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Seguimos con Taltavull

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Porque raro es el día en el que no me informan de sus falcatruadas.

Un taltavulliano me decía:  ¿Cómo pueden decir estas cosas de nuestro señor obispo si desde Úbeda no habíamos tenido otro tan bueno? Pues cámbiese el bueno por malo y se acertará.

Esta es la última que me cuentan. O la dos últimas:

“Tema Cofradías: El pasado domingo el Obispo y su Vicario episcopal Antoni Cañellas ( de vida consagrada y piedad popular ) convocaron a todas las cofradías de Mallorca en el monasterio de Lluch. Juntas directivas y familiares.. Había una charla del Taltavull y luego una comida a compartir.

Cabe señalar que en Mallorca hay unas 100 cofradías, sólo en Palma hay 34.
La reunión estaba prevista en el Acolliment que es una gran carpa de obra preparada para 2000 personas.
Pues bien al final se reunieron en una sala del monasterio pues eran 66 personas contadas.
De Palma había 14 personas.
No se puede olvidar que existe una guerra intestina contra Taltavull y su super-vicario que a este paso no tendrá vida consagrada, ni piedad popular que atender.
Lo habitual en esta reunión si todo hubiese sido normal es que acudieran unas 600/800 personas.
Cuentan que Taltavull se fue muy apesadumbrado…
La otra cuestión es sobre los recién nombrados ministros extraordinarios de la Eucaristía.
Resulta que Pere Oliver , delegado de liturgia no ha movido un dedo con respecto a los recién nombrados ministros que no están casados por la Iglesia. Según dicen hay 3 por lo menos. Pere Oliver eso si hizo mucho hincapié en que estuviesen confirmados. lo importante es haber recibido el Espiritu Santo exhalado de la boca de Taltavull, si viven en pecado a ojos de la Iglesia y el derecho Canónico no importa… Eso es secundario.
Un compañero me cuenta que en la comarca de Mitjorn de Mallorca donde hay uno de estos nuevos ministros y que se estreno el domingo en una eucaristía. Sólo repartió 3 formas consagradas pues la mayoría de feligresía conoce su situación y optaron por ir a comulgar de manos del presbitero…
Cosas veredes amigo Sancho.
Mientras tanto sigue la guerra de guerrillas desde las parroquias y en el Seminario”.
¿Tengo algo que añadir? O estamos ante un infundio pues ante la convocatoria de las cofradías la asistencia fue masiva, mil o más, y no hay un sólo ministro extraordinario de la Eucaristía amancebado, cosa que sería la normal o Taltavull sigue siendo una cagarruta de obispo.
Y si he pasado a ser algo, o bastante, leído en su diócesis, evidentemente no por las masas isleñas pero sí tal vez  por quienes pueden preocupar al obispo, el remedio está en la conducta episcopal y no en la caza de brujas. A Taltavull, nombrado obispo de Mallorca el 19 de septiembre de 2017, inmenso error, le faltan sólo cuatro años escasos para presentar la renuncia de una diócesis para la que nunca debió ser nombrado  por su grave insuficiencia mitral.  El año y medio que lleva de obispo residencial ha acreditado más que suficientemente sus carencias. O mejor, su nulidad. Me temo que lo que le reste va a ser un calvario. Y también un desmoronamiento personal de las grandes capacidades de las que él se creía dotado. Si es que hay mendrugos que se creían genios. Hasta que la dura realidad les pone en su indigencia.

15 comentarios en “Seguimos con Taltavull
  1. Añado a lo dicho antes sobre los ministros extraordinarios: a lo mejor los planes de este obispo van por la conversión de todos los sacerdotes en eso, en ministros extraordinarios. Amortizar curas y nombrar más y más ministros, muchos ministros. Le pega el tipo de ambientillo que generan como cuerpo. Además, suelen ser muy progres, no son como el viejo sacristán o el ostiario, hoy ya olvidados. Él como cura y todos los demás, modernos y progresistas ministros. Que se pueden poner y quitar a placer. Y no hace falta formarlos mucho: se lanza una oferta pública de empleo (así se hace aquí: de ahí supongo que haya quienes se piensen una especie de cuerpo especial de funcionarios de la Iglesia) y la gente que haya hecho confirmación se apunta, cursillito (?), y ale, a hacer las veces de cura. Yo no sé cómo el chiquito aquel que suplantó tanto tiempo a un cura por estas tierras no se metió a ministro extraordinario. Habría hecho lo mismo sin correr el peligro de la mala opinión del gremio que se esfuerza a días vista por parecerse a él. Salvo el sermón y la lectura, todo igual que el cura. Y, si te descuidas, igual lo hace hasta mejor, más entregado, y hasta se viste de cura para que se note que lo es y no se camufle con el paisanaje. Ahora que lo estoy pensando, me equivocaba: ¡Vivan los ministros extraordinarios! Que se quiten los curas y nos den ministros, muchos ministros extraordinarios. Favorezcamos los planes del obispo, animemos a la conversión de la plantilla de curas en plantilla de ministros.
    Señor, ven pronto. Pater, miserere, perimus! Feliz domingo.

