El sacerdote Edward Gallagher, de 59 años y perteneciente a la diócesis de Derry, Irlanda del Norte, se ha declarado culpable de 109 delitos relacionados con el abuso sexual de menores a través de internet. Tras conocerse la admisión de los hechos, el obispo Michael Router anunció que pedirá a la Santa Sede que el caso sea presentado directamente al Papa con la recomendación de expulsarlo de manera inmediata y definitiva del estado clerical.
«Una conducta de esta naturaleza representa una traición radical» a la confianza depositada en un sacerdote y es «totalmente incompatible con las obligaciones y responsabilidades del ministerio sacerdotal», afirmó el obispo.
Gallagher compareció el lunes 5 de octubre ante el Derry Crown Court, donde admitió los delitos cometidos entre junio de 2023 y abril de 2025. Permanece en prisión preventiva y deberá comparecer nuevamente por videoconferencia el próximo 9 de diciembre, fecha prevista para conocer su sentencia.
Entre los delitos admitidos figuran comunicaciones sexuales con menores a través de internet, intentos de inducirlos a enviar material de abuso sexual infantil, posesión de ese tipo de material e intentos de inducir a menores a realizar actos sexuales.
Según la información judicial recogida por UTV/ITV, la juez Roseanne McCormick KC ordenó preparar un informe previo a la sentencia y mantuvo al sacerdote bajo custodia hasta la vista de diciembre.
El obispo reclama la expulsión del estado clerical
La declaración de culpabilidad permitirá ahora reactivar también el procedimiento canónico que la diócesis había mantenido suspendido mientras avanzaba la causa penal.
Gallagher fue apartado del ministerio después de su arresto en abril de 2025. La Iglesia de Derry abrió entonces sus propias actuaciones, pero evitó avanzar sustancialmente en ellas para no interferir con la investigación policial y el proceso ante los tribunales civiles.
«Ahora que el procedimiento penal ha alcanzado esta fase, ya no existe ninguna razón para que el proceso canónico de la Iglesia permanezca suspendido», señaló Router.
El obispo anunció que actuará «inmediatamente» para solicitar «la pena más grave disponible según el Derecho de la Iglesia».
«Estoy solicitando a la Santa Sede que presente el caso directamente al Santo Padre con la recomendación de que el padre Edward Gallagher sea expulsado inmediatamente del estado clerical», explicó.
Router ha ordenado preparar y remitir a Roma «sin demora» toda la documentación necesaria. La diócesis pedirá que el expediente sea tratado como un caso de «gravedad excepcional» y que se aplique el procedimiento correspondiente para solicitar la expulsión definitiva del sacerdocio.
La decisión final no corresponde, sin embargo, al obispo de Derry. Será la Santa Sede la que deberá resolver la petición una vez recibido el expediente.
Apartado del ministerio desde su arresto
Gallagher fue detenido en abril de 2025 y compareció inicialmente ante un tribunal acusado de intento de comunicación sexual con un menor.
La Diócesis de Derry anunció entonces su apartamiento inmediato del ministerio sacerdotal y comunicó la apertura de actuaciones eclesiásticas, dejando claro que estas se desarrollarían sin obstaculizar el procedimiento penal.
La investigación policial continuó ampliándose durante los meses siguientes hasta desembocar en los 109 cargos que Gallagher ha terminado admitiendo ante el Derry Crown Court. Durante ese periodo, la diócesis asegura haber cooperado con el Police Service of Northern Ireland y con las autoridades civiles.
«Una traición radical» al ministerio sacerdotal
En su reacción al resultado de la vista, Router dirigió sus primeras palabras a quienes han sufrido las consecuencias de los delitos, «particularmente a los niños que han sufrido daño y a quienes continúan viviendo con las consecuencias del abuso y la explotación».
El obispo aludió también al impacto del caso sobre las víctimas y supervivientes de abusos, las familias, los feligreses, los sacerdotes y el conjunto de la comunidad.
Al referirse específicamente a Gallagher, recordó las responsabilidades inherentes al sacerdocio.
«El sacerdocio es una confianza sagrada ejercida al servicio de Dios y de su pueblo. Una conducta de esta naturaleza representa una traición radical a esa confianza y es totalmente incompatible con las obligaciones y responsabilidades del ministerio sacerdotal», afirmó.
Router reconoció igualmente que ninguna medida posterior puede reparar por sí sola el daño causado.
«La Iglesia no puede deshacer el daño que se ha causado. Tampoco ninguna pena canónica puede eliminar el sufrimiento experimentado por las víctimas y supervivientes», señaló.
«La Iglesia tiene la responsabilidad de responder con verdad, justicia y decisión», añadió.
Gallagher permanece ahora a la espera de la sentencia de la justicia norirlandesa, prevista para el 9 de diciembre. Paralelamente, la diócesis de Derry remitirá a Roma la documentación para pedir que se le imponga la máxima pena canónica solicitada por Router: su expulsión definitiva del estado clerical.