El obispo de Venice, en Florida, Emilio Biosca Agüero, O.F.M. Cap., encabezó los días 10 y 11 de octubre una peregrinación de jóvenes adultos al Santuario Nacional de Nuestra Señora de La Leche, situado en la histórica Misión Nombre de Dios de San Agustín. Se trató de la primera peregrinación diocesana presidida por el nuevo obispo, que tuvo como destino uno de los lugares más importantes de la historia del catolicismo en Estados Unidos.
La iniciativa, organizada por la Diócesis de Venice, respondió a una invitación del obispo de San Agustín, Erik Thomas Pohlmeier, y de su predecesor, Felipe de Jesús Estévez. Durante dos días, los participantes, jóvenes de entre 18 y 35 años, compartieron momentos de oración y convivencia antes de recorrer a pie el camino que conduce hasta el santuario mariano.
El sábado 10 de octubre, los jóvenes se reunieron en un campamento en la playa de San Agustín, donde la jornada transcurrió entre la oración, la convivencia y una velada en torno a una hoguera. El domingo 11, tras levantar el campamento, los peregrinos partieron a primera hora de la mañana y caminaron aproximadamente cinco kilómetros hasta Nuestra Señora de La Leche. Allí se les unieron familias y grupos parroquiales llegados desde distintos puntos de la diócesis, y monseñor Biosca Agüero celebró una misa a las 11:00 horas en el altar rústico exterior del santuario. La jornada concluyó con un almuerzo compartido.
El lugar donde comenzó la presencia católica permanente
La Misión Nombre de Dios está vinculada a la llegada de los españoles a Florida en el siglo XVI. El 8 de septiembre de 1565, el adelantado Pedro Menéndez de Avilés desembarcó en las costas de la actual ciudad de San Agustín, acompañado por colonos y religiosos. Poco después, el sacerdote Francisco López de Mendoza Grajales celebró una misa de acción de gracias.
Aquel acontecimiento ocupa un lugar destacado en la historia religiosa estadounidense. La diócesis recuerda que allí se estableció la primera comunidad parroquial católica permanente del territorio que actualmente constituye Estados Unidos. La celebración de 1565 suele recordarse también como la primera misa documentada en el asentamiento europeo permanente que dio origen a San Agustín, aunque existen antecedentes de celebraciones católicas en otras regiones de la actual geografía estadounidense.
La fundación de San Agustín precedió a otros asentamientos europeos que posteriormente adquirirían una mayor importancia política y económica. Su historia recuerda que la presencia católica en Norteamérica comenzó mucho antes de la formación de Estados Unidos como nación independiente y estuvo estrechamente vinculada a la evangelización española.
La devoción a Nuestra Señora de La Leche
Durante el siglo XVII se estableció en la Misión Nombre de Dios una capilla dedicada a Nuestra Señora de La Leche y Buen Parto. La advocación representa a la Santísima Virgen amamantando al Niño Jesús y recuerda la realidad de la Encarnación, por la que el Hijo eterno de Dios asumió una verdadera naturaleza humana y quiso nacer de una madre.
Con el paso de los siglos, el santuario se convirtió en un lugar de peregrinación especialmente frecuentado por matrimonios que desean tener hijos, mujeres embarazadas y familias que encomiendan a la Virgen sus necesidades. Aunque la capilla sufrió daños y tuvo que ser reconstruida en diferentes momentos de su historia, la devoción se ha mantenido hasta nuestros días.
El Santuario Nacional de Nuestra Señora de La Leche es reconocido como uno de los principales testimonios de la antigua presencia mariana en Estados Unidos. Su ubicación dentro de la Misión Nombre de Dios permite relacionar la veneración de la Virgen con los comienzos de la evangelización católica en Florida.
Una peregrinación para recordar las raíces de la fe
La convocatoria del obispo Biosca Agüero estuvo dirigida especialmente a jóvenes adultos de la diócesis. El programa comenzó el sábado con actividades de oración y convivencia, mientras que la peregrinación a pie y la misa episcopal se desarrollaron el domingo, coincidiendo con la fiesta anual del santuario.
En su invitación, el prelado había destacado la oportunidad de dar gracias a Dios en el lugar donde comenzó una parte fundamental de la historia católica del país y de confiar a los peregrinos a la protección de la Santísima Virgen. Se trataba, en palabras del obispo, de «caminar juntos en la fe» y de encomendar «a los jóvenes y a toda la Diócesis de Venice» al cuidado maternal de María.
La iniciativa permitió a los participantes conocer de cerca una herencia religiosa que a menudo queda en segundo plano en los relatos sobre los orígenes de Estados Unidos. La presencia de misioneros españoles, la celebración de la misa y la fundación de comunidades cristianas formaron parte de la historia de Florida desde el siglo XVI.
La peregrinación de este fin de semana unió así la oración y la devoción mariana con la memoria de los primeros pasos de la Iglesia católica en esta región de Norteamérica.