Vesco reafirma su postura sobre las conversiones tras las críticas de mons. Barron

Vesco reafirma su postura sobre las conversiones tras las críticas de mons. Barron

La controversia entre el cardenal Jean-Paul Vesco, arzobispo de Argel, y mons. Robert Barron, obispo de Winona-Rochester (Estados Unidos), sobre la misión evangelizadora de la Iglesia ha sumado un nuevo capítulo. El medio católico belga CathoBel, que publicó la entrevista original al purpurado, ha denunciado que algunas de sus declaraciones fueron difundidas fuera de contexto. Sin embargo, en su respuesta posterior, Vesco ha reafirmado que los creyentes de las tres religiones monoteístas tienen «algo mejor que hacer que intentar convertirse unos a otros», manteniendo así abierto el debate sobre la relación entre evangelización, conversión y diálogo interreligioso.

La polémica comenzó el pasado 29 de octubre, cuando se dieron a conocer las declaraciones del cardenal Vesco sobre la presencia de la Iglesia en Argelia. El arzobispo sostuvo que la comunidad católica en aquel país no debía concebirse como una Iglesia dedicada a convertir a los musulmanes, sino como una presencia integrada en la sociedad argelina, basada en el testimonio y la fraternidad.

Ese mismo día, mons. Barron respondió públicamente al cardenal, recordando el mandato de Jesucristo de hacer discípulos a todas las naciones y advirtiendo que el rechazo al proselitismo no puede conducir al abandono de la misión evangelizadora.

CathoBel denuncia una interpretación fuera de contexto

En un artículo publicado el 29 de octubre y actualizado el 2 de noviembre, CathoBel ha salido al paso de la controversia para precisar el sentido de las declaraciones originales del arzobispo de Argel.

El medio belga sostiene que la afirmación según la cual la Iglesia «no está para convertir» fue extraída de una entrevista en la que Vesco hablaba específicamente de la situación de la comunidad católica en Argelia, un país de mayoría musulmana.

En aquel contexto, el cardenal había declarado:

«Uno de los desafíos, desde la independencia de Argelia, es ser, en la medida de lo posible, una Iglesia ciudadana, que se inscriba en la vida del país. No debemos ser, sobre todo, una comunidad cerrada sobre sí misma. Eso no sería la Iglesia. Somos la Iglesia de este pueblo. No una Iglesia proselitista, no una Iglesia que esté para convertir, sino una Iglesia que aspira a ser uno de los componentes de este pueblo».

CathoBel considera que presentar estas palabras sin explicar las circunstancias particulares de la Iglesia argelina puede llevar a interpretar que el purpurado cuestiona la misión evangelizadora de toda la Iglesia.

El medio también ha señalado una segunda imprecisión. La afirmación atribuida a Vesco según la cual los cristianos deberían acercarse a otras religiones mediante la fraternidad en lugar de buscar conversiones no aparece literalmente en la entrevista original.

Según la reconstrucción de CathoBel, esa formulación procedía de la entradilla de un artículo publicado por Ad Vaticanum, que sintetizaba las declaraciones del cardenal. Posteriormente, mons. Barron la reprodujo entre comillas como si se tratara de una cita textual.

La aclaración resulta relevante para reconstruir fielmente la controversia: una de las declaraciones fue presentada sin su contexto completo y otra correspondía a una paráfrasis periodística, no a palabras pronunciadas literalmente por el arzobispo.

Vesco reafirma su postura: «Los creyentes tienen algo mejor que hacer que intentar convertirse unos a otros»

La rectificación sobre el origen de las citas no ha cerrado la discusión. El propio cardenal Vesco ha intervenido posteriormente mediante una publicación en Facebook, recogida por CathoBel, en la que ha defendido su concepción del diálogo entre religiones.

El arzobispo de Argel ha apelado a la continuidad de los pontificados de san Juan Pablo II, Benedicto XVI, Francisco y León XIV, mencionando distintas iniciativas de acercamiento entre la Iglesia católica y el mundo musulmán.

Entre ellas ha recordado los encuentros interreligiosos de Asís, el trabajo desarrollado durante el pontificado de Benedicto XVI junto al cardenal Jean-Louis Tauran y la declaración sobre la fraternidad humana firmada en Abu Dabi en 2019.

También ha mencionado la visita de León XIV a Argelia y su oración silenciosa en la Gran Mezquita de Argel.

Tras estas referencias, Vesco ha reafirmado su posición:

«Sí, creo que los creyentes de los tres monoteísmos tienen algo mejor que hacer que intentar convertirse unos a otros, sino más bien aceptar una parte de desconocimiento sobre la fe del otro y respetarse en sus respectivas creencias».

