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Tópicos para el desarme cristiano (I)

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La retórica acerca del «diálogo» y de la no «confrontación» —que son actitudes laudables en sí mismas cuando no se convierten en nuevos nombres de claudicación y mundanización— ha contribuido sin duda a un «desarme general» de los cristianos, que tiene pocos precedentes en la historia.Incluso el uso acrítico e indiscriminado de algunas frases, que empleadas en su sentido tienen validez, ha contribuido a la difusión del espíritu de derrota o al menos de confusión. Para no quedarnos en la vaguedad, citamos algunas a continuación.

-«Hay que distinguir entre el pecado y el pecador». Principio muy atinado, pero que hay que aplicar teniendo en cuenta dos advertencias: que en realidad la afirmación no se convierta en dejar ya de distinguir entre el error y la verdad; que se tenga en cuenta que, si la condenación del error no debe quedarse en una abstracción inútil, hay que poner también en guardia al pueblo cristiano ante quienes de hecho siembran el error, naturalmente sin dejar de querer su verdadero bien y dejando siempre a Dios el juicio sobre las intenciones profundas de las personas.

* Tomado de: Biffi, G. La bella, la bestia y el caballero. Ensayo de teología inactual. Ed. Encuentro. Ps. 40-41

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