“Aquello que vosotros sois, nosotros éramos; aquello que nosotros somos, vosotros seréis“

“Aquello que vosotros sois, nosotros éramos; aquello que nosotros somos, vosotros seréis“

la muerte

La frase lapidaria con la que he titulado el artículo la leí en la Iglesia de Santa María della Concezione dei Cappuccini, en Roma. En concreto está escrita en una de las criptas más escalofriantes de la ciudad eterna. En ella se encuentran, a los ojos del visitante, los esqueletos de multitud de frailes en una galería que pretende ser una catequesis de la muerte. Viene a recordarnos que la vida es el segundo que precede a la eternidad.

Nos pasamos la vida preocupados por cómo hemos de vivir. Cómo formarnos más, cómo realizarnos profesionalmente y cómo alcanzar éxito en nuestro trabajo. Las librerías están repletas de libros de autoayuda, liderazgo, equilibrio psicológico, confianza en nosotros mismos… Por no hablar  de la obsesión del cuerpo: dietas, gimnasios, pilates, en fin, mil cosas.

Todos estamos preocupados de cómo hay que vivir -lo cual no es malo en sí mismo-  y muchas veces buscamos a alguien que nos enseñe. Pero la solución a todo esto, el cómo hay que vivir, está en la cuestión inversa: ¿Cómo hemos de morir? Para descubrir como hemos de vivir nos tenemos que hacer otras preguntas: ¿Cómo hay que morir? ¿Cómo quieres morir? ¿Qué quieres llevarte a la tumba? Obviamente esto hay que planteárselo desde un punto de vista positivo.

Tenemos que vivir pensando que vamos a morir, que nada depende de nosotros, y que esto dura un telediario ¡Cómo cambia nuestra jerarquía de valores y prioridades cuando hacemos esto! Cuantas tonterías nos quitamos de en medio, cuantos problemas que ahora nos parecen un mundo se convierten en insignificantes.

El pensar en la muerte y mentalizarse de que puede estar a la vuelta de la esquina -de hecho lo está- nos da perspectiva, y hace que vivamos la vida de otra manera completamente distinta. El problema es que es muy difícil ser conscientes de ello. Normalmente tiene que pasar una desgracia, una muerte de alguien cercano, una enfermedad, un duro golpe, para de verdad despertar a la realidad: que es un hilo el que nos separa del fin de nuestra vida en esta tierra y que lo importante en la vida es amar y ser amado.

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