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La ayuda a los pobres puede ser mala
Cartas desde Praga

La ayuda a los pobres puede ser mala

Peter Kopa
20 junio, 2016

El Premio Nobel por Economía, Angus Deaton, es uno de los que más fuertemente critica la ayuda al desarrollo. Nació en 1945 en  Edimburgh y desde 1983 fué profesor en la Princeton University.  Durante un tiempo ha trabajado en el Banco Mundial, donde en cierto momento se analizaron los resultados de las ayudas al desarrolo:  los datos demostratan una situación de fracaso total.

Deaton nos dice que es imposible ayudar a un país desde fuera, porque las mejoras tienen que venir desde dentro, como resultado de una cooperación entre el Gobierno y el pueblo, so pena de que la lluvia de dinero desde fuera paralice las propias potencialidades de desarrollo.  Este mecanismo se produce siempre cuando la ayuda externa supone la mayor parte del presupuesto del Estado.

Además, el riego de dinero desde fuera anula la responsabilidad, tanto del Estado que presta la ayuda como del que la recibe, por la sencilla razón de que la información sobre estos procesos es muy parca. En Europa, el crecimiento económico comenzó en momentos en que todavía no estaba consolidada la democracia, que no ha podido ser una condición previa para el desarrollo económico, ya que como contrato social también han funcionado en el pasado otras formas de cooperación entre el pueblo y los gobernantes. Un ejemplo en este sentido es la China –que nunca ha  esperado ayuda desde fuera- y la India, con la diferencia de la primera se ha centrado sólo en la producción de bienes materiales. No así la India, cuyo desarrollo ha sido más sereno, no teniendo que matar a 30 millones de personas, como lo hizo Mao.

El colmo del dano se produce cuando la ayuda al desarrollo va a manos de dictadores como Robert Mugabe o Paul Kagame en Africa, porque sólo con esta ayuda han podido afianzar  su poder para luego saquear sus países y matar a sus opositores. Y no se puede dispensar de responsabilidad grave a los países que han dado esa ayuda, siempre y cuando entonces era  posible saber cómo respiraban esos dictadores. Y peor todavía si esta ayuda se dió en nombre de alguna religión con pretensiones caritativas.

En el fondo de la cuestión se trata de que los países emergentes formen ellos mismos sus propias instituciones, como por ejemplo Suiza, Gran Bretana. En este sentido, en USA hay Leyes que prohiben el que un país del extranjero ayude a la creación de instituciones en Norteamérica.

El prof. Deaton acepta la necesidad de ayuda rápida en el terreno médico, pero incluso en este caso suele faltar una planificación después del retiro de esta asistencia. Otro problema es el de la investigación médica exclusivamente en favor de los países ricos. En cuanto a la desigualdad en estos países, Deaton le parece bien que haya personas que sean capaces de montar un imperio multinacional, siempre y cuando se hubiesen empleado medios limpios. Le parece que está fuera de lugar el argumento de que cuando otros tienen mucho más que yo significa que alto está mal. Pero al mismo tiempo fustiga el nepotismo, el capitalismo monopolista, la corrupción de gobiernos y la crisis bancaria.

Deaton cuenta que los miembros del Congreso de los USA se toman muchísimo tiempo recibiendo dinero de diversos grupos de interés, como por ejemplo del sector farmacéutico.  En cambio, la gente de la calle no suele tener acceso a ellos o están muy mal representados en el Congreso,  aunque hayan sido votados por ellos.

Al final de su entrevista para la Neue Zuercher Zeitung contesta la pregunta si la desigualdad en los USA es una prueba de que ha fracaso el capitalismo. A esto dijo que en los últimos treinta anos, el número de pobres se ha reducido de dos mil millones a la mitad. Y esto es gracias al  capitalismo, a la globalización, a la apertura cada vez mayor de los mercados. Se trata por tanto de uno de los grandes éxitos en la historia de la humanidad, hasta tal punto que nunca se ha vivido mejor que ahora, aun cuando quedan muchos problemas. Uno de ellos es precisamente la desigualdad, que hoy se aborda al fin serenamente, no como una bandera  de batalla de los socialista.

Peter Kopa

 

Peter Kopa


ONE COMMENT ON THIS POST To “La ayuda a los pobres puede ser mala”

  1. El gato con botas dice:

    Maltus, en su celebérrimo libro, ya establecía que las ayudas a los pobres que en aquella época y en su país la ejercían las parroquias, los mantenía pobres al desincentivarlos del trabajo.Hoy va uno por Cruz Roja o Cáritas y ve jóvenes física y mentalmente bien,º que de trabajar, nada de nada.

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