    1. No es ninguna broma. Tan pernicioso es para la Iglesia el clericalismo que cuando a los laicos se les clericaliza se convierten en autenticos caciques ansiosos de poder y dinero. Lo de Mallorca es muy serio y penoso…

      1. Tal cual lo pinta usted en síntesis, querido Antonio. Me río por no llorar. Para sobreponerme a esas ganas, que los cristianos no somos llorones.

    1. Corrijo erratas del último párrafo:

      Viene a decir que los abusos sexuales están de la mano de Dios para que el Papa pueda impulsar sus reformas: hacer una Iglesia más samaritana, menos horizontal (?), o cambiar actitudes personales.

      En fin. Para “cambiar actitudes personales” no hacía falta ninguna mafia detrás.

      Qué hartura.

  2. «es el mismo Espíritu Santo quien inspira al obispo para designar a un sacerdote la tarea de párroco.» hombre, Paco Bolla, con todo cariño, para que el Espiritu Santo actúe se precisa por lo menos algo de fe.
    En el caso de Taltavull la cosa va por otros caminos. El nacionalismo y la egolatría son los ídolos que imposibilitan su culto a Dios en espíritu y en verdad. Si a eso añadimos su incapacidad de gestión, como demuestran los cada vez mas abundantes conventos vacíos, convendras conmigo en que el Paráclito poco o nada tiene que ver en nombramientos ni línea pastoral.
    No, d. Sebastián deberia hacer, con urgencia, un curso de director de banda. Le vendrá muy bien para la marcha fúnebre que deberá interpretar durante estos cuatro o cinco años. Al final, con mirada de pato mareado responderá con un sonido gutural a cuantos le presenten sus respetos por la diócesis obituada. Dirán: descanse en paz. Responderá: ggggg. Eso sí, siempre con acento menorquín.

  3. Ministros amancebados? De verdad piensa alguien que eso importa a Taltavull? Al obispo Teodoro le denunciaron algunos casos de sacerdotes díscolos y respondió que esos eran los que quería para su diócesis. Nada, absolutamente nada ha cambiado.
    No es sólo la cuestion de amancebamiento, cada vez hay más parroquias vacantes o en vía de vacantez, solución? Ministros extraordinarios, celebraciones de la Palabra dirigidas por seglares, todo menos importar clero. Razón? No saben catalán, pues nada monseñor, vaya ud. a hacer puñetas, si a ud. No le interesan sus fieles a nosotros no nos importa el obispo. Menuda cagarruta nos ha tocado, moderno sí, pero inutil más.

  4. Pues la efeméride de la convocatoria de las cofradías ha sido publicada en la página web de la diócesis.
    Y en una foto aparec el quórum asistente
    Yo he contado 68 asistentes.
    Sobre el amancebado de las tres formas a quien ponga en duda su amancebamiento no tengo el mas mínimo problema en dar su nombre y apellidos.
    O quizás mandarlo en sobre cerrado al director de liturgia para que lo sepa, eso si quiere tomar medidas claro está, quizás no le interese

    1. Y aún así, muchos fieles de nuestras parroquias son incrédulos. No por el mero tema de los ministros extraordinarios de la eucaristía (válidos para unos años, solo).

      Aún existen ciertos fieles que no creen en la veracidad de dichos ministros, yendo siempre a comulgar de forma automática al sacerdote de turno. Ya sean formados o no (los segundos, pobres, no tienen la culpa de no haber tenido medios para informarse), lo dicho hay de todo en la viña del Señor! Y -como decimos en la isla- “de tot i molt!”, de todo, y mucho. Lo más grave es que una persona formada haga o crea semejante barbaridad; el otro día me lo dijo: “No voy al chico o a la chica que ayuda a repartir las hostias porque no es cura”, por poner un ejemplo práctico. Como si el Señor viniera y se fuere del pan eucarístico cual niño es descubierto de su escondite en juegos de rol, dependiendo de los dedos cuales reparten. Desde aquel momento rezo por su conversión.

