La procesión partió el martes 13 de octubre de la catedral de San Patricio y recorrió el centro de Manhattan con varios miles de fieles. Antes se celebró una misa presidida por el obispo auxiliar de Nueva York, Joseph Espaillat. La organiza cada otoño el Instituto Napa, una entidad católica con sede en California. La fundaron en 2010 el empresario Tim Busch, que preside su consejo, y el jesuita Robert Spitzer. Se ha convertido en una de las manifestaciones públicas de fe eucarística más visibles de Estados Unidos.
«Me invitaron a llevar la custodia»
Fue el propio Martin quien dio a conocer su participación. Al día siguiente publicó en X un mensaje acompañado de fotografías en el que se mostraba contento de haberse sumado a la procesión. Explicó que en un momento dado lo invitaron a llevar la custodia, algo que calificó de «profundamente conmovedor». Añadió que nunca olvidará haber portado por Broadway a Cristo, realmente presente en la Eucaristía. También celebró ver unidas en torno a Jesucristo a personas que quizá no coinciden en todo.
Martin es editor general de la revista America y consultor del Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede. Fundó Outreach, un ministerio dirigido a católicos LGTB. Su enfoque sobre la moral sexual ha sido criticado por sectores católicos que lo consideran contrario a la enseñanza de la Iglesia. También sus declaraciones sobre el aborto han recibido reproches. En septiembre de 2025, León XIV lo recibió en audiencia privada.
«Te tratan como basura»
La víspera de la procesión, Martin había protagonizado otra polémica. En el episodio del 12 de octubre de The Pillar Podcast, titulado «On bridges, with Fr. James Martin» y conducido por JD Flynn, el jesuita afirmó que en algunas partes de Estados Unidos y de la Iglesia a las personas homosexuales «simplemente las tratan como basura».
Para ilustrarlo, recreó frases que, a su juicio, escuchan los católicos LGTB, como «no perteneces a esta Iglesia» o «no puedes comulgar». Flynn matizó que, en esos casos, la negativa no se debería a que la persona se presente como casada, sino a que «se identifica» como homosexual. Martin respondió que ocurre porque «el sacerdote sabe que estás haciendo lo que sea y que eres gay».
LifeSiteNews, que difundió el fragmento, interpreta que Martin se refería a personas que mantienen relaciones homosexuales. En ese caso, el sacerdote que les niega la comunión estaría aplicando la doctrina de la Iglesia. El Catecismo enseña que quien es consciente de haber cometido un pecado grave debe recibir el sacramento de la Reconciliación antes de acercarse a comulgar (CEC 1385). El canon 915 establece que no deben ser admitidos a la comunión quienes «obstinadamente persistan en un manifiesto pecado grave».
Las declaraciones llegaron pocos días después de la clausura de la cumbre sobre los diez años de Amoris laetitia, en la que la teóloga Julie Hanlon Rubio introdujo el lenguaje LGTB en las sesiones.
La reacción de Catholics for Catholics
La declaración de John Yep se publicó el 15 de octubre. Comienza reconociendo la labor de Busch y del Instituto Napa en favor de la Iglesia en Estados Unidos. Yep relata que recibió las imágenes durante un retiro sacerdotal en el Santuario Nacional de Nuestra Señora del Buen Socorro, en Champion (Wisconsin). Es el único lugar de apariciones marianas aprobado por la Iglesia en el país. Yep asegura que al principio pensó que se trataba de un error. Después leyó los comentarios del Instituto y del propio Martin, y concluyó que la organización, «o al menos ciertos representantes», lo había autorizado.
Para fundamentar su crítica, Yep recurre a Mateo 7,6: «No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos». Precisa que la perla es Cristo presente en la Eucaristía. Según su lectura, los cerdos no son las personas sino el pecado. Sí califica a Martin de «hereje» y sostiene que un sacerdote que presenta ese pecado como aceptable arrastra su sacerdocio «a la inmundicia». La declaración concluye con la petición de una disculpa inmediata. Hasta el momento no consta una respuesta pública del Instituto Napa.
Una cuestión de prudencia, no de licitud
El canon 943 del Código de Derecho Canónico establece que el ministro de la exposición del Santísimo y de la bendición eucarística es el sacerdote o el diácono. Martin no está sometido a ninguna sanción canónica pública que le impida ejercer su ministerio. La controversia no se refiere, por tanto, a la licitud del gesto. Se refiere a la conveniencia de concederle un papel tan visible en un acto público de adoración, precisamente en los días en que cuestionaba que se negara la comunión a quienes viven en contradicción con la doctrina de la Iglesia.