Tras cerrar su última Misa tradicional diocesana, Pittsburgh advierte contra una celebración privada del Vetus Ordo

Tras cerrar su última Misa tradicional diocesana, Pittsburgh advierte contra una celebración privada del Vetus Ordo

La diócesis de Pittsburgh ha pedido a los fieles que no acudan a una nueva celebración de la Misa tradicional anunciada en una capilla privada de Conway, Pensilvania, al señalar que no cuenta con autorización episcopal y que, según la propia diócesis, no cumple con el precepto dominical. La advertencia llega apenas un mes después de que el obispo Mark Eckman dejara expirar el permiso para la última Misa según el Misal de 1962 celebrada por sacerdotes diocesanos.

En un comunicado difundido este martes 6 de octubre, la diócesis aseguró haber tenido conocimiento de varios anuncios sobre la celebración del Vetus Ordo en una propiedad privada que se presenta bajo el nombre de Immaculate Heart of Mary Chapel, en la localidad de Conway.

«La celebración anunciada no ha sido presentada al obispo Mark Eckman para su revisión o aprobación», señaló la diócesis, que añadió que «ni la capilla ni las celebraciones litúrgicas anunciadas han recibido autorización de la Diócesis de Pittsburgh».

Por ello, pidió a los fieles que no asistan y sostuvo que esas celebraciones «no cumplen con la obligación dominical».

Una Misa semanal anunciada en una propiedad privada

Según informa The Catholic Herald, el anuncio comenzó a circular en redes sociales hacia el 30 de septiembre y señalaba que un sacerdote no identificado, perteneciente a una comunidad del ámbito Ecclesia Dei, celebraría semanalmente la Misa tradicional en la denominada Immaculate Heart of Mary Chapel. La publicación fue posteriormente eliminada.

El Latin Mass Directory, que recopila lugares donde se celebra la liturgia según el Misal de 1962, incorporó la capilla el 1 de octubre y actualizó la ficha tres días después. Actualmente advierte de que las celebraciones previstas allí no cuentan con la aprobación del obispo local.

The Catholic Herald señala además que la dirección facilitada por el directorio, en el número 913 de 2nd Avenue de Conway, corresponde a la antigua sede de New Life Assembly of God Church, un templo protestante vendido en junio de 2024 por 60.000 dólares. Una publicación difundida entonces en Facebook aseguraba que el inmueble había sido adquirido por «una organización católica».

La controversia ha abierto también una discusión sobre el carácter privado de estas celebraciones. Traditionis custodes regula la celebración pública según los libros litúrgicos anteriores a la reforma, mientras que algunos comentaristas han cuestionado que una Misa anunciada públicamente y destinada a recibir fieles pueda considerarse simplemente una celebración privada.

La diócesis remite a los fieles al Instituto de Cristo Rey

La advertencia de Pittsburgh no implica la desaparición de la Misa tradicional dentro de la diócesis.

El comunicado anima expresamente a quienes deseen asistir al Vetus Ordo a acudir a Most Precious Blood of Jesus Parish, en Pittsburgh, donde sacerdotes del Instituto de Cristo Rey Sumo Sacerdote celebran diariamente según el Misal Romano de 1962.

La parroquia, confiada al Instituto, constituye actualmente la principal presencia estable de la liturgia tradicional reconocida por la diócesis.

«El obispo Eckman agradece la fe y la devoción de quienes aprecian la Misa tradicional y sigue comprometido con su atención espiritual y con crecer juntos en unidad como una sola Iglesia», concluye el comunicado.

Un mes después del fin de la última Misa diocesana

El episodio se produce pocas semanas después de que Eckman decidiera no solicitar una nueva autorización para la última Misa tradicional atendida directamente por sacerdotes diocesanos.

En agosto, el obispo anunció que dejaría expirar el permiso concedido para las celebraciones según el Misal de 1962 en la iglesia de Saint Titus, perteneciente a la parroquia Mary, Queen of Saints.

La autorización había sido prorrogada durante dos años en septiembre de 2024, pero Eckman optó por no solicitar su renovación a Roma. La última Misa tradicional diocesana fue celebrada el pasado 4 de septiembre.

En la carta con la que comunicó aquella decisión, el prelado reconoció que la medida resultaría «difícil» para algunos fieles que habían encontrado alimento espiritual en esas celebraciones y expresó su agradecimiento por su «amor a la Eucaristía», su «devoción a la Iglesia» y su deseo de «adorar a Dios fielmente».

La desaparición de esa celebración no dejó, por tanto, a la diócesis completamente sin Misas según el rito tradicional, pero sí concentró su celebración ordinaria en la comunidad atendida por el Instituto de Cristo Rey.

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