas en un antagonismo aparentemente irreconciliable. La Iglesia, que mira a Cristo Redentor y reconoce su imagen en el rostro de cada hombre, aboga por la paz y la reconciliación para los pueblos de la tierra que le perteneció. Para el pueblo judío que vive en el Estado de Israel, que en esa tierra conserva tan valiosos testimonios de su historia y fe, debemos invocar la seguridad y la justa tranquilidad que toda nación posee y que son condición de vida y progreso para toda sociedad. El pueblo palestino, cuyas raíces históricas se encuentran en esa tierra y que ha vivido disperso durante décadas, tiene el derecho natural, por justicia, a redescubrir una patria y a vivir en paz y tranquilidad con los demás pueblos de la región». 

Hace más de medio siglo, el 22 de diciembre de 1975, el Papa San Pablo VI, en un discurso navideño dirigido al entonces Colegio Sagrado y la Prelatura Romana, al repasar el Año Santo, se refirió a cuestiones internacionales y al espíritu de Helsinki, cuyos acuerdos también habían sido firmados por la Santa Sede (1 de agosto de 1975). En esa ocasión, reconoció explícitamente a los palestinos como pueblo, yendo más allá del mero término «refugiados» y exhortando al pueblo judío a respetar sus legítimas aspiraciones. «Y aunque somos conscientes de las tragedias no tan lejanas que han llevado al pueblo judío a buscar refugio seguro y protegido en su propio Estado soberano e independiente, precisamente porque somos conscientes de ello, quisiéramos invitar a los hijos de este pueblo a reconocer los derechos y las legítimas aspiraciones de otro pueblo que también ha sufrido durante mucho tiempo: el pueblo palestino».

Durante el primer conflicto árabe-israelí de 1948, el obispo de Roma era  el papa Pío XII que mantuvo una postura firme de equidistancia y imparcialidad diplomática tres años después del fin de la Segunda Guerra Mundial.  En la encíclica In Multiplicibus Curis del 24 de octubre de 1948, el Papa hizo un llamado a la oración por la paz en Palestina y, a la vez, condenó cualquier recurso a la violencia, afirmando claramente la imparcialidad de la Santa Sede, independientemente de las partes involucradas. Meses después el Papa Pío XII volvió a pedir protecciones legales internacionales especiales para Jerusalén y sus alrededores en la encíclica Redemptoris nostri cruciatus de 1949 . La Santa Sede reconoció oficialmente al Estado de Israel el 30 de diciembre de 1993, con la firma del Acuerdo Fundamental entre la Santa Sede y el Estado de Israel, estableciendo así relaciones diplomáticas bilaterales formales.

Durante su visita a Tierra Santa (del 8 al 16 de mayo de 2009), el Papa Benedicto XVI reiteró claramente en varias ocasiones la urgente necesidad de alcanzar la solución de dos Estados y dos pueblos.  «Que haya verdadera reconciliación y sanación. Que se reconozca universalmente que el Estado de Israel tiene derecho a existir y a disfrutar de paz y seguridad dentro de fronteras reconocidas internacionalmente. Que se reconozca igualmente que el pueblo palestino tiene derecho a una patria soberana e independiente, a vivir con dignidad y a viajar libremente. Que la solución de dos Estados se convierta en realidad y no se quede en un sueño. Y que la paz se extienda desde estas tierras; que sean una “luz para las naciones” (Is 42:6), trayendo esperanza a las muchas otras regiones afectadas por el conflicto».

Durante el pontificado de Francisco, la Santa Sede e Israel mantuvieron relaciones positivas, incluso en momentos críticos, que no faltaron. Si bien surgieron tensiones tras las declaraciones del Pontífice, este se esforzó por fortalecer las relaciones con los palestinos. Durante su pontificado, en 2015, se firmó el Acuerdo Integral entre la Santa Sede y el Estado de PalestinaDetrás de este Acuerdo se escondía un intenso trabajo bilateral que se había llevado a cabo durante décadas, incluyendo la relación entre el líder palestino Yasser Arafat y Juan Pablo II. Ambos se reunieron 12 veces: 11 en el Vaticano y Castel Gandolfo, y una en Belén. En varias ocasiones se han producido momentos de tensión en relación con el uso por parte del Papa de expresiones críticas como «crueldad» al referirse a las operaciones militares israelíes y la represión en Gaza. En el encuentro en el Vaticano después de viaje a tierra santa ninguno de los asistentes citó  la fórmula política de «Dos Estados, dos pueblos».  En la política interna israelí, la cuestión de «Dos Estados, Dos Pueblos» generaba una profunda división. Para evitar una ausencia de última hora de Peres, tanto el Pontífice como el Presidente palestino decidieron no hacer ninguna referencia al tema.

«…ningún profeta es bien recibido en su tierra».

Buena lectura.

 

 

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