Liechtenstein frena la legalización del aborto: el príncipe Alois veta la reforma aprobada por el Parlamento

Liechtenstein frena la legalización del aborto: el príncipe Alois veta la reforma aprobada por el Parlamento

El príncipe heredero Alois de Liechtenstein ha cumplido su compromiso de impedir la liberalización del aborto en el principado. El pasado martes 20 de octubre anunció que no sancionará la reforma aprobada por el Parlamento el 2 de septiembre, que pretendía permitir el aborto durante las primeras doce semanas de embarazo. Con esta decisión, el regente mantiene la protección jurídica de la vida del no nacido en uno de los pocos países europeos donde el aborto continúa prohibido con carácter general.

La Casa Principesca confirmó oficialmente el veto mediante un comunicado en el que explicó que Alois había dedicado una considerable atención a la propuesta durante los últimos meses, pero que seguía convencido de que la reforma no garantizaba una protección adecuada de la vida humana antes del nacimiento.

«Sigue convencido de que la reforma propuesta no es compatible con garantizar una protección adecuada de la vida no nacida como valor jurídico fundamental», señala el comunicado.

El príncipe heredero ha ejercido así una de sus principales prerrogativas constitucionales, impidiendo que entre en vigor una ley que habría introducido el aborto libre durante el primer trimestre de gestación.

Alois cumple lo que había anunciado en junio

La decisión pone fin a varios meses de debate en el principado. Ya en junio, cuando comenzó a plantearse la iniciativa ciudadana Fristenlösung, Alois dejó claro que no daría su consentimiento a una reforma que eliminara la protección penal del no nacido durante las primeras doce semanas de embarazo.

Pese a su advertencia, los promotores de la iniciativa consiguieron reunir 4.970 firmas, cerca de una cuarta parte del electorado, y llevaron la propuesta al Parlamento, donde fue aprobada el 2 de septiembre por una ajustada mayoría de 13 votos contra 12.

La reforma contemplaba, además de la despenalización del aborto durante el primer trimestre, la eliminación de las restricciones a la difusión de información sobre esta práctica y su financiación mediante el seguro sanitario.

El Parlamento rechazó también una propuesta para someter la reforma a referéndum, de modo que su entrada en vigor quedó pendiente de la sanción del príncipe heredero. Alois ha hecho ahora efectiva la advertencia que había formulado antes incluso de que comenzara la recogida de firmas.

La Iglesia de Liechtenstein defendió la dignidad del no nacido

La Iglesia católica también intervino durante la tramitación de la reforma. El administrador apostólico de Vaduz, Benno Elbs, publicó el pasado 21 de agosto una declaración en la que recordó que la dignidad humana no depende del momento de desarrollo de la persona ni de las circunstancias de su concepción.

«El no nacido posee una dignidad intrínseca e inalienable desde el principio y, por tanto, merece la misma protección que se concede a toda vida humana», afirmó el obispo.

Elbs insistió en que la defensa del niño por nacer debe ir acompañada de medidas concretas de apoyo a las madres y a las familias, especialmente cuando atraviesan situaciones difíciles.

El administrador apostólico también llamó la atención sobre una contradicción en el debate político del principado: Liechtenstein lleva años sin disponer de una unidad hospitalaria de maternidad, por lo que las mujeres deben desplazarse a países vecinos para dar a luz, mientras se discutía la posibilidad de facilitar el aborto dentro de sus fronteras.

«Me preocupa que, por un lado, las mujeres busquen atención hospitalaria para la maternidad en los países vecinos, mientras que, por otro, se discuta la posibilidad de crear las condiciones para la interrupción del embarazo a nivel nacional. Me parece que algo no funciona», señaló.

Elbs pidió construir una sociedad en la que cada niño sea acogido y en la que las mujeres y las familias reciban la ayuda necesaria para afrontar un embarazo en circunstancias difíciles.

Proteger la vida y acompañar a las mujeres embarazadas

El príncipe Alois ha defendido una posición similar en su comunicado del 20 de octubre. Aunque ha rechazado la legalización del aborto durante el primer trimestre, se ha mostrado favorable a mejorar los servicios de información, asesoramiento y acompañamiento a las mujeres antes, durante y después del embarazo.

También ha expresado su disposición a estudiar el levantamiento de la prohibición de publicidad relacionada con el aborto, una cuestión que forma parte del debate legislativo en el principado.

«Estoy convencido de que muchas personas comparten el objetivo de ofrecer el mejor apoyo posible a las mujeres en situaciones difíciles y, al mismo tiempo, proteger la vida no nacida», afirmó.

La decisión del príncipe mantiene así su oposición a la despenalización general del aborto, al tiempo que deja abierta la posibilidad de introducir modificaciones en las medidas de asistencia a las embarazadas.

Un príncipe católico que conserva el derecho de veto

Liechtenstein es una monarquía constitucional en la que el príncipe conserva atribuciones políticas relevantes, entre ellas la facultad de negar su sanción a las leyes aprobadas por el Parlamento.

Alois ejerce las funciones de jefe del Estado desde 2004, cuando su padre, Hans-Adam II, le delegó el ejercicio de sus poderes. Aunque ya había anunciado en otras ocasiones su disposición a vetar reformas sobre el aborto, hasta ahora no había llegado a utilizar esta prerrogativa para bloquear una ley.

El precedente más importante se remonta a 2011, cuando otra iniciativa para liberalizar el aborto fue rechazada en referéndum por el 52,3 % de los votantes. También entonces el príncipe había advertido de que no sancionaría una reforma contraria a la protección de la vida.

Un año después, en 2012, los ciudadanos fueron convocados nuevamente a las urnas, esta vez para decidir si debían limitarse los poderes de veto del príncipe. Aproximadamente el 70 % votó a favor de mantener el sistema constitucional vigente.

El principado, situado entre Suiza y Austria, tiene unos 41.000 habitantes y conserva una marcada identidad católica. Cerca del 70 % de la población profesa esta religión, que mantiene su reconocimiento constitucional como religión del Estado.

Liechtenstein mantiene la protección legal del no nacido

La legislación de Liechtenstein sigue penalizando el aborto con carácter general, aunque contempla excepciones en situaciones determinadas, como un grave peligro para la vida o la salud de la madre, los embarazos derivados de delitos sexuales o cuando la embarazada era menor de 14 años en el momento de la concepción.

La normativa también mantiene restricciones a la promoción del aborto. Hasta 2015, las mujeres podían ser penalizadas por desplazarse al extranjero para abortar, una prohibición que fue posteriormente eliminada.

Según estimaciones de la radiotelevisión pública suiza SRF, alrededor de 40 mujeres residentes en Liechtenstein viajan cada año a Austria o Suiza para abortar, países donde la legislación permite esta práctica durante los primeros meses de embarazo.

La decisión de Alois llega en un contexto europeo marcado por sucesivas iniciativas para ampliar el acceso al aborto. Recientemente, España y otros once países europeos suscribieron una declaración que reclama leyes para facilitar su práctica y avanzar en su despenalización.

Frente a esa tendencia, Liechtenstein mantiene su legislación actual después de que el príncipe heredero haya ejercido su autoridad constitucional para impedir la entrada en vigor de una reforma que consideraba incompatible con la protección de la vida del no nacido.

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