El voto católico en Brasil: Sandra Bronzina y el padre Delgado analizan unas elecciones con la Virgen de Aparecida en el centro

El voto católico en Brasil: Sandra Bronzina y el padre Delgado analizan unas elecciones con la Virgen de Aparecida en el centro

La empresaria y comunicadora brasileña analiza el peso de católicos y evangélicos en unos comicios marcados por el bulo sobre Nuestra Señora de Aparecida y por los ataques de Lula al celibato sacerdotal.

Brasil acude a las urnas este domingo, 4 de octubre, y la fe se ha convertido en uno de los grandes campos de batalla de la campaña. Más de 158 millones de brasileños están llamados a votar en el país con más católicos del mundo. Pero el catolicismo retrocede: según el Censo de 2022, publicado por el IBGE en 2025, solo el 56,7 % de la población se declara católica, el porcentaje más bajo desde 1872.

Con ese telón de fondo, La Sacristía de la Vendée ha vuelto a recibir a Sandra Bronzina, empresaria, escritora y comunicadora brasileña, que ya había pasado por la tertulia sacerdotal contrarrevolucionaria. Esta vez habla desde dentro: Bronzina está implicada personalmente en una campaña que encara sus últimos días.

Nacida en Brasil y afincada en Argentina, Bronzina crea contenido a diario para el canal de televisión de Flávio Bolsonaro, candidato presidencial del Partido Liberal. Pensaba hablar de economía y de seguridad, explicó al padre Francisco José Delgado, conductor del programa, pero la campaña la llevó a otro terreno: «Lo más particular de esta campaña es cómo está usando la izquierda la fe de manera sucia». Algo que, a su juicio, «nunca había pasado en ninguna otra elección en Brasil».

«El sacerdote renuncia a todo»

El detonante fue Lula da Silva. El 16 de septiembre, en un encuentro en el Palacio de Planalto con la Frente de Evangélicos por el Estado de Derecho, el presidente y candidato del PT sostuvo que la Iglesia católica seguirá pasando dificultades mientras no acabe con el celibato y no permita que las mujeres sean sacerdotes y obispos. Incluso aseguró habérselo dicho así al papa Francisco. Bronzina lo interpreta como un intento de seducir al electorado evangélico, que en un 70 % apoyaría a Flávio Bolsonaro, según sus datos.

La brasileña sostiene además que, en ese mismo discurso, Lula comparó el rojo de la bandera del PT con la sangre de Cristo. La prensa brasileña recogió que el presidente presentó la estrella del partido y su propia barba como referencias cristianas. «Eso es una blasfemia», pensó Bronzina, que llegó a Brasil decidida a responder.

Lo hizo en el canal de Flávio Bolsonaro. «Un político acostumbrado al poder, a la fama, al prestigio, a los placeres, jamás va a entender lo que es la vida de un sacerdote», explicó en La Sacristía de la Vendée. «El celibato no es la principal renuncia. El sacerdote renuncia a todo: renuncia a riquezas, renuncia a estatus, renuncia al poder, para donar su vida a los demás». Sobre la ordenación de mujeres, recordó que las católicas buscan seguir el ejemplo de María.

Su vídeo de respuesta, que cerró con un «¡Viva Cristo Rey!», se acerca ya a las 500.000 visualizaciones. En él le replicaba al presidente que la Iglesia no se debilita por ser fiel a su tradición: «Lo único que se está debilitando es la ideología que defendés». Cuenta que hasta un teólogo protestante le escribió para darle la razón.

Para Bronzina, que un jefe de Estado presione por «la modernización y la secularización de la Iglesia» debería preocupar a cualquier católico. Varios obispos brasileños reaccionaron recordando a Lula que su tarea es gobernar el país y no reformar la Iglesia, y la Frente Parlamentaria Católica de la Cámara emitió una nota de repulsa. No es un asunto opinable: San Juan Pablo II dejó zanjado en Ordinatio sacerdotalis (1994) que la Iglesia no tiene en modo alguno la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres.

Aparecida, en el centro de la batalla

Para entender por qué un rumor sobre Nuestra Señora de Aparecida puede sacudir una campaña presidencial, conviene recordar lo que la Virgen significa para Brasil. En octubre de 1717, tres pescadores sacaron de las aguas del río Paraíba do Sul una pequeña imagen de barro de la Inmaculada, de apenas 37 centímetros. En 1930, a petición de los obispos, Pío XI la proclamó patrona principal del país, y desde 1980 su fiesta, el 12 de octubre, es festivo nacional. Su Santuario Nacional, el mayor templo mariano del mundo, ha recibido a San Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco.

Esa fe sigue muy viva, insiste Bronzina. Antes del viaje fue a misa diaria en Buenos Aires y encontró iglesias casi vacías. En Brasil, el primer lunes, la misa estaba «llenísima, y llena de jóvenes». Según ella, cuando Lula percibió que estaba perdiendo el voto católico tras sus palabras sobre el celibato, la Virgen entró en escena.

Los hechos verificados son estos. El jueves 24 de septiembre, en GloboNews Em Pauta, la periodista Maria Cristina Fernandes habló de un supuesto proyecto impulsado por evangélicos para retirar a la Virgen el título de patrona. En las redes se atribuyó a Flávio Bolsonaro, que esa misma noche lo desmintió como «una gran mentira». En la madrugada del 25, GloboNews rectificó y pidió disculpas: el proyecto, el PL 2.623/2007 de un diputado del antiguo PMDB, fue rechazado en comisión y archivado en 2008. Nada tuvo que ver con Flávio, como confirmaron Gazeta do Povo y Terra.

