El bosque y los árboles

El bosque y los árboles

Por Stephen P. White

En su nuevo libro, A Catholic Guide to Being Human, el Dr. John Grabowski ofrece un recordatorio de que el término «persona» está más cargado de implicaciones teológicas de lo que a menudo consideramos. Identificar y desentrañar esas implicaciones es el primer paso para responder a lo que es, quizá, la gran pregunta de nuestra época: ¿qué significa ser humano?

El Occidente cristiano tuvo en otro tiempo una respuesta confiada a esa pregunta, arraigada firmemente en el misterio de la Encarnación. La fuerza de esa confianza sirvió de fundamento para una gran civilización humana. Eso no quiere decir una civilización sin pecado, sino una en la que incluso los fallos más flagrantes confirman la norma de su humanidad subyacente.

Entender correctamente a la persona humana exige que pensemos con cuidado acerca del hombre tanto como un «qué» cuanto como un «quién».

Hoy parece que hemos perdido la confianza en nuestras respuestas a la gran pregunta. En consecuencia, al haber perdido de vista tanto a Dios como al hombre, nuestro mundo se ha vuelto menos humano, aun cuando hemos crecido en poder y dominio tecnológico. Nuestra idea de nosotros mismos y de nuestro lugar en el mundo está distorsionada. Corremos el peligro de convertirnos, como dice Grabowski, en «gigantes tecnológicos y pigmeos morales».

Como dejó claro el Papa León XIV en Magnifica Humanitas, una de las grandes tentaciones de nuestra era tecnológica es, de hecho, una tentación muy antigua: la tentación de construir para nosotros mismos, en toda nuestra soberbia, una nueva Torre de Babel. Un mundo «concebido sin referencia a Dios» necesariamente ha de ser también un mundo construido sin referencia al hombre: un mundo que es, literalmente, inhumano.

Los ritmos y patrones cambiantes de nuestro modo de vida moldean la manera en que nos comprendemos a nosotros mismos. A veces, las amenazas a nuestra autocomprensión surgen de golpe —como en el caso de la aparición de las armas nucleares o, hoy, el auge de la IA— y por ello provocan una gran dosis de autorreflexión. A veces el cambio es mucho más sutil y, particularmente cuando se percibe como benigno o beneficioso, avanza casi sin ser advertido.

Por más profundamente que nuestro entorno y nuestras circunstancias nos moldeen (¡y lo hacen!), nunca somos meramente el producto de nuestras circunstancias. La naturaleza humana misma garantiza que, como insistía el Papa Juan Pablo II:

«[N]o se puede olvidar que el modo en que el individuo ejerce su libertad está condicionado de innumerables maneras. Aunque estas tienen, ciertamente, una influencia sobre la libertad, no la determinan; hacen el ejercicio de la libertad más difícil o menos difícil, pero no pueden destruirla».

Incluso los cristianos fervientes necesitan a veces un recordatorio de que nuestra autocomprensión está condicionada por el mundo que nos rodea, a menudo de modos que no son fáciles de percibir. Y también los cristianos fervientes necesitan a veces que se les recuerde que las amenazas y desafíos que sí percibimos —por claros y presentes que sean— son solo una parte de la historia, y quizá no la mayor.

En resumen, cuando se trata de entendernos a nosotros mismos y nuestro lugar en el mundo, debemos cuidar de asegurarnos de ver tanto el bosque como los árboles. Y aquí es donde el nuevo libro del profesor Grabowski brilla de verdad.

«Algunos de los Padres de la Iglesia», escribe Grabowski en su introducción, «vieron al hombre como un microcosmos del macrocosmos: una versión en miniatura del universo en su conjunto. Los seres humanos son a la vez materiales (como el mundo físico y los animales) y racionales y espirituales (como los ángeles y Dios mismo). De este modo, la persona humana se erige como una suma de la creación y en el centro de la historia de la salvación».

Se necesita el dominio de muchas materias para escribir con inteligencia sobre un tema tan vasto. Sin embargo, aquí Grabowski muestra sus largos años de experiencia como maestro y su dominio de la materia. Aclara sin simplificar en exceso; condensa sin distorsionar; escribe con precisión sin recurrir a la jerga ni a términos excesivamente técnicos. El resultado es un relato convincente de la antropología cristiana que es a la vez eminentemente accesible y legible, sin dilución alguna.

Quizá lo más delicioso de este libro es lo que podríamos llamar su sentido de la proporción. Grabowski es un teólogo moral, y está claro que comparte muchas preocupaciones acerca de los desafíos urgentes de nuestros días. Y escribe un capítulo entero sobre lo que llama las «Desviaciones, Distorsiones y Engaños» de la persona humana que vemos a nuestro alrededor hoy. Es muy consciente, por así decirlo, de los árboles que se alzan ante nosotros en el bosque.

Pero nunca se permite que estos urgentes desafíos morales de nuestros días obscurezcan el horizonte más amplio. Se presentan en el vasto contexto de toda la historia de la Creación, la Caída y la Redención. Es precisamente en este contexto, y contra el trasfondo de la Escritura, la Tradición y la vida sacramental de la Iglesia, que desafíos como la IA, la ingeniería genética y la anticoncepción artificial (por citar un mero trío de ejemplos del libro) adquieren su significado y su proporción propios.

Estas desviaciones, distorsiones y engaños parecen relativamente pequeños en comparación con el conjunto de la historia de la salvación. Y, sin embargo, es precisamente al comprender esa historia entera —el relato de la dignidad que el hombre recibe de su Creador, las alturas a las que el hombre está llamado, el precio de su desobediencia, y el inestimable amor y misericordia de Dios que asume la naturaleza humana para redimirnos y hacernos hijos e hijas adoptivos suyos— que vemos cuán preciosa es nuestra humanidad y cuán perverso es desfigurar y distorsionar lo que Dios ha hecho a su imagen y semejanza.

A Catholic Guide to Being Human vale mucho la pena para lectores católicos (y curiosos acerca del catolicismo) desde la adolescencia en adelante. Como alguien que lee y escribe sobre antropología cristiana todo el tiempo, estoy agradecido por (y quizá un poquito envidioso de) la habilidad del Dr. Grabowski para recorrer con tanta claridad tanto el bosque como los árboles.

Sobre el autor

Stephen P. White es director ejecutivo del Saint John Paul II National Shrine y fellow en Estudios Católicos en el Ethics and Public Policy Center.

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