León XIV ha aceptado la renuncia del arzobispo Aldo Cavalli, nuncio apostólico, a su cargo de visitador apostólico especial de la parroquia de Medjugorje (Bosnia y Herzegovina) y ha nombrado en su lugar a monseñor Francesco Cavina, obispo emérito de Carpi. Así lo comunicó este 31 de octubre la Sala de Prensa de la Santa Sede en su boletín, que precisa que el nombramiento se hace «por tiempo indefinido y ad nutum Sanctae Sedis», es decir, a disposición de la Santa Sede. La fórmula es la misma con la que fue designado su predecesor.
Cavalli, que cumplió 80 años el pasado 18 de octubre y ha desarrollado buena parte de su vida eclesiástica en nunciaturas de distintos países, había sido elegido por el Papa Francisco en noviembre de 2021. Heredó el puesto del arzobispo polaco Henryk Hoser, primer visitador de la parroquia, fallecido en agosto de 2021, y Vatican News recuerda además que Medjugorje se ha convertido en los últimos cuarenta años en uno de los centros marianos más visitados del mundo.
Un prelado sin destino desde su dimisión en 2019
Cavina presentó su renuncia al gobierno de la diócesis de Carpi en 2019 y desde entonces no había recibido ningún otro encargo. Su salida estuvo rodeada de polémica en Italia, ya que el blog Messainlatino sostiene que se vio obligado a dimitir a causa de rumores y de una campaña en su contra, y que llegó a ser objeto de escuchas. El nombramiento supone, por tanto, su regreso a una responsabilidad de primer orden para la Santa Sede tras varios años apartado de cualquier cargo.
El expediente de Medjugorje, de nuevo en la conversación eclesial
El relevo llega después de un verano en el que el asunto ha vuelto a ocupar un lugar destacado, los medios publicaron en agosto que una consulta realizada en 2016 entre 33 cardenales, obispos y expertos vinculados a la entonces Congregación para la Doctrina de la Fe habría arrojado una amplia mayoría contraria al origen sobrenatural de las supuestas apariciones, según la documentación difundida por el periodista italiano David Murgia. Poco después se informó de que seis de los 21 miembros que se pronunciaron contra la sobrenaturalidad consideraron que el fenómeno debía atribuirse a una intervención diabólica. A esa discusión se sumó la tribuna publicada en estas páginas sobre la historia de Medjugorje como un caso de sinodalidad y desobediencia.