LECTURAS CXVI: De vergüenza ajena o Chámame Fatuo

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Fray José Rodríguez Carballo: Armonía Vital. Quindici Editores SL, Madrid, 2016,317 pgs. Con prólogo del Papa Francisco.

Es un libro verdaderamente asombroso de autobombo. No recuerdo otro parecido. Un serie de personajes o personajillos alabándole hasta producir vergüenza ajena, una serie de obviedades, nimiedades y bobadas, que el franciscano debe pensar que son ingeniosísimas y todas absolutamente prescindibles pues el silencio le dejaría en mucho mejor lugar y todo ello adobado con numerosas fotografías, desde niño hasta arzobispo, desde flaco a entrado en carnes, habitado y deshabitado, en un book como de aspirante a actor o actriz, cantante o modelo, para ir entregando a posibles valedores.

Tuvo además el tupé de pedirle un prólogo al Papa Francisco y este la imprudencia de escribírselo con lo que tampoco queda bien el Papa prologando este monumento a la vanidad y al autoelogio.

Llama la atención la cantidad de gente del Partido Popular que se prestó a entonar loas, es de suponer que a petición del interesado, al interesado: Núñez Feijóo, Ana Pastor, Romay, Baltar, Isabel Tocino, supongo que Rodríguez Miranda al ser alto cargo de la Xunta. Es posible que si el Papa se enterara de la compañía, y tanta, hubiera rehusado el prólogo ya que parece gustarle otro espectro político.

Además de dos cardenales y un arzobispo, este   tal vez también algo despistado pues no falta quien dice que le está moviendo la silla y que esto podría ser el book de presentación, uno o dos franciscanos, tres personas para mí desconocidas, el expresidente de la ACdP, institución que como todo el mundo sabe es de extrema izquierda y… ¡un! Socialista. Pero vaya socialista. El exalcalde de La Coruña y embajador ante la Santa Sede, Francisco Vázquez. Jamás me afilié a un partido político y a mi edad tampoco voy a hacerlo pero entre el PP de Rajoy y un Partido Socialista que dirigiera Vázquez no tendría la menor duda de a quien votar: a Paco Vázquez. La edición, de lujo. Franciscanismo cero. Nada de pobreza, humildad, sencillez…

Un libro pues curiosísimo y que parece de lanzamiento de José Rodríguez Carballo a no se sabe qué. ¿Arzobispo de Santiago? ¿Papa? ¿Presidente de la Xunta? ¿Presidente del PP?

Lo que es evidente es que está encantado de haberse conocido y de que ya no debe tener abuela porque él se lo guisa y él se lo come. Como se ha debido comer la edición entera del libro para regalar a amistades y hacerse propaganda entre posibles valedores. Esto último creo que equivocadamente pues hay propagandas muy equivocadas. Repelen en lugar de atraer.

Sus consideraciones son tan de andar por casa, tan de pobre hombre, tan prescindibles que en vez de aportarle algo le desaportan muchísimo y al lector nada. Ni se da cuenta de que tira piedras contra su propio tejado. Vean lo que dice por ejemplo de la humildad: “La humildad es el camino por el que camina Dios. Todo lo contrario de la soberbia, que es el camino del Diablo” (p. 161).

¿Después de ese libro se puede escribir eso?

El Papa es el segundo gran protagonista de la obra. Flaco favor le hace con tanta fotografía.

Yo, por darle gusto, solía referirme a él como Chámame Pepe pues así dijo que así quería que le llamaran los de Lodoselo, que apenas sabe nadie donde está. Así que supongo que los de Vigo, bastante más conocido que ese Lodoselo, con mucho más motivo. Ahora, tras el pasmo producido por ese canto a sí mismo, creo que lo alternaré con el Chámame Fatuo.

¿Qué el gasto producido por la lujosa e inútil edición pudo haberse dedicado a los pobres? Perdón por la impertinencia. Ya sabemos que esa palabra talismán no tiene nada que ver con la vida de muchos que la tienen siempre en la boca.

Y el escudo episcopal, sencillito, recargadito, serafiquito…  Naturalmente a todo color en la portada del libro. Me atrevo a sugerirle alguna ampliación: una fotografía de Carballo niño, otra del mismo con el Papa, en otro cuartel un plato de lacón con grelos explicativo del cambio de volumen y en el cuarto una gaviota. Un poco recargado quedaría ppero a él le va lo barroco. La p duplicada no es una errata.

 

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