      El caso del ministro de la zona de migjorn debe de ser un caso en particular. Si recordamos el refrán español “nadie es profeta en su tierra” y sabiendo eso, que en la part forana cala muy hondo aún no resulta de extrañar. Recuerdo también otro caso, esta vez referente a un perteneciente al orden de diáconos de la misma diócesis. Un diácono ya experimentado, con sus años de ministerio recibe el nombramiento hacia una parroquia de donde ya fue o residió hace ya muchos años atrás y que por lo tanto, la población allí asentada le conoce de sobra. Los ciudadanos nos creemos soberanos por el simple hecho de vivir inmersos en una monarquía parlamentaria desde hace ya cuatro lustros, pues gracias a esa constitución del ’78 lo somos, y por ello permanece en nosotros el derecho de decidir nuestra forma de gobierno por partidos e ideologías. ¡Todo eso esta muy bien! Pero, ¿funciona o debería funcionar igual en el estamento clerical? ¿Que la parroquia (refiriéndome a los cristianos, piedras vivas y algunos cascotes) eligiera a sus pastores? ¡Mucha gente así lo cree! “No nos gusta el nuevo cura que nos han enviado, es muy carca, queremos uno más molón; iremos a hablar con el obispo para que nos lo cambie y ya está”, por suerte o desgracia, este es un ejemplo del pensar de muchos fieles de la diócesis. Conocemos ya el caso del párroco d’Es Capdellà (Calvià) por no dar permiso para procesionar con la imagen de su santo protector en el mismo día que celebramos su martirio. “Nuestro cura no nos deja procesionar con NUESTRO San Sebastián de NUESTRA iglesia” (no pongo ‘nuestro cura’ en mayúsculas porque con el cabreo de los feligreses seguro que dejaron de considerarlo como suyo) “Hablaremos con el obispo, que nos lo quite de aquí”. A veces hacemos mucho daño diciendo esto, no confiamos en que es el mismo Espíritu Santo quien inspira al obispo para designar a un sacerdote la tarea de párroco. Y es que por muy titular que sea el Obispado de Mallorca de los templos, en casi todos los casos, es el mismo pueblo quien con sus manos y aportaciones levantaron dicho edificio para albergar el hogar de la comunidad cristiana. Por eso el pueblo, lo considera como SUYO propio, de su propiedad. ¿Deberían pertenecer la titularidad de iglesias y templos a los ayuntamientos, por estas ser del pueblo? Otra cuestión más al tintero, pero no entraré, ya que me estoy excediendo con el ejemplo.

      Volviendo al tema del diácono recién nombrado, resulta que la comunidad parroquial le hace “bulling”, no asistiendo a las celebraciones que él preside, marchándose muchos cuando este predica la homilía y la que parece ser la última, una gamberrada de mal gusto: apareció en la entrada del templo una especie de tumba con su nicho elaborado y con todo detalle. Sin duda, una gamberrada de muy mal gusto para el ordenado. Y el obispo sin mediar palabra, como si no hubiera pasado nada; “ya se les pasará”, pensará desde su palacio.

      Señor obispo, se que mira este portal CADA DÍA, además de que su secretario particular también se ha enganchado al vicio de este blog; me gustaría que se dejara de romances y pusiera los s…ntos c….ones encima de la mesa y se dedicara a pastorear más el rebaño que el Espíritu Santo le ha encargado. Confío en usted, le quedan cuatro años (o más si no le aceptan la renuncia a los 75 porque, al paso que va creo que no el mismo día de su cumpleaños, ¡ahora mismo se la aceptarían!).

