León XIV recibió este lunes a representantes de la Asociación de Empleados Laicos del Vaticano (ADLV) en un encuentro celebrado pocas semanas después de que la organización reclamara una compensación por los años de contención salarial y pidiera una mayor participación de los trabajadores en las decisiones que afectan a sus condiciones laborales.
En la audiencia, en la que también participaron representantes de la Asociación Donne in Vaticano, el Papa no entró en las reivindicaciones económicas concretas planteadas recientemente por los empleados. Sí abordó, en cambio, la relación entre los trabajadores y las instituciones de la Santa Sede y señaló el diálogo como el camino para encontrar «soluciones adecuadas a los problemas que juntos debemos afrontar».
El contexto da un significado particular a esas palabras. El pasado septiembre, la ADLV había pedido abrir una «nueva etapa de diálogo sincero, constructivo y atento», después de lamentar que los trabajadores no hubieran sido consultados sobre decisiones que incidían directamente en sus condiciones económicas.
León XIV apuesta por el diálogo
En su discurso a los representantes de ambas asociaciones, León XIV comenzó agradeciendo la «dedicación» y el «espíritu de servicio» con los que los empleados desempeñan diariamente su trabajo en los distintos organismos de la Sede Apostólica, colaborando así con el ministerio pastoral del Papa.
El Pontífice reivindicó la «centralidad insustituible de la persona humana» y la «dignidad inalienable del trabajo» y recordó que quienes prestan servicio en el Vaticano constituyen, más allá de sus distintas funciones, una «comunidad eclesial».
Al abordar específicamente el papel de las asociaciones de trabajadores, León XIV recuperó unas palabras de san Juan Pablo II de 1982. El Papa polaco reconocía entonces que organizaciones como la ADLV podían desarrollar «una válida tarea de colaboración», pero advertía de que «no responde a la doctrina social de la Iglesia el desplazamiento de este tipo de organizaciones al terreno de la conflictividad o de la lucha».
Es, por tanto, san Juan Pablo II quien utiliza la expresión «conflictividad», mientras que León XIV, inmediatamente después de citarle, formula su propia exhortación: «La vía del diálogo, por tanto, sigue siendo el camino principal por el que también yo os exhorto a caminar siempre, con confianza y creatividad, en la búsqueda común de soluciones adecuadas a los problemas que juntos debemos afrontar».
El Papa pidió además «relanzar el diálogo» en todos los niveles y recordó que el propio marco normativo de la ADLV define a la asociación como una «estructura de diálogo» entre sus miembros y la Oficina del Trabajo de la Sede Apostólica.
Las palabras llegan después de varios meses en los que los representantes de los empleados han reclamado precisamente una mayor interlocución con las autoridades vaticanas.
Las reclamaciones económicas siguen pendientes
El contexto inmediato de la audiencia está marcado por la derogación, el pasado 14 de septiembre, de las medidas de contención salarial aprobadas por Francisco en 2021. Aquel régimen había incluido reducciones en determinadas remuneraciones y la suspensión temporal de los incrementos bienales de antigüedad para parte del personal.
La derogación entró en vigor con efectos desde el 1 de septiembre, pero mantuvo los efectos económicos producidos mientras las restricciones estuvieron vigentes. Los empleados, por tanto, no recuperaron los incrementos de antigüedad que dejaron de generarse durante esos años.
La ADLV planteó entonces la necesidad de buscar alguna fórmula para compensar las pérdidas acumuladas. La asociación propuso estudiar un pago extraordinario u otra solución si no fuera posible restituir íntegramente las cantidades dejadas de percibir y pidió también examinar las posibles consecuencias sobre las futuras pensiones y las indemnizaciones de fin de servicio.
Junto a las cuestiones económicas, los representantes de los trabajadores insistieron en la necesidad de participar en mayor medida en las decisiones que afectan directamente a sus condiciones laborales.
En un comunicado publicado por la ADLV cuando se conoció la derogación de las medidas de 2021, la asociación lamentó que los empleados no hubieran sido involucrados en la elaboración de las nuevas disposiciones, «ni siquiera mediante actividades de consulta de sus representantes».
Las reclamaciones planteadas posteriormente por los empleados insistieron en la búsqueda de una solución para los efectos económicos acumulados durante los años de contención.
Sin respuestas concretas a las demandas salariales
El discurso pronunciado este lunes no ofreció, sin embargo, una respuesta específica a esas peticiones. León XIV no anunció compensaciones económicas, modificaciones en las pensiones ni medidas para recuperar los incrementos de antigüedad perdidos. Tampoco hizo referencia expresa a las últimas reclamaciones de la ADLV.
Su intervención permaneció fundamentalmente en el terreno de los principios que, a juicio del Pontífice, deben orientar las relaciones laborales dentro de la Santa Sede: dignidad del trabajo, colaboración, escucha y diálogo.
No obstante, en la parte final de su discurso, León XIV dejó una consideración especialmente significativa en el contexto de las reclamaciones de los trabajadores. El Papa llamó a construir «una comunidad de trabajo donde las personas no sean utilizadas ni dejadas de lado», donde exista ayuda mutua y «se reconozca a cada uno su propio valor y su competencia», evitando generar «insatisfacciones y resentimientos».