La Iglesia beatificará el próximo 31 de octubre a cinco misioneros franciscanos españoles asesinados en 1597 por defender la doctrina católica sobre el matrimonio. Conocidos como los mártires de Georgia, los religiosos entregaron su vida durante la evangelización de los pueblos indígenas de la costa atlántica de lo que hoy es Estados Unidos, entonces territorio de la Florida española.
La ceremonia tendrá lugar en Savannah, Georgia, y estará presidida por el cardenal Frank Leo, arzobispo de Toronto, quien representará al papa León XIV como legado pontificio. Según ha confirmado la diócesis de Savannah, la Misa de beatificación se celebrará a las 11:00 horas en el Savannah Convention Center y será la primera ceremonia de este tipo celebrada en el sur de Estados Unidos.
Los futuros beatos son los sacerdotes Pedro de Corpa, Blas Rodríguez de Cuacos, Miguel de Añón y Francisco de Veráscola, junto al hermano lego Antonio de Badajoz, todos pertenecientes a la Orden de Frailes Menores.
Asesinados por defender la indisolubilidad del matrimonio
A finales del siglo XVI, los franciscanos desarrollaban su labor evangelizadora entre los indígenas guale, asentados en la costa de la actual Georgia. Los misioneros habían aprendido la lengua de sus habitantes y establecido comunidades cristianas en distintos poblados de la región.
El conflicto que acabaría costándoles la vida comenzó cuando el padre Pedro de Corpa, destinado en la misión de Nuestra Señora de Guadalupe de Tolomato, reprendió a Juanillo, un indígena bautizado que aspiraba a suceder al jefe principal de los guale.
Juanillo pretendía tomar una segunda esposa, siguiendo una costumbre admitida entre su pueblo. El franciscano le recordó que, como cristiano, debía permanecer fiel a las exigencias del matrimonio y que su decisión era incompatible con los compromisos asumidos en el bautismo.
Lejos de aceptar la corrección, Juanillo reunió a un grupo de guerreros para acabar con los misioneros.
El 14 de septiembre de 1597, el padre Pedro de Corpa fue asesinado en Tolomato. Dos días después murió el padre Blas Rodríguez en la misión de Santa Clara de Tupiqui. El 17 de septiembre fueron asesinados el padre Miguel de Añón y el hermano Antonio de Badajoz, en Santa Catalina de Guale, mientras que el padre Francisco de Veráscola perdió la vida al día siguiente en la misión de Santo Domingo de Asao.
Un sexto franciscano, Francisco de Ávila, fue capturado y sometido a malos tratos, pero logró sobrevivir y fue liberado meses después.
Los testimonios recogidos tras los asesinatos señalaron la insistencia de los religiosos en el matrimonio monógamo como uno de los motivos principales de la violencia. Una carta dirigida al rey Felipe III en 1612 dejó constancia de esta circunstancia.
Cuatro siglos después, la Iglesia reconoce en aquellos misioneros el testimonio de hombres que prefirieron entregar la vida antes que renunciar a anunciar íntegramente la enseñanza de Cristo.
Una causa iniciada hace más de setenta años
La causa de beatificación de los cinco franciscanos comenzó en 1950, cuando el padre Marion Habig fue nombrado vicepostulador y se inició la recopilación de documentación histórica sobre los mártires.
La investigación diocesana se abrió formalmente en 1984, bajo el episcopado de Raymond W. Lessard, obispo de Savannah, y concluyó en marzo de 2007, cuando las actas fueron remitidas a Roma.
El 27 de enero de 2025, el papa Francisco autorizó la promulgación del decreto que reconoce oficialmente que los cinco religiosos fueron asesinados in odium fidei, es decir, por odio a la fe.
El reconocimiento de su martirio abrió el camino a la beatificación sin necesidad de acreditar un milagro atribuido a su intercesión.
Una beatificación en el Año Jubilar de San Francisco
La ceremonia del próximo 31 de octubre tendrá además un significado especial para la familia franciscana, al celebrarse durante el Año Jubilar convocado por León XIV con motivo del octavo centenario de la muerte de san Francisco de Asís, ocurrida en 1226.
El obispo de Savannah, Stephen D. Parkes, ha destacado la importancia de la beatificación para los católicos de Georgia y la coincidencia con el aniversario del fundador de la Orden.
Por su parte, el cardenal Frank Leo ha señalado que el testimonio de los mártires recuerda que el Evangelio ha arraigado en numerosos pueblos gracias a quienes estuvieron dispuestos a entregarlo todo por Jesucristo, incluso la propia vida.
«Su valentía y caridad siguen inspirando a la Iglesia a proclamar la Buena Nueva con fidelidad y constancia», afirmó el arzobispo de Toronto al aceptar la misión de representar al Santo Padre.
La diócesis de Savannah ha preparado una exposición histórica y artística dedicada a los cinco mártires, que podrá visitarse durante la jornada de beatificación. Al día siguiente, solemnidad de Todos los Santos, se celebrará una Misa de acción de gracias en la Catedral Basílica de San Juan Bautista.
La celebración será también una ocasión para recordar la presencia de los misioneros españoles en los orígenes del catolicismo norteamericano, una historia que se remonta a mucho antes de la formación de Estados Unidos.
Los cinco franciscanos de Georgia serán elevados a los altares más de cuatro siglos después de su muerte, reconocidos por la Iglesia como testigos de la fe y de la fidelidad a la doctrina de Cristo sobre el matrimonio.