
Y que va a ser una espada de Damocles sobre la cabeza de su sucesor y de la de quienes han propiciado la sustitución.
Volver al pasado, dilapidar los logros y la labor de Munilla va a ser apuntillar lo que parecía que comenzaba a renacer de la muerte que trajeron Setién y Uriarte a la diócesis vasca y hoy ya no se calla el personal. Pues que el que vaya a venir que llegue preparado porque le puede caer encima si aparece como puntillero de lo que con tanto esfuerzo comenzaba a brotar.
Ahí tenéis lo que ha sido el pontificado de Munilla:
Los católicos de San Sebastián, que hoy ya no son los bilduetarras, esos ya se han ido de la Iglesia y no piensan regresar, no van a aceptar la liquidación de la esperanza que supuso en munillismo.