La presidenta de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales, la religiosa dominica Helen Alford, recurrió este miércoles a la imagen de un «coqueteo» para describir la fase inicial del encuentro de Jesús con la mujer samaritana narrado en el Evangelio de san Juan, durante su intervención en el encuentro organizado en Roma por el décimo aniversario de Amoris laetitia.
Alford explicó que tomaba esa lectura de uno de sus hermanos dominicos, el padre Michał Paluch, y la presentó como una formulación «útilmente provocadora». Según expuso, el diálogo comienza con un hombre y una mujer solos junto al pozo y conserva inicialmente cierta ambigüedad hasta que Jesús conduce la conversación hacia la situación personal de la samaritana.
La religiosa recordó el momento en el que Cristo le dice: «Ve a llamar a tu marido». Cuando la mujer responde que no tiene marido, Jesús le señala que ha tenido cinco y que el hombre con quien vive en ese momento no es su marido.
A partir de ese episodio, Alford presentó el encuentro con la samaritana como un modelo para comprender distintas fases de la evangelización: el despertar inicial del deseo, la confrontación con la propia fragilidad, la apertura a la verdad y, finalmente, la transmisión a otros de lo recibido.
Una lectura presentada ante León XIV y los responsables episcopales
La intervención tuvo lugar en el Aula Pablo VI, durante la primera jornada del encuentro «A diez años de Amoris laetitia: anunciar el Evangelio con las familias hoy», convocado con la participación de León XIV, los jefes de las Iglesias Orientales Católicas y los presidentes de las Conferencias Episcopales.
El Papa había abierto previamente los trabajos con un discurso centrado en los desafíos actuales de la pastoral familiar, la distancia creciente entre la vivencia de la sexualidad y la visión cristiana del matrimonio, y la necesidad de acompañar las situaciones de fragilidad sin dejar de anunciar «la plenitud de la enseñanza del Evangelio sobre la familia».
Alford, que preside la Pontificia Academia de Ciencias Sociales, desarrolló después su meditación sobre la evangelización, la fragilidad familiar y la relación entre Amoris laetitia y Familiaris consortio.
De la samaritana a la «ley de la gradualidad»
La religiosa vinculó también su lectura del encuentro de Jesús con la samaritana con la llamada «ley de la gradualidad», uno de los conceptos presentes tanto en Familiaris consortio como en Amoris laetitia.
Alford recordó que este principio significa que la persona «conoce, ama y realiza el bien moral según etapas de crecimiento», pero insistió en que no debe confundirse con una «gradualidad de la ley».
Según explicó, la gradualidad se refiere al proceso mediante el cual una persona avanza hacia el bien moral, no a una modificación de las exigencias objetivas de la ley según las circunstancias particulares.
La presidenta de la Academia sostuvo además que ambos documentos, separados por 35 años, comparten la preocupación por mantener el ideal moral y, al mismo tiempo, acompañar pastoralmente a quienes no están en condiciones de comprender o vivir plenamente todas sus exigencias.
En ese contexto, afirmó que «la ley es don de Dios que indica el camino» y planteó la necesidad de encontrar modos de conjugar las exigencias objetivas de la ley con la realidad concreta de las familias.
Fragilidad, familia y evangelización
Alford dedicó también parte de su intervención a las tensiones y crisis que atraviesan muchas familias. Según expuso, esos momentos de fragilidad no deben interpretarse únicamente como fracasos, sino también como situaciones en las que puede abrirse un camino de conversión y de confianza en Dios.
Retomó asimismo una reflexión de León XIV según la cual la belleza de la vocación matrimonial debe buscarse también «a través, con y en su fragilidad».
La dominica concluyó animando a buscar formas de alentar a los jóvenes a asumir «el gran desafío del matrimonio y de la vida familiar», reconociendo que ese camino incluirá dificultades, pero también ocasiones de crecimiento espiritual.