      – Arregle la curia: ineptos vicarios de especialidades que tratan de hacer morir las realidades encomendadas (general, vida consagrada y piedad, anuncio…).
      – Arregle el clero: más dividido que nunca, pues sus amigos ya no son lo que eran; se han dado cuenta de su dictadura.
      – Arregle el seminario: actualmente dividido en dos comunidades diferentes por culpa de ‘su ausencia’, el señor vicario general y del todopoderoso formador.
      – Arregle parroquias: muchas comunidades enfrentadas por compartir la ausencia de su párroco en los momentos más significativos e importantes de la vida comunitaria.
      – Arregle la vida consagrada: por no incluir a los capuchinos cuyo estilo de vida es ejemplar, la rama femenina liberal como son las caridades o franciscanas, señoritas sin hábito poseedoras de enormes conventos cerrados, aposentadas esperando el desenlace de sus vidas viviendo de rentas.
      Y esta es la más complicada: ¡gánese a los fieles! ¡Y sobretodo al Sr. Cigoña! ¡Rezo por usted sr. obispo!

      1. Pues querido Perico, no sé por qué conversión de ese hermano reza: ¿por no querer ir a comulgar de manos de un ministro extraordinario? En nada veo que peque salvo, si me apura, de ignorancia, como dice. Y, en ese caso, rezar demuestra falta de caridad por su parte, pues en vez de aclararle la cuestión, que es lo que tenía que hacer, se desentendió y se fue a su casa a rezar por él. Y ahora nos lo cuenta. ¿Quiere que le aplaudamos? Lo que nos suministra es un perfecto ejemplo del flácido tono moral y espiritual del catolicismo mallorquín.
        Dicho lo cual, hay pocos pueblos como el mallorquín donde esté tan extendida la costumbre de echar mano del ministro extraordinario. El otro día lo comentaba con un amigo. La instrucción Inaestimabile donum deja bien claro que su intervención sólo es necesaria cuando no haya cura o éste esté impedido o haya tantísima gente y haya tan pocos curas que no haya más remedio, pues están esencialmente previstos para “la ausencia de sacerdote”. Aquí parece que los curas se cansan de distribuir el cuerpo de Cristo por defecto. Es obligatorio el uso de ministro extraordinario: conque esté bendecido por el obispo (y, por lo visto, que haya hecho la confirmación), basta. Así que me parece una medida muy buena la de los fieles que por conocimiento o por sentido común (que el cura le dé la comunión, que para eso él consagra in persona Christi) se ponen en la fila del cura para decirle, cuando es evidente que no hay necesidad de tanta comedia, que ese es su función en el mundo: encarnar la palabra de Cristo y luego repartir su cuerpo. Por no hablar de los curas que he visto por aquí que se ponen a tocar la guitarra y dejan que sean los ministros extraordinarios los que distribuyan la comunión. Curas que no saben lo que es serlo, ni saben a lo que están obligados y, además, no tienen vergüenza. Pero claro, si hay ministros extraordinarios adúlteros y el encargado de liturgia dice que basta con estar confirmado para que la cosa esté bien, como para preocuparse de los amigos que tocan la guitarra. Y no me parece una cosa para pasar por alto lo del adúltero: mancha al cuerpo de los que prestan ese servicio a la comunidad. Y al no ser público, un fiel ha de desconfiar porque las autoridades no le dan confianza. Es normal y prudente (¿quién me dice que no hay más si así despachan el asunto del que se sabe?). Que las autoridades hagan las cosas bien y no salgan por peteneras porque es amigo, porque de lo contrario su legitimidad para pedir confianza es nula. Tendría ser el propio ministro extraordinario el que renunciara por vergüenza, por darse cuenta de que debe dar un paso atrás y recapacitar su relación con lo que Dios quiere y la Iglesia necesita de él.
        Lo que me recuerda, esta actitud del ministro que no se retira en cuanto se descubre el pastel, otra cosa que aconseja ese comportamiento, el de ir al cura en vez de al ministro extraordinario: bajar los humos de tanto ministro (aunque supongo que lo que en realidad se consigue es que se enfaden con el mundo). ¿Acaso no se ha dado cuenta que en vez de ser los más humildes servidores de la comunidad suelen estar pagados de sí, andar flojos de remos, ser pelotas, y hasta maleducados… salvo cuando se acercan al cura o la gente de su confianza, momento en el que se deshacen en risas, bailoteos, bromas, ingenios dentro y fuera de la sacristía? Y los curas, claro, se ven rodeados de una gente tan alegre y maravillosa que terminan formando su curia de ministros extraordinarios, el obispo y sus consejeros, el presidente y sus ministros: el que le sirve el sábado, el que le sirve el domingo por la mañana, el que le sirve el domingo por la tarde… Los aspirantes a próximos ministerios, ministros sin cartera… No me extraña que aquí haya tanto cura que termina no sabiendo qué es, qué hace ni a quiénes sirve. Ahora, que en el pecado llevan la penitencia. Y pobres de los que no ceden si caen en una parroquia donde haya una camarilla de éstas de ministros a la espera de cartera: perderá la salud defendiendo su custodia del Santísimo o será de los que se pida sibilinamente su sustitución (por poco moderno, por poco mallorquín, aunque tenga todos los apellidos que haga falta y alguno más, o por lo que sea).
        Y no compare a los ministros extraordinarios con los diáconos: éstos sí están ordenados, son un orden, como dice. Los ministros extraordinarios, por ínfulas que tengan y correa que les les den, no lo son. Y, por cierto, en Hch 6, si recuerda, nos cuenta que en los primeros tiempos los diáconos eran elegidos por el pueblo creyente. Varones llenos de espíritu y sabiduría, creo que decía.
        Lamento mucho escuchar que una comunidad hace eso con su diácono. Desde luego, cristiana no parece. Y luego queremos curas. A medida, además. Pero no nos engañemos: es lo mismo que quiere el obispo, curas a medida de sí, no hechos por Dios. A obedecer y a pedir perdón (y remediar el daño hecho) ya no estamos dispuestos ni en cuaresma. Que sea de provecho.

