Specola habla del cardenal Ruini

Suscribo cuanto dice:

«Ruini es mucho Ruini.

Reafirmó el deber de los católicos, en su plena autonomía, de seguir la doctrina de la Iglesia en las decisiones éticas y sociales. Siempre intentó que los políticos escucharan y prestaran atención a los temas importantes para la Iglesia y para Juan Pablo II en particular, y lo hizo con gran diplomacia, entablando un diálogo constructivo y abierto con Berlusconi y con D’Alema, y ​​en cambio, enfrentándose abiertamente con Romano Prodi, discípulo de la escuela de Dossetti, quien nunca perdonó a Ruini por haber favorecido la disolución del catolicismo político italiano al declarar que la experiencia del partido católico único había concluido. 

Tras su muerte, la CEI perdió por completo la prominencia que «Don Camillo» le había asegurado, pues quienes le sucedieron carecían tanto del carisma como de la capacidad para liderar a los obispos italianos y, sobre todo, para influir concretamente en la política italiana. Un solo discurso de Ruini bastaba para inclinar la balanza del voto católico y determinar el resultado de las elecciones. Por ello, fue «odiado» por el mundo secularista y anticlerical, por el club Repubblica, pero también por católicos de izquierda como Famiglia Cristiana y Jesus, quienes a menudo adoptaban posturas abiertamente contrarias a la orientación de la CEI, con la bendición de cardenales y obispos como Martini, Silvestrini y Bettazzi, abiertamente hostiles hacia él.

Un hombre de fe inquebrantable hasta el final, que se mantuvo firme y alzó la voz contra un papa como Bergoglio, a quien consideraba alejado de la claridad doctrinal y pastoral de Wojtyla, ambiguo en sus declaraciones y, sobre todo, excesivamente condicionado por los aplausos y el consenso del mundo, empezando por esos mismos círculos radicales y secularistas que habían sido sus acérrimos enemigos. Sufrió, como muchos católicos, al ver a un papa, sucesor de Pedro, considerar más dignas de ser escuchadas y de recibir más atención a otras veces más que un cardenal como él, que tanto había dado a la Iglesia y a quien la Iglesia tanto le debía».

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