La presidenta de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales vuelve sobre la «ley de la gradualidad» en el aniversario de Amoris laetitia

La presidenta de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales vuelve sobre la «ley de la gradualidad» en el aniversario de Amoris laetitia

La presidenta de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales, la religiosa dominica Helen Alford, abordó este 7 de octubre la «ley de la gradualidad» durante su intervención en el encuentro organizado en Roma por el décimo aniversario de Amoris laetitia, y precisó que este principio no debe confundirse con una «gradualidad de la ley».

Alford intervino en el Aula Pablo VI durante la primera jornada del encuentro «A diez años de Amoris laetitia: anunciar el Evangelio con las familias hoy», convocado con la participación de los jefes de las Iglesias Orientales Católicas y los presidentes de las Conferencias Episcopales.

En su meditación, la religiosa relacionó Amoris laetitia con Familiaris consortio, la exhortación apostólica de san Juan Pablo II sobre la familia, y señaló que ambos documentos abordan la cuestión del crecimiento moral de las personas y su relación con las exigencias objetivas de la ley.

«Ley de la gradualidad», no «gradualidad de la ley»

Alford recordó que la «ley de la gradualidad» supone que la persona «conoce, ama y realiza el bien moral según etapas de crecimiento».

Precisó, sin embargo, que este principio no equivale a una «gradualidad de la ley».

Según explicó, la gradualidad se refiere al «ejercicio prudencial de los actos libres» de personas que pueden no estar en condiciones de «comprender, apreciar o practicar plenamente las exigencias objetivas de la ley».

La religiosa añadió que el ideal moral no desaparece en ese proceso y recordó que «la ley es don de Dios que indica el camino».

Alford observó también que entre Familiaris consortio y Amoris laetitia transcurrieron 35 años durante los cuales la realidad de la vida familiar experimentó numerosos cambios. En contextos sociales sujetos a transformaciones rápidas, señaló, puede ser necesario buscar formas de articular las exigencias objetivas de la ley con la «ley de la gradualidad».

La fragilidad en la vida familiar

La presidenta de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales dedicó también parte de su intervención a las situaciones de fragilidad que atraviesan muchos matrimonios y familias.

Tomando como referencia Amoris laetitia, se refirió a los momentos de estrés y tensión que pueden desembocar en crisis o rupturas y recordó que el documento de Francisco invita a afrontar esas situaciones a la luz de la fe.

Alford citó asimismo una reflexión de León XIV según la cual la belleza de la vocación matrimonial debe buscarse «a través, con y en su fragilidad», ya que la debilidad puede despertar una mayor confianza en Dios.

La samaritana como ejemplo

En otro momento de su intervención, Alford recurrió al encuentro de Jesús con la mujer samaritana para explicar distintas etapas de la evangelización.

La religiosa destacó que Cristo no evita referirse a la situación personal de la mujer. Cuando ella afirma que no tiene marido, Jesús le recuerda que ha tenido cinco y que el hombre con quien vive en ese momento no es su marido.

Alford presentó el episodio como un ejemplo de un encuentro que combina acogida y confrontación con la verdad. A partir de ese pasaje, describió varias etapas del proceso de evangelización: el despertar del deseo, el reconocimiento de la propia fragilidad, la apertura a una enseñanza y, finalmente, su transmisión a otros.

También relacionó este episodio con la importancia de las relaciones dentro de la familia y señaló que la realidad social está constituida por vínculos que deben ser reconocidos y cuidados.

Farrell advierte del debilitamiento de la transmisión de la fe

La sesión inaugural contó también con las intervenciones del prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, el cardenal Kevin Farrell, y del secretario general del Sínodo, el cardenal Mario Grech.

Farrell advirtió del «progresivo debilitamiento de la transmisión de la fe en las familias» en un contexto marcado por la secularización, el individualismo y la presencia creciente de la tecnología.

«Es tiempo de mirar a los desafíos para que las familias redescubran el Evangelio con mayor conciencia», afirmó.

El cardenal señaló además la necesidad de crear ambientes capaces de sostener la vida cristiana y favorecer relaciones, afectos, fe y decisiones de vida coherentes con ella.

Grech, por su parte, afirmó que los participantes llevarán al encuentro las alegrías, esperanzas y preocupaciones de familias procedentes de distintos lugares del mundo.

Animar a los jóvenes al matrimonio

Alford concluyó su intervención llamando a buscar formas de animar a los jóvenes a afrontar «el gran desafío del matrimonio y de la vida familiar».

La religiosa señaló que ese camino incluye situaciones de fragilidad y sostuvo que estas pueden convertirse también en ocasión para descubrir nuevas formas de confianza en Dios y un renovado deseo de santidad.

El encuentro continuará durante los próximos días con sesiones dedicadas a la pastoral familiar, la transmisión de la fe y los desafíos que afrontan actualmente los matrimonios y las familias.

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