  5. Pues yo le iba a decir a Francisco Pepe que no me lo creía, y que algún testigo del caso nos lo corroborase aquí para hacer como Santo Tomás: hasta no verlo y que lo confirmen o expliquen los protagonistas, excepticismo al canto.
    (No era mala la idea de ponerle un correo, que ya decía yo).

    Pero luego pensándolo un poco, la verdad es que ésto, y cosas parecidas, ya lo hemos visto por aquí desde hace tiempo (incluso tomando la corrección del obispo de turno, por el pito de un sereno).

    Y como la semana pasada me confirmaron que el sacerdote para toda nuestra zona, muy estupendo, dijo que “no hacía falta ir siempre a la Eucaristía, hombre, que con estar bautizados ya vale y bla, bla, bla….”, pues ya me vale.

    Así que nuestras oraciones para los hermanos de allí, les pido las suyas para nosotros los de aquí; que estamos como Jacob: “me atacan por delate y me acosan por detrás, Señor, y al mismo tiempo tienes puesta sobre mí tu mano; y ésto es ciencia misteriosa para mí, que no llego a comprender”.

    En fin, misteriosa de carayo, Señor; habrá que ir más a la Eucaristía, perseverar en la oración y espabilar, que al final nos jaman la tostada y nos hacen comulgar con ruedas de molino.

  6. Todo lo que toca se emabarra, si no es él son sus conmilitones. Además de lo expuesto por Cigoña aparezco impresionado por los comentarios de adviento de la Cope local, hoy mismo Tomeu Català, el factotum de Proyecto Hombre decia más o menos la siguiente patochada: En cuaresma es bueno encotrar un momento al día para revisar el día.
    El sábado pasado tampoco tenía desperdicio: En cuaresma debemos sacar tiempo para encontrarnos con nosotros mismos.
    Sirvan estas perlas para comprender quienes son los hombres de confianza de Taltavull.
    Sobre las cofradías y piedad popular comentar que al Oratoriano Cañellas la paternidad le supera… en todo sentido.
    Y del Seminario, ayer mismo, también en Cope, entrevista a dos seminaristas… de pena penita pena.
    Pero, como el Cid en la estepa castellana, Taltavull cabalga. A ver si con un poco de suerte Babieca tiene un punto de cordura y lo manda al traste. Oremus!!!!

  7. Sólo repartió 3 formas consagradas pues la mayoría de feligresía conoce su situación y optaron por ir a comulgar de manos del presbitero…
    Cosas veredes amigo Sancho.

    Los fieles que merecen el nombre de fieles -y que son bastantes más de lo que algunos creen o sospechan- tienen la sartén por el mango mucho más de lo que se imaginan.

    Es muy fácil dejar solos a curas herejes o curas que permiten lo que no se debe permitir. Y quien dice curas, dice obispos.
    Puede ser incómodo buscarse una parroquia con cura decente, pero merece la pena. Y si no existe esa opción, hay también formas de demostrar el rechazo. Por ejemplo, salirse de Misa durante la homilía y volver cuando haya acabado.

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