Bronzina va más lejos y acusa directamente al entorno de Lula. Según su relato, el bulo lo lanzó un empleado de la Secretaría de Comunicación de la Presidencia, responsable de una conocida página afín a Dilma Rousseff, y la maquinaria digital del PT lo multiplicó en miles de publicaciones. Infovaticana no ha podido verificar esa acusación. Sobre la rectificación de GloboNews, se queja de que la emitió otra periodista «en un horario que nadie ve». «La mentira prevaleció sobre la verdad», lamenta, «y lo que más me duele es que era una mentira involucrando a la Santísima Virgen».

Bronzina acusa también de hipocresía a quienes ahora exhiben la imagen de Aparecida en campaña. Recuerda que Jair Bolsonaro, católico, consagró el país a la Virgen durante su mandato, y asegura que el actual Gobierno retiró ese registro de la web oficial. «Acá no se trata de derecha o izquierda», subraya. «Se trata de que están usando algo sagrado».

Aun así, ve una cara positiva. «Al final, la Virgen es la que está liderando el debate presidencial en Brasil». En el canal del evangélico Flávio Bolsonaro tuvo una hora y media para hablar de María con un sacerdote. Después participó en un programa con un pastor evangélico, un sacerdote anglicano, un ortodoxo y un católico, entre otros, en el que todos acabaron hablando de la Virgen. «Es imposible que alguien hable mal de María», resume.

Un silencio y una amenaza

Delgado planteó la cuestión más delicada. Hay quien intenta presentar la polémica como un choque entre el evangélico Flávio Bolsonaro y el episcopado brasileño, cuando algunos obispos ya se inclinaron por Lula en elecciones anteriores. Bronzina no se anduvo con rodeos: la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB) «se calló ante la mentira». «Si te callas cuando están creando una calumnia con la patrona de Brasil, mínimamente ya eres connivente». A su juicio, los obispos solo admitieron que se trataba de un bulo cuando Flávio los interpeló. «Si alguien hace una calumnia contra mi madre, ¿cómo no la voy a defender?».

La brasileña habló sin tapujos de infiltración marxista en la Iglesia y recordó que la Santa Sede ya condenó en los años 80 las teologías de la liberación de inspiración marxista. «La Iglesia existe hace 2.000 años y hace 2.000 años construye hospitales, orfanatos, casas para acoger a la gente vulnerable», dijo. «Mirar a los pobres es diferente de usarlos».

Su compromiso tiene un precio. Bronzina relató que recibió por Instagram un mensaje directo con una amenaza de muerte: «O te callas o te mato». Al revisar el perfil del autor, vio que seguía a varios obispos, a sacerdotes y a la propia CNBB. «Hablo de política en México, hablo en contra del narco y no recibo una amenaza. Y la recibo en Brasil por defender la verdad de la Iglesia». Para ella, es también «una batalla espiritual».

¿Existe un voto católico?

La pregunta de fondo la formuló Delgado: no existe un programa político perfecto, así que la cuestión es en qué escenario puede un católico actuar en libertad y hacer el bien. Bronzina reconoce que no hay candidato ideal. «Me encantaría tener un candidato católico perfecto, pero creo que en casi ningún país lo hay hoy». Flávio Bolsonaro, sin embargo, es a su juicio un conservador que defiende la familia, se opone a la agenda woke y está «completamente a favor de la vida y en contra del aborto».

En cambio, Lula se declara contrario al aborto a título personal, pero lo ha planteado como una cuestión de salud pública. «Si tenés un candidato que es provida y tenés un candidato que es a favor del aborto, la elección está más que clara», zanjó Bronzina.

Delgado insistió en distinguir lo opinable de lo innegociable. Sobre política económica o sobre Israel, los católicos pueden discrepar legítimamente. Sobre la maldad del aborto o la naturaleza de la familia, no. Y lamentó que las cuestiones opinables estén desplazando a las esenciales en el debate público. Su criterio para elegir entre males fue tajante: «Si tengo que elegir entre el gulag y las empresas malvadas explotadoras, me voy con las empresas», porque «al menos no me quieren matar» y dejan un espacio de libertad que los católicos deben aprovechar.

Bronzina coincidió y trazó una frontera clara: «Yo me puedo sentar a la mesa con un evangélico, con un protestante, y vamos a tener miles de temas. No me puedo sentar con un comunista». Con los protestantes, explicó, comparte la defensa de la vida, la libertad religiosa y la propiedad privada. Por eso pidió a los católicos que no se queden al margen por reparos hacia un candidato evangélico: «Tenemos que ocupar nuestros espacios, dar testimonio y dejar claros nuestros principios, sea donde sea».

Son preguntas que interpelan también a los católicos españoles. La doctrina social de la Iglesia no impone un partido, pero tampoco deja al fiel sin criterio: la vida, la familia y la libertad religiosa no se negocian.

Discernimiento frente a la polarización

La conversación, de casi una hora y cuarenta minutos, abordó también la Argentina de Javier Milei, el debate sobre el sionismo en las redes católicas y la influencia rusa en Iberoamérica. Bronzina sostuvo que todo lo que divide a los cristianos beneficia a los regímenes autoritarios. Delgado, por su parte, rechazó de plano las propuestas de una alianza entre católicos y marxistas surgidas al calor de las imágenes de Lula con la Virgen de Aparecida: «Esto ya ha pasado y sabemos adónde va».

Bronzina cerró con una reflexión sobre la vida política del cristiano: «Lo más difícil en política es discernir». Por eso, explicó, pide a diario al Espíritu Santo los frutos de la paz, el amor y la alegría. «Si estás hablando con rabia, si estás maltratando a un hermano por una idea, algo está mal».

El programa terminó con una oración por Brasil, para que sus fieles sigan unidos a la Virgen de Aparecida, y con la bendición final del sacerdote. Puede verse completo en el canal de YouTube de La Sacristía de la Vendée.

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