El purpurado ha añadido que el mundo necesita creyentes arraigados en su propia fe y capaces de reconocerse como hermanos dentro de una misma humanidad.

Esta respuesta introduce un elemento importante en la controversia. Aunque CathoBel considera que las primeras declaraciones fueron interpretadas de manera incorrecta, el cardenal ha vuelto a expresar, ahora directamente y en primera persona, su preferencia por unas relaciones interreligiosas que no estén orientadas a buscar conversiones recíprocas.

Mons. Barron había defendido la conversión como parte de la misión de la Iglesia

La respuesta de Vesco debe leerse a la luz de las objeciones planteadas por mons. Barron, quien había cuestionado que la Iglesia pudiera renunciar a conducir a las personas hacia Jesucristo.

En su intervención del 29 de octubre, recogida anteriormente, el obispo estadounidense recurrió al mandato misionero de Cristo recogido en el Evangelio de san Mateo: «Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28,19).

También recordó la predicación de san Pablo y su afirmación: «¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!» (1 Cor 9,16).

Barron distinguió expresamente entre la evangelización y el proselitismo entendido como una actuación intimidatoria, autoritaria o irrespetuosa. Su argumento no consistía en defender la imposición de la fe, sino en recordar que el anuncio de Jesucristo incluye necesariamente la posibilidad y la invitación a la conversión.

El obispo concluyó su intervención con una afirmación particularmente contundente: «Si realmente pensara que la Iglesia no existe para llevar a las personas a Cristo, entonces dimitiría y buscaría un trabajo honrado».

Hasta el momento, no consta en las fuentes consultadas una nueva respuesta pública de mons. Barron a las posteriores aclaraciones del cardenal Vesco.

Un debate que va más allá de las declaraciones del cardenal

La controversia no es nueva. Como se recordó en la primera información publicada sobre las declaraciones de Vesco, el arzobispo de Argel ya había defendido posiciones semejantes en entrevistas concedidas en 2018 y 2022, cuando abordó la presencia cristiana en sociedades mayoritariamente musulmanas.

Por su parte, mons. Barron ha cuestionado anteriormente otras declaraciones que parecían separar la evangelización de la conversión, como las realizadas por el cardenal Américo Aguiar antes de la Jornada Mundial de la Juventud de Lisboa de 2023.

El debate gira en torno a una distinción fundamental: el rechazo al proselitismo coercitivo no equivale, en la doctrina católica, a renunciar al anuncio explícito de Jesucristo.

El decreto conciliar Ad gentes enseña que la Iglesia peregrinante es misionera por su propia naturaleza. Por su parte, san Juan Pablo II, en la encíclica Redemptoris missio, afirma en el número 44 que el anuncio de Cristo tiene prioridad permanente en la misión.

En el número 46, el Pontífice desarrolla expresamente el significado de la conversión cristiana como adhesión personal a Jesucristo y decisión libre de seguirlo.

La misma encíclica, al abordar el diálogo interreligioso en los números 55 y 56, explica que este forma parte de la misión evangelizadora, pero no sustituye al anuncio de Cristo. Ambas dimensiones deben mantenerse vinculadas, respetando siempre la libertad de conciencia.

Esta enseñanza permite distinguir dos cuestiones que aparecen entremezcladas en la controversia: la obligación de respetar la libertad religiosa de los musulmanes y de cualquier otra persona, y la responsabilidad de la Iglesia de anunciar el Evangelio sin excluir la posibilidad de que sus interlocutores abracen libremente la fe católica.

CathoBel defiende el diálogo y cuestiona la reacción en redes sociales

La controversia ha dado lugar también a una reflexión editorial del propio medio belga. En un artículo publicado el 2 de noviembre, su director, Vincent Delcorps, ha cuestionado la forma en que se desarrolló el intercambio entre ambos prelados.

El editorial señala que mons. Barron y el cardenal Vesco no dialogaron directamente, sino que sus posiciones se enfrentaron mediante publicaciones difundidas en redes sociales. Delcorps expresa su deseo de que ambos puedan encontrarse, rezar juntos y conversar personalmente.

La discusión presenta, por tanto, dos planos diferentes. El primero es periodístico y afecta a la necesidad de reproducir con precisión las declaraciones originales, respetando su contexto. El segundo es doctrinal y permanece abierto después de las aclaraciones: qué lugar corresponde a la conversión en la misión evangelizadora de la Iglesia y cómo debe articularse con el diálogo interreligioso.

Las nuevas palabras del cardenal Vesco permiten precisar mejor su postura, pero no eliminan la cuestión de fondo planteada por mons. Barron: si la Iglesia ha recibido de Jesucristo el mandato de hacer discípulos a todos los pueblos, el diálogo y la fraternidad no pueden considerarse, por sí solos, sustitutos del anuncio del Evangelio.

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